CAPÍTULO 34
Savannah
N o, no pienso hacer eso.
Si subo al escenario, estoy vendidísima.
Ayer Nora ya me puso sobre aviso porque en la discográfica ya se ha preguntado más de uno dónde demonios está Savannah Morgan.
Y aunque la prensa, que es como un tiburón hambriento, todavía no ha olido la sangre, mi plan estos días es mantener un perfil bajísimo, casi invisible.
Y subirme al escenario del Loopsie’s no es que encaje precisamente con esa estrategia.
Aunque nadie de los aquí presentes reconozca mi nombre, no puedo arriesgarme a que alguien saque el móvil y lo suba a sus redes.
Ya se sabe cómo va esto: un vídeo y al día siguiente cualquier parte del mundo sabrá que Savannah Morgan está en Dukeforth.
Un lugar que, por cierto, es territorio completamente prohibido para Alen.
Cuando desaparecí del draft, Nora tuvo que improvisar rápido.
Se inventó que me había ido unos días a un spa .
En el mundo de la fama, esa palabra no significa exactamente «masajes relajantes y agua con pepino», sino que es un código no escrito de «desintoxicación».
Por lo que, en cuanto Nora soltó esas palabras, el equipo cortó la conversación automáticamente.
Gracias a eso, estoy a salvo… por ahora.
Con un poco de suerte, Alen todavía no ha volado a Los Ángeles y sigue en Nueva York. Mientras él no pregunte directamente, puedo respirar. Pero sé que como llegue él a Los Ángeles antes que yo, estoy perdida. Me conoce y no se va a creer esa mentira.
Levanto la vista.
Chrishell sigue sobre el escenario, micrófono en mano y luciendo esa sonrisa que antes me parecía encantadora… y que ahora mismo solo me provoca ganas de lanzarle una servilleta mojada a la cara.
Toda la gente del bar me está mirando. Algunos con curiosidad, otros esperando a ver qué hago.
La odio. Lo está haciendo aposta. Le dejé bien claro que nadie más podía saber que estaba aquí…
Es su venganza por lo de Dylan, estoy segura.
Respiro hondo y trato de calmar el pequeño ataque de ansiedad que me está subiendo por la espalda.
—Chrishell… —digo, aumentando el tono para que me pueda oír desde su posición—. Hoy no puedo. Lo siento, de verdad.
Ella me observa desde el escenario, y en su expresión se mezclan dos cosas muy claras: decepción… y desafío.
Aparto la mirada y busco a Dylan entre la gente. Un movimiento casi imperceptible de su cabeza y sus brazos cruzados me hacen ver que está molesto, pero estoy segura de que no es por mi negativa a subirme.
—¿En serio, Savannah? ¿No lo vas a hacer por tu amiga de tanto tiempo? —remarca esas últimas palabras. Solo los que conocemos el pasado sabemos el trasfondo que oculta su tono—. ¿Por Olivia?
La odio, pero le sonrío.
Está convencida de que no voy a dejar a Olivia mal delante de toda esta gente, de su familia y de sus amigos. Sabe que por ella no lo haría, pero sí por Olivia. Y yo sé que tomar esta decisión solo me va a llevar al desastre, pero no tengo más remedio que arriesgarme.
Sin decir ni una palabra, empiezo a andar hacia el escenario.
En cuanto paso al lado de Dylan, este me sujeta del brazo para que no continúe.
Me hace gracia que sea él el que no quiera que ceda ante los chantajes de su novia, si parece que él es lo único que sabe hacer.
Me zafo de su agarre con un movimiento leve y le sonrío para que no se preocupe.
Arriba del escenario hago un intento de quitarle el micrófono a Chrishell. Cuanto antes se acabe esto, mejor para todos. Pero ella es más rápida y da un saltito hacia atrás.
—¿Te importa que haga una petición? —pregunta—. Mi canción favorita siempre ha sido Altitude was a lie .
Entrecierro los ojos el menor tiempo posible, porque no quiero que lo note. Ahora conoce la verdad y sé exactamente lo que está haciendo. Quiere que me rebaje. Que recuerde que Dylan no me pertenece. Quiere que él recuerde de nuevo lo que hice, mis malas decisiones…
Con una actitud tan falsa y prepotente como la suya, tiendo la palma de la mano para que me dé el micro.
Cuando lo tengo en mi poder, me acomodo en taburete que hay junto al teclado.
Esta canción nació entre los acordes de mi guitarra hace mucho tiempo, y está hecha para ser tocada así, pero puedo adaptarla sin problemas.
Coloco las manos sobre las teclas, pero no las presiono todavía.
—Antes de empezar… —Levanto la vista y trago saliva para controlar el tono de mi voz—.
¿Os puedo pedir un favor? Sé que algunos queréis grabar, pero…
—hago una pequeña pausa— os voy a contar algo.
Esta canción… —bajo la mirada hacia las teclas— la escribí para alguien a quien dejé atrás.
—Aprieto los labios—. Alguien a quien no supe valorar cuando debía.
Y eso me ha hecho darme cuenta de algo —vuelvo a alzar la vista—: es importante vivir el presente.
¿Por qué no probamos a hacer eso? En lugar de querer inmortalizar algo, vivámoslo de verdad.
Uno a uno, algunos móviles empiezan a bajar.
—Olivia —añado, antes de empezar a cantar—, me alegro de poder vivir esto tan especial contigo. Me alegro de estar de nuevo aquí.
Con eso, se hace el silencio. Es una sensación diferente, una cercanía que no tiene nada que ver con lo que siento sobre los estadios.
Ahora sí: bajo la mirada hacia el teclado, curvo un poco los dedos y sonrío para mí.
La primera nota suena suave, la siguiente es mucho más profunda y envuelve todo el local. Y cuando encadeno los primeros acordes, estos me devuelven al pasado.
Hace años, este sitio era todo lo que tenía. Un escenario diminuto y pegajoso con luces que apenas funcionaban y un público que, con suerte, dejaba de hablar lo justo para escuchar una canción entera.
Y ahora vuelvo aquí, algo que daba por perdido, con una canción que escribí para Dylan cuando me di cuenta de que no iba a responder a mi llamada. De que lo había perdido.
Con esa última nota antes del primer verso, respiro hondo, dejo que la melodía termine en el punto exacto, y empiezo a cantar…
I thought the high ground was an advantage
But the clouds just kept me from the truth
I should’ve never broken your heart
When I still had the chance with you
Now every whiskey tastes like your name
Burning slow, running through my veins
We could try to start again
But I don’t think you miss me the same
I tried to call, but the signal died
Way up there where I chose to hide
I thought the altitude was an advantage
But flying away from you was my mistake
If you’d let me fly back to you
I’d say all the things I never said
I thought the altitude was an advantage
But flying away from you was my mistake
If you’d let me come back down to you
I’d apologize for every promise I broke
I thought the altitude was an advantage
But leaving you behind was my mistake
Cuando acaba la canción, me niego a alzar la cabeza para mirar a los ojos a Dylan. Si lo hago, no podré contener las lágrimas que me he tragado tras el último verso.