11
Ona
Llegamos a casa con los pies congelados y demasiado despiertas.
Clara cierra la puerta de un golpe dramático.
—Vale —dice dejando las botas tiradas en medio del pasillo—. Análisis.
—¿De qué?
—De todo.
Me quito la chaqueta.
—No hay nada que analizar.
—Mentira.
Se deja caer en el sofá como si hubiera estado en una misión diplomática.
—Joel me cae bien —dice primero.
—Claro.
—Es insoportable.
—También.
—Pero divertido.
La miro.
—Te gusta.
—No.
—Sí.
—No.
Silencio.
Sonríe.
—Un poco.
Sabía que lo admitiría.
Voy a la cocina a poner agua para té. Necesito algo caliente. No sé si por el frío o por otra cosa.
—Y tú —dice Clara desde el salón—. Marc.
Mi nombre favorito en su boca ahora mismo no es el mío.
—¿Qué pasa con él?
—Canta increíble.
—Sí.
—Es tranquilo.
—Sí.
—Te mira raro.
—¿Raro cómo?
—Como si estuviera intentando entenderte.
Eso me deja en silencio.
No me gusta que alguien me intente entender demasiado rápido.
O quizá sí.
Vuelvo con el té y me siento en el suelo frente al sofá.
—No es nada —digo.
—Nunca es nada.
—Es nuevo.
Clara me observa.
—Te brillan los ojos cuando hablas de él.
—Eso es mentira.
—No lo es.
Me llevo la taza a la boca para evitar responder.
Hay un momento en el que las dos nos quedamos calladas.
—Ha sido buen día —dice ella más suave.
Asiento.
—Sí.
—Hacía tiempo que no te veía así.
—¿Así cómo?
—Presente.
No sé qué contestar a eso.
Mi móvil vibra.
Marc:
Se me acelera el pulso de forma ridícula.
Clara lo ve en mi cara antes de que yo diga nada.
—Te ha escrito.
No es una pregunta.
—Sí.
—Respóndele normal.
—Voy a responder normal.
Escribo:
Tardo treinta segundos en enviarlo.
Clara me mira como si estuviera viendo una serie en directo.
—Relájate —le digo.
—Estoy relajadísima.
El móvil vibra otra vez.
Levanto la vista.
—Quieren quedar mañana.
—Obvio que quieren quedar mañana —dice Clara.
Pienso un segundo.
—Cambio de guardia.
—Eso es cruel.
—Exacto.
—Va a estar llenísimo.
—También.
Empiezo a escribir:

Clara se ríe.
—Eres mala.
—Soy estratégica.
El móvil vibra casi al instante.
Y no sé por qué eso me da un pequeño subidón.
Clara se levanta.
—Haz grupo.
—¿Grupo?
—Sí. Plan oficial.
Creo un grupo.
Nombre: “Guías Turísticas Profesionales”.
Clara cambia el nombre en menos de diez segundos.
Nuevo nombre: “Sobrevivir a Londres”.
Joel manda un emoji de bandera británica.
Me meto en la cama más tarde de lo que debería.
No estoy pensando en si debería volver a España.
No estoy pensando en si soy suficiente.
Estoy pensando en si mañana me pondré el lazo blanco o el negro.
Y eso, por ahora, me parece suficiente.