CAPÍTULO 29 #3
—No quiero hacer ninguna fiesta, Chrishell —responde Olivia con una calma que suena demasiado ensayada. Tengo la sensación de que no es la primera vez que mantienen esta conversación.
—Vale, no hacemos ninguna fiesta —exclama Chrishell, subiendo el volumen a tope en la última palabra antes de encogerse de hombros y suavizar el tono—. Hacemos una... fiesta —susurra en un tono agudo, como si eso cambiara completamente el concepto.
Devon cierra los ojos, agotado, y se masajea el puente de la nariz.
Knox se inclina hacia mí lo justo para murmurar:
—Acabas de presenciar el momento exacto en el que empieza el desastre.
—Te estoy oyendo —lo acusa Chrishell sin mirarlo siquiera.
—Era la idea —contesta él, encogiéndose de hombros.
—No va a haber ninguna fiesta —repite Olivia, volviendo a apoyar una mano sobre su barriga.
Chrishell la observa, valorando si esa respuesta es negociable o simplemente una primera oferta.
—Pero piénsalo bien —insiste, inclinándose un poco hacia delante, con las manos apoyadas en las rodillas de Dylan—. Sería icónico. Una gender reveal con una famosa. ¿Quién más puede decir eso?
Hace un gesto amplio con la mano hacia mí, intentando que forme parte de su espectáculo.
—No creo que…
—¡Es que sería genial! —continúa, pisándome la frase al intuir que no le va a gustar mi respuesta—. Además, imagínate las fotos y los titulares de los medios «Una pareja de Dukeforth descubren el sexo de su bebé con Savannah Morgan».
—¡No! —grito tan alto que varias personas de las mesas contiguas se giran a mirarnos. Levanto una mano enseguida y les dedico una sonrisa rápida para que sigan bebiendo. Poco a poco vuelven a lo suyo—. Nada de prensa —suplico en un susurro, sosteniéndole la mirada a Chrishell.
—¿Por qué? —pregunta ella, frunciendo el ceño con una mezcla de incertidumbre y decepción.
—Porque… —«Piensa rápido, vamos»—. Si se filtra dónde estoy, se sabrá que tramamos algo aquí y queremos hacer una gira por los pueblos donde más se escucha música country del país para desligarnos de las típicas giras en arenas y estadios y del resto de artistas…
y nos la jugaríamos a que nos roben la idea.
Ante mi horrible improvisación, se hace un vacío incómodo alrededor de la mesa.
Chrishell asiente lentamente.
—¡Tiene sentido! —concluye, dándole el visto bueno a mi mentira—. Bueno, no pasa nada. Sin prensa.
—Chrishell, no insistas, ya te han dicho que no —la frena Dylan por primera vez.
—¡Cómo no voy a insistir! Si me parece una fantasía. Ojalá yo estuviese embarazada para poder hacer una fiesta así.
Dylan se atraganta con su propia saliva. Golpea la mesa mientras tose, y Devon le acerca su cerveza para evitar que se ahogue.
Chrishell le da una palmada en el pecho a Dylan.
—Ay, por favor, no te pongas dramático. Solo decía que sería divertido. Liv, lo recordarás toda tu vida. No tienes que encargarte de nada, yo lo prepararé todo. ¡Será mi regalo!
—Está bien —acaba accediendo Olivia—. Pero solo nosotros. Nada de invitar a más gente.
—¿Cómo? Tendrán que venir vuestras familias, ¿no?
—Chrishell, de verdad. —Olivia deja caer la espalda contra la silla y se señala el vestido que lleva puesto, que parece tres tallas más grande de lo que debería—.
No me apetece nada. Solo quiero estar vestida con ropa gigante como esta y estar sentada.
No quiero pasarme la tarde saludando a gente mientras me tocan la barriga.
—Nada de prensa y nada de tocar barrigas. ¡Hecho! —concede Chrishell con un guiño cómplice—. ¿Alguna norma más?
Devon levanta la mano.
—Sí. Nada de cañones de confeti, ni humo de colores, ni cosas que salgan disparadas de algún sitio —dice, señalándola con el cuello de su botella—. He visto demasiados vídeos como para saber que eso no va a acabar bien.
—Vale, vale, lo tengo claro: algo sencillo. ¡Genial! Os mantendré al tanto de cuándo será.
—¿Qué me he perdido?
La voz de Brooke aparece detrás de nosotros al mismo tiempo que deja una bandeja sobre la mesa con varias bebidas.
—Siéntate, que Chrishell te hace un resumen —dice Olivia con una sonrisa divertida.
Brooke me mira primero a mí, luego al resto, y por la expresión que pone está claro que sabe perfectamente lo que significa eso. Coge una silla libre para sentarse a mi lado y me desliza una botella de cerveza con el dorso de la mano.
Aprovecho que Chrishell ya ha empezado a hablar para sacar el móvil del bolsillo trasero del pantalón. Lleva vibrando todo este rato contra la cadera y ya empezaba a resultarme imposible de ignorar.
Las notificaciones de redes sociales las tengo desactivadas, así que solo hay unas pocas cosas capaces de hacer que el teléfono no pare de vibrar así.
Despego los ojos de la pantalla hacia la mesa.
Nadie se ha dado cuenta de que estoy mirando el teléfono.
Chrishell sigue hablando, Knox está discutiendo con Devon y Dylan se ha inclinado hacia Olivia para decirle algo que no alcanzo a oír.
Brooke sigue escuchando a Chrishell, aunque por su cara interpreto que no podría importarle menos.
Vuelvo a bajar la mirada y abro el último mensaje de Nora.
Savannah, tenemos un problema. Ya me han preguntado por ti. Llámame y te cuento.