Capítulo 34
N o sé qué es lo que me está pasando, pero no me gusta.
Me siento de nuevo como una niña, insegura y temerosa, incapaz de entender los poderes que está manifestando de repente.
Si el tío Jim no hubiera estado ahí para guiarme y entrenarme en su momento, yo no habría sido capaz de protegerme de las personas que leían mis pensamientos ni habría podido abrir una vía hacia la mente de los demás para leérsela, ni filtrar para ser capaz de escuchar solo los pensamientos importantes, en lugar de todo el barullo.
Pero este poder es diferente. No necesita filtros. No parece involucrar la abertura de una vía y, sin duda, mi escudo no está impidiendo que ocurra. ¿Qué es? Me siento como si escuchara una transmisión de radio.
No hemos hablado desde el Aniversario .
La voz de Lyddie me traspasa la columna vertebral como esquirlas de vidrio. Pensaba que éramos amigas. Fue culpa mía. No puedes llevarte bien con alguien a quien odias.
Fui ingenua.
Estúpida.
Imprudente.
Pero ahora estoy intentando aprender de mis errores. Cambiar, ser más lista. No puedo dejar que las emociones me empañen la mente y, aunque la voz de Lyddie hace que quiera rebanarle el pescuezo con mis propias manos, me obligo a respirar hondo y escuchar.
Sobre ella, quiero decir . Lyddie hace una pausa. Si te hace sentir mejor, a mí también me engañó.
No sé si la transmisión se ha interrumpido o si Cross no está respondiendo, pero pasan unos segundos antes de que Lyddie vuelva a hablar.
Mira, no tienes que contarme si estuvisteis juntos. Roe cree que sí. Pero, independientemente de eso, sé que te gustaba. La elegiste para la Élite. Debiste de considerarla prometedora, al menos como soldado. No deberías sentirte tonto por eso.
¿Tú lo haces?
La voz de Cross, con su tono grave y profundo de siempre, se me clava en el corazón como un cuchillo. Aún lo oigo suplicándome que huya con él. Cada día me pregunto si cometí un error al negarme.
¿Hacer qué? , pregunta Lyddie.
¿Te sientes tonta porque te engañara?
Antes sí, pero ya no. Me he dado cuenta de lo despiadados y manipuladores que son. Travis tiene razón…
¿Travis? ¿Ahora llama por su nombre al nuevo general?
Tenemos que hacerlos desaparecer de la sociedad .
«Vete a la mierda, pedazo de estirada».
Vuelvo a respirar hondo para calmarme y me obligo a prestar atención.
Me tienes aquí si alguna vez necesitas hablar, capitán. Es lo único que he venido a decir.
Me pregunto dónde estarán. ¿En el despacho de Cross? ¿En su apartamento? Una llamarada de ira incandescente me abrasa. Será mejor que no esté en su apartamento.
Te lo agradezco, Lyddie .
Ah, ¿sí?
Travis quería que te dijera que el señor Jones ha pedido otra…
Su voz se interrumpe. Silencio. «¡Sigue hablando!».
Fuerzo la mente, trato de escuchar con más atención, pero no sé cómo recuperar el hilo. No sé qué está pasando, cómo controlarlo.
—¿Todo bien, Darlington?
Salgo de repente de mis pensamientos y me encuentro a Xavier estudiándome. En sus ojos oscuros ha aparecido un brillo astuto. Sabe que algo va mal.
—Sí, creo que voy a volver al apartamento. Así me leo el resto de la información para la misión antes de que apaguen las luces.
—No tardaré —dice.
Echo la silla hacia atrás, desviando la mirada hacia Saint. Me sentiría bien dejando a solas a Xavier con Poppy, pero es raro que Saint y él interaccionen y no confío del todo en esta nueva dinámica.
—No vas a intentar matarlo, ¿verdad? —le pregunto al líder de misión.
—Trataré de no hacerlo. —Saint me guiña un ojo. Desde que llegué, nunca lo he visto tan juguetón.
Una vez que estoy a solas, me permito repasar la conversación de Lyddie con Cross. ¿Por qué está hablando con él? ¿Y él con ella? Sobre mí, ni más ni menos. ¿Y qué diablos es esta habilidad?
Ni siquiera sé en quién puedo confiar lo suficiente para contárselo. ¿En Kallister? ¿En Hawkins? No, en Hawkins no. Me pone demasiado nerviosa. Y no estoy preparada para contárselo a Kallister porque se lo diría al resto de la Autoridad.
A decir verdad, solo hay una persona con la que me gustaría hablar ahora mismo y la tentación de contactar con él me carcome hasta que, al final, sucumbo. Trato de vincularme con Cross y… nada. Como siempre, no pasa nada.
