Capítulo 6
Sueño húmedo
Daphne Graves
Desperté con una sonrisa de oreja a oreja, recordando pequeños fragmentos de ese sueño de anoche. Hace tiempo no tenía ese tipo de sueños húmedos, pero se sintió tan real, tan vivido, que todavía hoy mi cuerpo se siente caliente. Mi entrepierna se percibía húmeda.
Había puesto la alarma para recibir a mi esposo a las seis de la mañana, pero ni siquiera sonó o tal vez ni la escuché.
Edward estaba acostado al lado mío, perfumado, recién bañado, pero dormido.
¿Por qué mi corazón estaba latiendo tan rápido?
Quisiera hacerlo. Estaba tan caliente y necesitada de repente que ni siquiera pensé en lo que estaba haciendo al momento de agarrarle la verga a mi esposo por encima del bóxer. Él respingó de mala gana y lo solté a la misma velocidad que el golpe de realidad.
—¿Qué haces, Daphne? ¿Por qué me despiertas? ¿Qué hora es?
Alcancé mi teléfono en la mesa de noche para ver la hora.
—Son las 8:30.
—¿Las 8:30? En la tarde trabajo. ¿Por qué me despiertas? ¿Sabes lo que me costó quedarme dormido?
—Perdón, estoy siendo demasiado desconsiderada. Es solo que, anoche yo… —apreté los labios de la incomodidad—. Saldré del cuarto para que puedas descansar.
Nunca le pedía esto. Tampoco me atreví a decirle la razón por la que lo desperté, aunque era bastante evidente.
Necesito agua fría para que se me pase este calor.
Siento tanta vergüenza con haberle mostrado un lado tan patético de mí y haber fracasado en el intento.