15
Ona
No estaba planeado.
O al menos eso fingimos.
—Podríamos ver algo después del turno —dice Clara mientras limpia la máquina como si la idea se le acabara de ocurrir.
Joel levanta la vista desde la barra.
—¿Algo tipo qué?
—Serie. Película. Lo que sea.
Marc me mira.
No dice nada.
Yo tampoco.
—Stranger Things —dice Clara como si fuera obvio.
Joel finge sorpresa exagerada.
—¿Otra vez?
—Siempre es buen momento para Stranger Things.
Miro a Marc.
—La tercera es la mejor —dice él.
—No —respondo automáticamente.
Y eso ya es suficiente.
A las nueve estamos los cuatro subiendo las escaleras de nuestro piso.
El salón es pequeño. Sofá viejo. Manta que siempre está ahí aunque nadie recuerde haberla comprado. Cables por todas partes porque Clara nunca recoge nada.
—Bienvenidos al centro del caos creativo —dice ella.
Joel observa las partituras tiradas en la mesa.
—Esto parece el backstage de algo que aún no existe.
—Exacto —responde Clara orgullosa.
Marc se quita la chaqueta. Se queda de pie un segundo mirando alrededor como si estuviera guardando la imagen.
No sé por qué eso me pone nerviosa.
—Vale —digo—. Normas básicas: si alguien habla durante una escena importante, lo echamos.
—Eso es dictadura —dice Joel.
—Es supervivencia —responde Clara.
Nos repartimos sin planearlo demasiado.
Clara en el suelo con cojines. Joel a su lado. Yo en una esquina del sofá.
Marc se sienta a mi lado.
No pegado.
Pero tampoco lejos.
Empieza el capítulo.
Las luces apagadas. Solo la tele iluminando la habitación.
Clara comenta cada cinco minutos.
Joel responde con teorías absurdas.
—Eddie es el mejor personaje que han escrito —dice Marc en un momento.
—Correcto —digo sin mirar.
—¿Ves? —murmura él.
—No te emociones.
Sonríe.
Hay un momento en el que Clara se levanta a por agua y Joel la sigue. Se oyen voces en la cocina. Risas. Algo se cae.
Me quedo sola con Marc en el sofá.
La escena en la tele es intensa. Pero no estoy mirando.
Estoy consciente de que estamos solos en el mismo espacio pequeño.
—¿Siempre haces planes así? —me pregunta en voz baja.
—¿Improvisados?
—Sí.
—Son los mejores.
Asiente.
Silencio.
No incómodo.
Solo lleno.
—Me gusta este piso —dice.
Miro alrededor.
—Es pequeño.
—Sí.
—Está desordenado.
—Sí.
—La calefacción funciona cuando quiere.
—Sí.
—Pero se siente… —busca la palabra.
—Nuestro —termino yo.
Me mira.
—Eso.
Vuelven Clara y Joel hablando demasiado alto.
Se tiran otra vez al suelo.
El capítulo termina y nadie quiere poner el siguiente pero nadie quiere apagar la tele tampoco.
Clara bosteza exageradamente.
—Vale, último.
—Siempre dices eso —dice Joel.
Marc se inclina un poco hacia mí.
—Gracias por hoy.
—No lo organizamos solo para vosotros.
—Lo sé.
Pero suena como si sí.
La manta acaba sobre mis piernas. No sé en qué momento. Él la ajusta sin mirarme.
No es un gesto grande.
Pero lo siento.
El episodio termina.
Son casi la una.
Joel se levanta primero.
—Tenemos que irnos antes de que nos echéis oficialmente.
Clara se estira.
—Podéis volver.
Marc se levanta más despacio.
En la puerta, el frío entra cuando la abrimos.
—Mañana ensayo, ¿no? —dice Clara mirando a Joel.
—Aceptamos invitación oficial.
Marc me mira.
No dice nada enorme.
Tan solo,
—Buenas noches, Ona.
—Buenas noches—le respondo.
Cuando la puerta se cierra, Clara se gira hacia mí con una sonrisa peligrosa.
—Ya no es solo divertido.
No respondo.
Porque lo sé.
Y eso da un poco más de vértigo que cualquier escena de Stranger Things.