Paloma caída (Élite plateada 2) Capítulo 54 #3
90%

Capítulo 54 #3

Justo cuando me he resignado ante el hecho de que estoy a punto de matar a un hombre a sangre fría, Theo se abalanza contra mí.

Disparo sin mirar y la bala aterriza en la gravilla, haciendo volar guijarros por todas partes.

Él también dispara, pero falla y suelta un gruñido de frustración cuando logro quitarle de la mano la pistola de una patada antes de que pueda volver a usarla.

Derrapa por el suelo, pero, en lugar de lanzarse a por ella, Theo carga contra mí.

Es más grande que yo y mucho más musculoso, por lo que me roba el aire de los pulmones al arrastrarme al suelo. Forcejeamos sobre el polvo, pero no soy rival para él. Está sobre mí, presionándome el pecho con el peso de su cuerpo. Me cuesta respirar.

Theo me rodea la garganta con las manos.

—No me jodas, Darlington —musita como si no quisiera hacerlo, pero no tuviera otra opción.

Siento que me está aplastando la tráquea. Jadeo, desesperada por recuperar el aliento. Se me nubla la visión y noto que estoy perdiendo la fuerza cuando una nueva sensación me traspasa. Dolor.

Una sensación penetrante. Como si alguien me clavara agujas bajo la piel.

Theo destensa un poco los dedos y toso. El dolor se me extiende desde el cuello al pecho y los brazos.

De repente, me suelta por completo. Se incorpora con los ojos llenos de terror.

Un segundo después, todo el cuerpo se le convulsiona.

Observo, incrédula, cómo se le contorsiona la cara por la agonía.

Le tiemblan los brazos. Se le contrae el pecho, cada vez con mayor violencia, como si una corriente eléctrica le cruzara el cuerpo.

¿Qué diablos está pasando?

Permanezco ahí tumbada, jadeando y tosiendo. Ahora es Theo el que gruñe. Un sonido gutural de dolor.

Entonces, la veo. Poppy está de pie a un lado. No tiene los brazos al descubierto, pero sí las muñecas, que le brillan debido a la plata que le fluye por las venas. Tiene los ojos fijos en Theo y el ceño fruncido por la concentración.

—¿Qué…? —pregunta Theo con voz ahogada mientras se lleva una mano al pecho y deja escapar un grito áspero.

—Poppy —digo con un hilo de voz—, ¿qué estás haciendo?

Pero no responde. Sigue con los ojos fijos en él. Tiene una mano extendida y Theo comienza a contorsionarse sobre el suelo tras caer de espaldas.

La chica da un paso más y me tenso. Le ha desaparecido el brillo de los ojos.

Crispa un poco los dedos, como si estuviera sosteniendo una roca invisible, y entonces a Theo se le convulsiona el pecho, igual que si estuviera sufriendo las descargas de un desfibrilador.

Poppy aprieta aún más la roca invisible con los dedos y Theo se convulsiona una última vez antes de quedarse inmóvil. Muerto.

La adolescente baja la mano. Respira con dificultad, igual que yo. Parece que se me va a escapar el corazón del pecho. No logro ordenar ni las palabras ni los pensamientos. Solo puedo estudiarla. Nunca había visto nada igual.

—¿Qué has hecho? —susurro.

Tiene el rostro desprovisto de color y unas perlas de sudor le inundan la frente.

—Te iba a matar.

Sigo contemplándola. No logro encajar a la adolescente que está temblando ante mí con la persona que alberga todo ese poder. Ha matado a Theo sin siquiera tocarlo.

—Tenemos… que irnos —digo al final. Noto las rodillas débiles cuando me pongo en pie—. Súbete a la moto, Poppy.

Centra los ojos en el cuerpo sin vida de Theo antes de fijarlos en mí. No dice nada. No necesita hacerlo. Ambas somos conscientes de la gravedad de lo que ha ocurrido.

Paso una pierna sobre el sillín y Poppy se sienta detrás de mí. Me coge de la cintura y esconde el rostro entre mis omóplatos. El viento nos golpea en la cara cuando acelero, aumentando la velocidad todo lo posible.

Intento hablar con Teriq a través del intercomunicador. No responde. Pruebo a contactar con Adrienne por telepatía y esta vez sí hay contestación.

Todos los intercomunicadores están muertos , me informa. Han activado un inhibidor de señal en algún sitio. ¿Dónde os encontráis?

Estoy sola con Poppy. No tengo ni idea de hacia dónde ir.

Al aeródromo. Ev debería estar cerca.

¿Dónde estás?

Hemos conseguido salir. Salvar a los que hemos podido. Parece cansada. También vamos de camino al aeródromo. Deberíamos encontrarnos en breve.

¿Con quién estás?

Con Karra.

¿Ya está? ¿Y los demás?

Han cogido a Teriq. Declan ha muerto.

Joder. ¿Cuántas víctimas?

No lo sé. Muchas. Han acabado con la sección oriental del búnker. Hemos salido de milagro. Y Evlynne no responde. Intentaré contactar con ella de nuevo .

Interrumpe la conexión. Inspiro hondo y trato de vincularme con Evlynne también, pero tampoco da resultado. Su silencio me inquieta, pero no tanto como el que nos recibe cuando llegamos al aeródromo diez minutos después.

Estudio el asfalto vacío y el estómago se me convierte en un nudo al intentar entender lo que estoy viendo. O, mejor dicho, lo que no estoy viendo. La nave no está por ninguna parte. Ni Evlynne. Solo hay oscuridad.

Poppy sigue mi mirada y el pánico le ilumina los ojos.

—¿Dónde está el avión?

—Quédate en la moto —digo, tensa.

Me bajo y camino por el asfalto. No espero que una aeronave se materialice de forma milagrosa de la nada, pero me gustaría estudiar la zona para asegurarme de que estamos solas. Si es una trampa, ¿dónde está el Comando?

¿Y dónde cojones está Evlynne?

Ejerzo presión en su mente de nuevo. Una y otra vez. Justo cuando creo que va a seguir ignorándome, permite que nos vinculemos.

Lo siento .

El arrepentimiento pesa sobre esas dos sencillas palabras.

¿Qué quieres decir con «lo siento»? ¿Dónde coño estás?

No tenía otra opción .

Le tiembla la voz y, en ese momento, entiendo lo que ha hecho. El horror me traspasa.

Has sido tú. Has revelado la ubicación de la Zarzamora, ¿no?

Debía hacerlo.

No debías hacer una mierda, Evlynne . Le doy la espalda a la moto para que Poppy no pueda ver cómo la rabia me contorsiona la expresión. Nos has vendido.

Hice todo lo posible para ayudaros , dice con un hilo de voz. No le conté que había una trampilla secundaria.

¿A quién? Un escalofrío me recorre la columna vertebral. ¿Te refieres a Travis Redden?

Hace una pausa.

Sí.

¿Trabajas para Travis? ¿Por qué cojones has hecho algo así?

Fue idea tuya.

Me quedo boquiabierta. De entre todas las personas posibles, nunca esperaba que fuera Evlynne quien nos traicionara. La Modo más leal a la Revolución que he conocido. Una severenista. ¿Y ahora dice que fui yo quien la empujó a hacerlo?

Que la follen. Me niego a sentirme culpable por esto.

No fue idea mía que traicionaras a tu propio pueblo. Fiona ha muerto…

Joder.

Dime, ¿cómo es posible que haya inspirado esta puta traición, Evlynne?

Me recomendaste que contactara con el padre de Fisher.