38
Marc
España huele igual.
Eso es lo primero que noto cuando salgo del aeropuerto.
No ha cambiado nada.
Y sin embargo yo sí.
El trayecto hasta el estudio es rápido. Demasiado rápido para pensar bien las cosas.
Me dijeron que querían escucharme en directo.
Sin filtros.
Sin anonimato.
Sin perfil vacío.
Solo yo.
El estudio no es enorme, pero es profesional. Demasiado profesional para fingir que esto es casual.
—¿Listo? —me pregunta uno de los productores.
No.
—Sí.
Canto Ruido Azul por primera vez con mi nombre real.
Sin esconderme.
Sin máscara.
Y cuando termino, el silencio que queda es distinto al de Harrington’s.
Aquí es evaluación.
Allí era conexión.
—Tienes algo —dice uno de ellos—. Pero hay que trabajarlo.
Trabajarlo.
Eso significa tiempo.
Significa quedarse.
—Podríamos hacer algo interesante contigo —añade otro—. Pero no es cosa de una semana.
Ahí está.
La frase que no dije en Londres.
No es cosa de una semana.
Asiento como si lo hubiera sabido desde el principio.
Salgo del estudio con la cabeza llena.
No eufórico.
No derrotado.
En medio.
Miro el móvil.
Un mensaje de Ona.
Solo eso.
Nada más.
Nada de reproches.
Nada de interrogatorios.
Eso duele más.
Escribo.
Borro.
Escribo otra vez.

Tarda en responder.
Más de lo normal.
Corto.
Correcto.
Educado.
No me gusta.
Camino sin rumbo un rato.
Las calles me resultan familiares y ajenas al mismo tiempo.
Aquí fui el chico que hizo Casi Caer.
Aquí fui el que la lió.
Aquí me fui porque no supe sostener nada.
Y ahora estoy aquí otra vez.
Pero no soy el mismo.
O eso quiero creer.
El móvil vibra otra vez.
Mensaje del productor.
“Si decides quedarte, podemos empezar esta misma semana.”
Me detengo en mitad de la acera.
Quedarme.
Tres meses mínimo, dijeron antes.
Tres meses no son eternos.
Pero tampoco son “unos días”.
Miro la conversación con Ona.
Su último mensaje sigue siendo “Me alegro.”
No sé si está enfadada.
No sé si está decepcionada.
No sé si está intentando no parecerlo.
Y por primera vez desde que respondí a la productora, entiendo algo que en Londres no quise pensar:
No es solo una oportunidad.
Es una elección.
Y todavía no sé cuál estoy dispuesto a perder.