22. Astilleros de Govan, Glasgow
Astilleros de Govan, Glasgow
Joel
Los hombres y mi madre forman un círculo mirando hacia arriba. El almacén está vacío salvo por el Range Rover en el que llegaron. Fijo la vista en el punto al que miran y suelto una risita ante la escena.
Han colgado al bruto, al que le gustaba pegar a mi mujer, de las vigas, los pies atados con una cuerda. Está amordazado, pero no vendado, así que es plenamente consciente del aprieto en el que se encuentra.
—Madre —digo, besándole la mejilla, y ella me dedica una sonrisa triste—. No esperaba verte aquí.
—El cabrón mató a mi nieto, hijo. ¿Dónde si no iba a estar? —murmura, como si fuera idiota. Boyd me atrapa la mirada. Le lanzo una ojeada fulminante. No me sorprende que se lo contara; ella ha estado haciendo de cabeza de familia hasta que yo me sintiera preparado para ocupar mi lugar.
Ahora ha llegado el momento. He huido de mis responsabilidades demasiado tiempo, he intentado crear una vida doméstica desconectada del lado oscuro, y mi esposa pagó el precio de mi estupidez. No se puede huir de las obligaciones de nacer en una familia como la mía.
—Bajadlo —ordeno, y mis hombres cortan la cuerda. El bastardo se estrella contra el hormigón bajo él. El crujido de sus huesos resuena por el salón vacío. Gime de dolor.
Boyd trae una silla y lo alza sobre ella. Le pasa una cuerda por la cintura y los hombros, apretándola bien. El cabrón aúlla al moverle los huesos rotos. Me acerco y me agacho.
Quedamos a la misma altura cuando le quito la mordaza de la boca. El impacto contra el suelo le ha hecho saltar los dientes; la sangre le brota de la frente y la nariz. Me sorprende que no esté muerto.
—Por mucho que me apetezca arrancarle uno a uno los dedos de las manos y luego cada extremidad del cuerpo, va a volver vivo a su jefe. Puede que no siga así mucho tiempo, pero cuando salga de aquí estará respirando —le digo con calma.
—Cabrón —susurra—. Tú y tu familia tenéis los días contados.
¿Qué tal esa esposa tuya que va provocando?
No me habría importado un ratito a solas con mi polla en su boca.
Mi puño impacta en su mandíbula y la silla se va hacia atrás.
La cabeza le golpea el suelo con un crujido espeluznante.
Silencio. Mi madre se acerca y da golpecitos con su caro tacón en el estómago de mi víctima.
—Has tardado poco en cambiar de opinión.
Está muerto —dice con un encogimiento de hombros—.
Boyd, limpia este desastre y luego devuélvelo a su jefe en el maletero de su coche.
Y envía también una botella de champán como gesto de buena voluntad.
—Se ríe entre dientes—. Oh, Joel, ¿ves todo lo que te has estado perdiendo todos estos años?
El poder. La venganza que podemos tomar por voluntad propia.
Hijo, es maravilloso tenerte por fin a mi lado al mando de todo nuestro negocio, no solo de las partes con las que estabas cómodo. Juntos seremos un equipo poderoso.
Mi mirada no se aparta del cabrón muerto en el suelo.
No siento remordimiento alguno: obtuvo lo que merecía.
Ojo por ojo. Una parte de mí que no sabía que existía ha despertado.
La sangre implacable de los Parker corre por mis venas, y estoy listo para usarla, plenamente preparado para liderar a mi familia y mantener el control de nuestro reinado en Glasgow.
***
La chica de la larga coleta rubia se contonea alrededor de la barra.
Tiene las piernas largas y musculosas. Solo lleva un tanga rojo diminuto, y los pechos le bailan libres mientras gira.
Mis hombres están desparramados por los sofás de cuero.
Guilty Secrets está cerrado por un evento privado esta noche.
El nuestro. Mi madre se sienta a mi izquierda y Ebony a mi derecha.
—¿Qué le vas a decir a Nicky? —pregunta Ebony. Me encojo de hombros. —¿Se puede confiar en ella con nuestros secretos? Nunca te has sincerado con ella. Para mí, eso dice mucho.
—Ebony —siseo—, no se lo conté a mi mujer porque no quería que se viera involucrada en la porquería de la familia.
Mis esfuerzos han sido inútiles, porque aquí estoy, metido hasta el cuello.
—Cojo el vaso de agua y doy un sorbo—. Nicky me quiere.
Eso lo sé. Cómo se tomará todo esto es un misterio.
No es exactamente como decirle que soy bombero en vez de astronauta.
Los labios se le curvan en lo que parece disgusto .
—Cuando vuelva del hospital y esté asentada, tendremos la conversación. Ni un momento antes. Lo último que necesita es estrés después de todo lo que ha pasado. La reacción de mi esposa me pone nervioso. —Y métete en tus putas cosas —añado.
Mi madre escucha nuestro intercambio, pero no dice nada. Una sonrisa suave le baila en los labios. Entorno los ojos en señal de pregunta y me da una palmadita en la pierna con la mano.
