Pacto con el guerrero (Corazones oscuros nº 4) CAPÍTULO 21 #2
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CAPÍTULO 21 #2

—Cuando pude reaccionar, solo grité. Enseguida llegaron mi tío y mi primo, y la frialdad que mostraron me confirmó que habían sido ellos quienes lo habían hecho.

Esas eran las consecuencias de las que me hablaron.

Y, bueno, tal vez no reaccioné como debería hacerlo una señorita.

Me lancé contra mi primo y le arrebaté la daga para rajarle la cara, y después apuñalé a mi tío.

Solo pensaba en hacerles todo el daño posible, como ellos acababan de hacerme.

Willow miró a Rowan y Sloan.

—No debí hacerlo, lo sé, pero fue lo único en lo que pensé. Y antes de que pudieran dar la voz de alarma, corrí y escapé del palacio. Después, anduve por sus tierras, escondiéndome como podía y me alejé de allí. Llegué al clan Sinclair y allí me aceptaron. Desde entonces, he vivido en ese lugar.

—¿Y qué te ha hecho salir? —preguntó Rowan.

Esta vez, fue Arran quien carraspeó para tomar la palabra.

—Eso es adelantarse a los acontecimientos, hermano —este sonrió, provocando que tanto Rowan como Sloan se quedaran estupefactos ante ese gesto que, antes, había sido habitual en él—.

A pesar de que llevaba meses viviendo con los Sinclair después de…

la muerte de Kester, no la había visto nunca.

Pero una noche me la encontré en el bosque y la salvé de caer de un árbol.

Se puede decir que a partir de ahí comenzamos una amistad.

El gesto de sorpresa de Sloan no pasó desapercibido para Arran, que esbozó una sonrisa.

—No me mires así.

—Tener una amistad con alguien no te lleva a traerla a tu clan.

—Si me dejas terminar, entenderás…

Sloan se cruzó de brazos después de hacerle un gesto con la mano para que continuara con su explicación.

A su lado, Rowan observaba todo con atención y seriedad, sin perderse detalle de todos y cada uno de los gestos que hacía su hermano recién llegado.

Gestos que creía no volver a ver jamás, pero que parecía haber recuperado.

—Os haré un resumen: tuve que ayudar a Willow con un gilipollas del clan Sinclair que no dejaba de acosarla para que se casara con ella.

Le ofrecí un pacto: fingir estar prometidos para que así la dejara en paz.

Y funcionó, aunque no solo con ese desgraciado.

A veces cuando finges algo, acabas por sentirlo realmente y terminamos sintiendo cosas el uno por el otro.

Arran miró a sus hermanos alternativamente.

—Supongo que no hace falta entrar en detalles…

Rowan sonrió ligeramente.

—Te entiendo.

—Tal vez yo no… —lo pinchó Sloan con intención de devolverle las incontables bromas que le gastaron tanto Kester como Arran cuando él se casó con Morag.

Willow se sonrojó al escucharlo y agachó la mirada, pero Arran se la sostuvo a su hermano y se cruzó de brazos.

—Pobre… ¿Necesitas que te explique lo que tú no haces con tu mujer?

—Agradece que la muchacha esté delante o acabarías con el trasero contra el suelo y la nariz sangrando… —lo amenazó Sloan con tono ligeramente divertido.

Arran lo miró durante unos segundos en silencio y acabó esbozando una sonrisa lenta.

—Cuando Willow me contó lo que había pasado con su tío, decidí enviaros esa misiva para preguntaros si sabíais algo sobre ellos porque temíamos que la estuvieran buscando.

Sin embargo, tras leer vuestra carta no le pude contar la verdad porque nos atacaron cerca del castillo Sinclair y estuve en cama durante una semana.

Rowan frunció el ceño.

—¿Y por qué demonios no nos dijo nada Cameron?

—Porque yo se lo prohibí. Si os hubieran contado algo, habríais ido a verme y… no estaba preparado.

Rowan acabó asintiendo.

—Después de recuperarme, hablé con Willow y se lo conté. Tras esto, decidimos venir aquí a modo de protección porque su tío ya había pasado por aquí. Sin embargo, tuvimos que adelantar nuestro viaje porque, mientras estaba reunido con Cameron, Cole Fraser llegó al castillo.

Un halo de preocupación atravesó el rostro de Rowan.

—¿Os vio?

—Solo a mí. Le pedí a Cameron que mintiera cuando le preguntaran por Willow. Aceptó con la condición de que después le contara el motivo porque no podía decírselo en ese momento.

Rowan asintió lentamente.

—Entonces, ¿tu tío no sabe que estáis aquí?

Willow negó con la cabeza.

—Se supone que no lo sabe porque yo estaba en mi casa cuando llegó al castillo Sinclair. Lo que desconocemos es si hablaron con alguien del pueblo porque, lógicamente, allí sí me conocían y podrían contar todo.

—¿Y en el pueblo saben que estáis juntos?

—Lo que saben es lo que contamos nosotros cuando hicimos el pacto —le explicó Arran—.

Tan solo Cameron y James saben que fingimos.

Por eso, estamos aquí. Necesitamos vuestra ayuda.

Puede que Fraser nunca descubra que estamos aquí, pero, si han hablado con alguien del pueblo que conociera a Willow, sabrá que me la he traído para protegerla.