No logro reprimir las lágrimas que me inundan los ojos. La vergüenza. Me siento patética por haberlo intentado de nuevo y haber sufrido otro rechazo. «Quizá está demasiado ocupado con Lyddie».
Tragándome la amargura, me doy una ducha antes de irme a la cama, pero incluso mientras el agua caliente me cae sobre la cabeza, no dejo de darle vueltas al tema. Una vez me he lavado los dientes y me he puesto el pijama, sigo sin tener la más mínima idea de lo que ha ocurrido esta noche.
Cuando salgo del baño, Xavier está en su cama, esperándome.
—¿Ha contactado contigo?
—¿Quién? —pregunto mientras me paso el cepillo por el pelo.
—Cross. He visto la cara que has puesto en la sala común. Tenías esa mirada, como si tuvieras a alguien en la cabeza.
—Así ha sido.
—Entonces, habéis hablado.
—No, no he sabido nada de él desde que rompimos.
—Eso fue hace meses.
—Lo sé.
Xavier suelta un gruñido de frustración.
—¿Qué demonios significa eso? ¿Por qué todo el mundo en esta puta montaña no habla a las claras? ¡Lo odio!
Suelto una carcajada.
—Bueno, estás de suerte. Los has convencido con palabras para que te den un pase libre dentro de dos días.
—Sí, qué libertad —escupe—. A riesgo de que Reed y sus compinches me vuelen la cabeza.
—Prefieres eso a que te vuelen la cabeza aquí, ¿no?
—Es verdad. Pero, a ver, estás desviándote. ¿Qué pasa con Cross?
Me siento en la cama.
—Creo que tengo una nueva habilidad.
—Vale.
—Ha ocurrido algo esta noche. En realidad, es la segunda vez. —Exhalo con lentitud—. Puedo oírlo .
—¿Qué quieres decir con «oírlo»?
—La primera vez, Cross estaba con Travis, discutiendo. Y esta noche, en la sala común, le he oído hablar con Lyddie.
—¿De Velde?
—Sí, no sé cómo ni por qué está ocurriendo.
No creo que sea telepatía porque no he abierto una vía y tampoco una proyección porque no veo lo que tiene ante sus ojos.
Es como si… oyera lo mismo que él. —Me detengo, perpleja—.
Pero esa habilidad no existe. O, al menos, no he oído que nadie la tenga.
—¿Por qué no le preguntas a uno de tus amiguitos de por aquí?
Dudo.
—¡Exacto! —exclama, triunfal—. Porque no puedes confiar en ellos, como no dejo de decirte.
—No es por eso por lo que me lo estoy guardando. Se supone que debes contarle a la Autoridad tus habilidades, pero no quiero decir nada hasta que no sepa qué es. Tal vez vaya mañana a la biblioteca digital para investigar, para ver si hay algún registro de alguien con este poder.
Me quedo callada durante un momento mientras reproduzco en mi mente la conversación de Cross y Lyddie. Aprieto los dientes al imaginármela en su despacho, consolándolo porque «lo engañé».
—No me gusta que hable con ella —digo entre dientes.
Xavier me dedica una sonrisa.
—¿Estás celosa?
—No —miento.
—Si te hace sentir mejor, por nada del mundo Cross se pillaría de alguien como Lyddie de Velde.
Sí que me hace sentir mejor.
—No le gustan las mujeres dóciles —añade.
—Según Roe, Ivy era dócil —comento, refiriéndome a la ex de Cross.
—No, Ivy tenía agallas. De Velde, no tantas. No me impresionó durante el programa. Tenía los puntos suficientes para entrar en el departamento de inteligencia, pero no me gustaría que me acompañara en una misión de campo.
—Pasó todas las secciones prácticas —le recuerdo.
—Por los pelos. —Se encoge de hombros—.
Estuvimos hablando de ella. Los instructores, quiero decir.
Hablamos de todos vosotros, en realidad.
Sobre quién nos gustaría que nos cubriera la espalda en una operación de alto riesgo.
Hubo algunos reclutas que sabíamos desde el primer día que irían a inteligencia.
Lyddie era uno de ellos. Era demasiado tímida para el trabajo de campo.
Sí, Lyddie era tímida. Sin embargo, sospecho que se debe a su inseguridad. Ahora que conozco cuánto poder tienen sus padres, la entiendo mucho mejor. Pero eso no significa que siga empatizando con ella.
Cross me dijo una vez que la compasión era una debilidad. Contraargumenté, insistiendo en que la fuerza y la compasión podían ser compatibles. Pero Cross tenía razón y yo no.
Y, de nuevo, estoy cometiendo el mismo error al tener compasión por mi enemigo.