Capítulo 6 #3
Era evidente, porque unas cintas blancas de la policía acordonaban la zona. Y porque los iracundos fantasmas de tres chicas jóvenes revoloteaban clamando venganza.
—Oh, Dios —gimió Guiney.
Di se contorsionó en un mohín de trance, balanceó la cabeza hacia atrás y hacia delante en un mal remedo de la peli El exorcista .
Bailoteó como una marioneta en manos de un borracho y balbuceó incoherencias.
Aprovechando que todos le prestaban atención a esa farsante, Guiney se abstrajo en una conversación con las muertas.
—Dolly, Tammy, Ginger, soy Guinevere White, la hija de la profesora Vivianne White.
Hemos venido porque se ha cometido un error —tragó saliva, preguntándose cuán temibles podían tornarse; a Belle ya la rondaba un fantasma personal al que soportar—.
Las personas que os asesinaron nos querían a nosotras.
Por eso necesitamos que nos deis determinados datos para que esto no se repita.
Nos quieren a nosotras y a nosotras tendrán, a nadie más.
Los tres fantasmas circundaron a Guiney en un vendaval imposible de disimular ante la concurrencia, que se giró hacia ellas al notar el silbido de las ráfagas. La representación de Di se detuvo y, pendiente de recuperar audiencia, proclamó que estaba siendo poseída.
—¡Haz que se vayan y así te lo diremos! —la apremió Ginger.
—¿Qué ha sido eso… tú, chica CSI? —soltó el fan de los extraterrestres.
—Pues… el viento.
—No les apetecía estar aquí —Di fingió un desmayo—. Deberíamos imitarlas, Chris.
—Claro, si ellas mismas te han dicho que no quieren manifestarse, es que es así —terció Chris enfocándose a sí mismo con la tablet, dejando a Di en el fondo—.
El challenge no se ha acabado, os prometimos que esta noche sería muy especial.
¡Y aquí está la sorpresa: sorteamos una Spirit Box y cuatro ejemplares de Licántropo , la novela juvenil de romance sobrenatural que ya ha emocionado a más de dieciséis millones de lectores.
Para participar solo tenéis que dejar un comentario sobre el tema del directo de hoy: «¿Quién mató a Tammy, Dolly y Ginger? ».
Chris se alejó hacia el otro extremo de la fila de tumbas, encabezando la comitiva y echando una mirada a Guiney, Daphne y Belle al desandar la senda—. ¿Venís?
—Oh, sí, un segundo, Daphne se encuentra mal —la codeó Belle con ímpetu, consiguiendo que realmente le doliera el estómago.
—Vamos a leer algunos de vuestros mensajes.
Iguanaincantatem3 dice que lo que las mató fue el acosador, sin dudas.
Ithe_fritterfarmer comenta que todo el mundo sabe que este cementerio se construyó sobre las ruinas de un túmulo celta y que por las noches se ve el fantasma de un druida reclamando sangre.
Que investiguemos. Lo haremos, fritterfarmer.
Y, por último, JoanneRaven1724 dice que lo que las mató fue ver la cara de…
No, JoanneRaven1724, no hay por qué insultar…
La voz de Chris se fue extinguiendo y él y su comitiva se perdieron en la noche.
—Ya se han ido.
—Muy bien —siseó Tammy—. Eran cinco, tres hombres y dos mujeres.
Uno hablaba en un idioma extranjero y era muy rubio, su pelo era casi blanco.
Las mujeres serían de unos treinta años, sus características principales son el pelo corto teñido de rojo de una y el tatuaje de pantera de la otra.
Los otros dos hombres eran morenos, de piel oscura.
Ninguno era muy alto. El jefe era uno de los hombres morenos y el rubio el cabrón que nos mató.
Van tras tres chicas de más de catorce años, no se han esforzado mucho en conseguir más datos.
—Además —la interrumpió Dolly—. No están seguros de dónde tuvo lugar la última llamada de sus compañeros, se guiaron por las frecuencias de los móviles, que se cortaron en un radio de sesenta kilómetros a la redonda.
Dan por hecho que se han esfumado en cualquier parte dentro de ese área.
Arrasarán cada pueblo de la comarca con tal de hallaros.
—No dejéis que otras corran nuestra suerte. Nos damos cuenta de que si ellos son unos asesinos y os siguen la pista es porque vosotras sois las buenas, de lo contrario no nos fiaríamos.
—Si no vemos de qué modo atraerles, estamos igual —dijo Guiney—. Excepto… por medio del fantasma.
—Ya no existe. Lo castigaron por el soplo erróneo. Directo al inframundo.
—¿Y si uso a otro espíritu?
—Acceder a pactos con malos espíritus es un poder tenebroso —advirtió Dolly.
—Escuchad, el rubio tiene potestad sobre los músculos, los contrae y los ensancha. Las tías hacen cosas con las cargas iónicas del aire y uno de los morenos manipula los materiales —informó Ginger—. Cogedles, por favor.
—Os lo prometemos, chicas… ¡Lo sentimos tanto! No deberíais haber muerto, ¡sois… erais tan jóvenes!
Daphne y Belle, que oían de labios de su amiga lo que las otras chicas le manifestaban, quisieron intervenir.
—No hay palabras…
—No, pero hay actos —Tammy cortó a Daphne—. Simplemente, haced justicia, que se recuerde quiénes fueron nuestros asesinos.
Las tres fantasmas se fundieron en el círculo de brisa nocturna que las rodeó y se disolvieron en volutas que se elevaron al cielo en un rumor de hojas secas.
El haz de la linterna de Chris desfallecía y a Guiney, Daphne y Belle les era indispensable su luz si pensaban marcharse de allí, por lo que se apresuraron a alcanzar al grupo.
Encabezando el desfile, Di se lamentaba de la falta de consideración de los fantasmas, que no se habían dignado a comparecer esa noche.
Chris reiteraba que habría otras oportunidades, tras lo que ella les lanzó una ojeada de soslayo a las tres chicas para añadir en un murmullo que más valía que no estuvieran esas la próxima o se arrojaría por un barranco.
En la puerta había una furgoneta en la que fueron subiendo los fans de lo misterioso. Antes de cerrar, el chico de la camiseta gastada les preguntó a Daphne, Belle y Guiney a dónde las llevaban. No obstante, debido a la cara de fastidio que le puso Di, Chris optó por arrancar.
—Igual no habría ido con ellos ni a la esquina —renegó Belle pateando una piedra del suelo que se incrustó en un poste de alumbrado—. Panda de desinformados.
—Qué oscuro está esto —advirtió Daphne emprendiendo la vuelta a la parada del autobús.
—Si tan solo hubiera una forma de atraerlos a un sitio donde contáramos con ventaja —especuló Guiney mordiéndose el pulgar.
—Un lugar en el que sus poderes no fueran de mucha utilidad. Y un buen plan estratégico no estaría de más —completó Daphne.