Arran paró un instante antes de seguir.

—Quiero que sepáis que no deseo meteros en un problema con nadie, así que estaría de acuerdo si no queréis que nos quedemos aquí.

—¿De verdad te planteas la posibilidad de que no aceptemos que os quedéis en el castillo?

—Es que… ahora que hay paz en el clan, no quiero ser yo quien traiga la guerra.

—Eres nuestro hermano, Arran —insistió Rowan—. Te defenderemos hasta la muerte.

—Eso es lo que quiero evitar, vuestra muerte.

Rowan suspiró y apoyó los codos en las piernas.

—Me importa muy poco volver a la guerra, y menos si es para salvar a los nuestros.

El único problema que veo en todo esto es que nuestros señores pueden quejarse porque el enfrentamiento sería por alguien que no es uno de los nuestros.

Además, si es así, incluso no podríamos proteger a Willow para que su tío no se la lleve.

Tanto la joven como Arran fruncieron el ceño.

—No me importaría marcharme del clan y rehacer mi vida fuera —dijo ella.

—No dejaré que te vayas sola —exclamó Arran.

Rowan levantó las manos para callarlos.

—No hace falta que nadie se vaya del clan porque hay una solución. Lo que desconozco es si estáis dispuestos a llevarla a cabo.

Sloan también lo miró con curiosidad.

—¿A qué te refieres?

—Antes no has entrado en detalles sobre lo que sentís el uno por el otro, pero tengo que haceros una pregunta —Rowan tomó aire—. ¿Estaríais dispuestos a casaros? Solo la unión de un matrimonio sería motivo suficiente para marchar a la guerra sin que nadie lo ponga en duda.

Sloan miró con seriedad a Arran y Willow alternativamente.

Estos se miraron sorprendidos entre ellos.

Hasta ese momento, habían hablado de sus sentimientos, pero todo había ido tan deprisa y habían tenido que escapar del castillo Sinclair casi con lo puesto que no habían tenido la oportunidad de pensar en una posible boda entre ellos.

Por ese motivo, se quedaron de piedra durante los primeros instantes.

—Siendo sinceros, no hemos hablado de esa posibilidad —admitió Arran.

—Si vuestros sentimientos son verdaderos y profundos, lo mejor que podéis hacer es casaros. Convertir a Willow en una Chattan la alejaría de las manos de Fraser. Ya nadie podría reclamarla.

La joven miró a Arran y tragó saliva.

—No quiero ser la responsable de que te ates a alguien para siempre.

Arran enarcó una ceja y sonrió.

—¿Lo dices en serio? Aunque no hayamos pensado en eso, creo que no hay nada que me haría más feliz que el hecho de que te conviertas en mi esposa.

—Si necesitáis tiempo para hablar… —sugirió Rowan levantándose de la silla.

Sin embargo, Arran levantó una mano y negó con la cabeza.

—No hace falta, Rowan. Por mi parte, está todo muy claro. Me encantaría casarme contigo, Willow.

—¿A pesar de todo lo que sabes de mí y lo de mi tío?

Arran sonrió de lado y asintió.

—Eso forma parte de tu encanto. Te conocí así y de esta forma es como te quiero. Si no puedo protegerte ahora mismo como de verdad me gustaría, haré lo que sea para hacerlo. Cásate conmigo, Willow.

La joven no pudo evitar sonrojarse en ese momento.

Intentó ignorar a los hermanos de Arran, pero no podía.

Sus figuras impresionantes no desaparecían a pesar de que sus ojos estaban fijos sobre el hombre al que amaba.

Y, sin embargo, logró que no llegaran a importarle.

Lo que sentía por él hizo desaparecer esa incomodidad.

Willow sintió que su corazón latía de forma desbocada.

Ante ella tenía la oportunidad de cambiar su vida para siempre, de tener a su lado a un hombre que de verdad la amaba, la protegía y cuidaba desde el primer momento, de olvidar por fin lo que ocurrió años atrás y de iniciar una vida definitiva en un lugar donde sabía que sería feliz.

Por ello, no necesitó pensarlo demasiado. Esbozó una sonrisa y le dijo:

—Nada me haría más feliz que la posibilidad de poder llamarte esposo.

Arran sonrió ampliamente y se levantó con rapidez de la silla para lanzarse hacia ella.

La levantó entre sus brazos y la estrechó contra él al tiempo que daba vueltas con ella.

Por primera vez en meses, Rowan y Sloan lo escucharon carcajearse de felicidad y ellos también sonrieron al ver que esa joven lo había traído de vuelta.

—Entonces, os casaréis inmediatamente —le dijo el laird levantándose de la silla y acercándose a ellos—. Enhorabuena.

—Gracias, hermano —respondió sin soltarle la cintura a Willow, que estaba realmente emocionada.

—Después de lo que me hicisteis tras mi matrimonio con Morag, debería encerraros también a vosotros, pero como la situación es extrema, me limitaré a daros la enhorabuena, como Rowan.

Arran sonrió y le apretó el hombro.

—Gracias, Sloan. Lo aprecio de verdad.

Su hermano asintió y se limitó a darle una palmada en la espalda.

—Voy a avisar a Gillian y Morag. Tenemos que organizar una boda.