—Nicky es una mujer fuerte. Sé que dará la talla. Será la mujer Parker que necesitas, igual que su marido ha aceptado su papel en la red.
Ebony musita algo por lo bajo, pero la ignoramos. Todos volvemos a centrar la mirada en la chica que baila delante de nosotros.
Mis hombres han comido y bebido bien. Han disfrutado de una tarde de entretenimiento.
Le hago una seña a Drayton para que corte la música y luego subo al escenario.
Dos chicas se colocan a mi lado y me ponen las manos en los hombros.
Todo el mundo vitorea. Pongo los ojos en blanco y me escurro de su agarre.
—Hombres —anuncio—, estamos en guerra con los Worth. Esto ha pasado de ser negocios a ser personal. Atacaron a mi mujer y mataron a mi hijo no nato.
Se oyen murmullos airados por toda la sala .
—No he sido el líder más fuerte ni el más proactivo. Pero ahora veo que mi vida está aquí, como cabeza de esta familia. A partir de ahora, haré que mi padre y todos vosotros estéis orgullosos. La dinastía Parker seguirá viva. Vamos a derrotar a esos cabrones.
Boyd se pone en pie y alza su copa; los demás le siguen.
Mi madre se une a mí en el escenario y me besa la mejilla.
—Señores —canta con una enorme sonrisa en la cara—. Mi hijo, el nuevo líder de la familia Parker. Seguidle como hicisteis con mi marido y conmigo. —Los hombres se ponen en pie y vitorean, levantando sus copas.
—Por los Parker —gritan todos al unísono—. Siempre en la cumbre.
***
Unos golpecitos suaves en la puerta de mi despacho me distraen del mensaje que acabo de recibir. Otro hombre abatido durante la noche.
Los Worth se están envalentonando desde el ataque a Nicky. Ataques aleatorios nocturnos, hombres abatidos en tiroteos desde coches en marcha. Hemos perdido a un hombre; los demás han resultado heridos, pero es cuestión de tiempo que alguien más pierda la vida.
Viviendo en el mundo en que vivimos, es lo esperado, pero eso no hace que se digiera mejor.
—Adelante —llamo, y Ebony entra dando tumbos. Un enorme moratón morado le rodea el ojo derecho—. ¿Qué ha sido esta vez? ¿La puerta o la mesa? Hace una mueca. Tienes que salir de ahí. Un día de estos te vas a ir en una bolsa para cadáveres. Déjame ayudarte.
—No, está bien. Le hice enfadar —murmura—. Dijo que venderá nuestros secretos si le dejo.
El marido capullo de mi amiga es un problema constante. Propietario de negocios influyente, tiene contactos por todo Glasgow y podría causarme problemas interminables si quisiera.
Mi padre arregló su matrimonio: tenía sentido económicamente, otro hombre en su esquina en la sala de juntas. Pero como es de mano fácil, Ebony ha empezado a lucir moratones.
Me hierve la sangre, y he hablado largo y tendido con el equipo sobre cómo podemos resolver el asunto. Todos me dicen que la relación entre marido y mujer no es algo en lo que nos metamos. Solo podemos intervenir si ella lo pide. Al ser una mujer Parker, tendríamos que responder.
Los maridos son libres de disciplinar a sus esposas como quieran, dijo Boyd la última vez. Ebony es un torbellino. Sabemos que le toca las narices. Me costó toda la fuerza de voluntad no discutir con él. No era el momento.
Mi visión sobre el trato a las mujeres difiere de la de la mayoría de los hombres a mis órdenes, pero hay ciertas batallas que debo evitar para asegurar su lealtad.
—¿Nicky vuelve a casa esta noche? —pregunta Ebony, devolviendo mi atención a ella.
Asiento.
—¿Cómo está?
Alzo una ceja, cuestionándola. Apenas ha preguntado por ella desde el ataque.
—Callada —digo—. No me habla de nada importante. Con suerte, cuando esté en casa podré explicarle todo y podremos seguir adelante.
Me pone la mano encima. El gesto es íntimo. Joel, no todas las mujeres pueden ser la esposa de un hombre como tú. Necesitas a una mujer que entienda el lado más oscuro de la familia. Una que acepte la vida que te toca llevar.
—No la des por perdida, joder —gruño—. Se casó con esta familia bajo falsos pretextos.
Tendrá la oportunidad de decidir por sí misma.
Retiro mi mano de debajo de la suya y se le cae el gesto.
Ahora vete. Vuelve al trabajo. Parker Fashion tiene que seguir funcionando, y ese debe ser tu enfoque. Dedícate a lo que se te da bien.
—Vale —resopla—. Pero luego no vengas llorándome cuando te defraude. O cuando lo tire bajo un autobús. Hace falta un tipo de mujer muy concreta para vivir esta vida.
Dicho esto, se gira y sale de mi despacho como una furia, con los tacones resonando con fuerza al alejarse. Me hundo en la silla, sopesando sus palabras. ¿Dará Nicky la talla y será una esposa Parker? ¿O me quedaré con una enemiga mucho más cerca de casa?