Pacto con el guerrero (Corazones oscuros nº 4) CAPÍTULO 17 #3
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CAPÍTULO 17 #3

—Mi confianza está aquí, Chattan. Cuando quieras, te la muestro…

—No hace falta, Buchanan. No eres mi tipo.

Y sin esperar a que le respondiera, Arran siguió su camino, pues el portón ya estaba totalmente abierto.

Tan solo le quedaban unos metros para llegar a su destino y soltar algo que lo llevaría a dar explicaciones, pero estaba dispuesto a lo que fuera.

Al día siguiente a primera hora tendría que salir de allí rumbo a su propio clan.

Al entrar en el castillo, Arran buscó el pasillo que le había indicado James. Tardó varios segundos en llegar a él y cuando torció la esquina, se encontró al propio Cameron, junto a su esposa, hablando animadamente en mitad del pasillo.

Kiara fue la primera en verlo y sonrió antes de despedirse de su esposo y caminar hacia él.

—Me alegra verte tan recuperado, Arran —le dijo al pasar por su lado.

—Gracias, señora.

Kiara puso los ojos en blanco.

—Qué manía con llamarme así.

Arran sonrió y la dejó marchar, centrándose entonces en la mirada de Cameron, que se acercó lentamente a él.

—Tengo la ligera sensación de que cada vez que vienes al castillo es para comunicarme algo que no sé si me va a gustar… Tus visitas son raras, y más teniendo en cuenta que has abandonado el castillo esta misma mañana.

Arran asintió, dándole la razón. No podía hacer otra cosa, pues era verdad lo que acababa de decirle.

—Cierto, pero esta vez no es algo que no te va a gustar. O al menos eso creo…

Cameron arqueó una ceja y llevó su mirada hacia la espada que pendía de la cadera de Arran. Hacía tanto tiempo que no lo veía con ella que casi había olvidado que antes de estar en tierras Sinclair fue un guerrero.

—Tú dirás…

Arran respiró hondo y carraspeó antes de comenzar a hablar.

—He llegado a la conclusión de que no puedo alargar más mi estancia en el clan. Me habéis tratado como uno más, dándome lo que necesitaba para sanarme. No me ha faltado trabajo, casa, comida… Lo he tenido todo, pero creo que ya es hora de volver a mis tierras.

Cameron se cruzó de brazos y lo observó.

—Supongo que no lo harás por lo que pasó con Graham… Ya sabes que la seguridad en mis tierras es esencial.

—Por Dios, no quiero que pienses que es por eso. Lo que pasó con Graham podría pasar en cualquier lugar y no me arrepiento de lo que le llevó a apalearme. Es solo que…

Arran no sabía qué decir. Había pensado que cuando estuviera frente a Cameron podría inventar cualquier excusa, pero tampoco quería mentirle a la cara después de todo lo que había hecho por su familia y por él.

—Me he enamorado de Willow. Y me voy con ella a mis tierras.

La sorpresa en el rostro de Cameron fue monumental. Habría esperado cualquier explicación u otra cosa, pero no esa afirmación tan rotunda. No pudo evitar arquear una ceja y lo miró largamente antes de encontrar la voz para responderle.

—Lo has dicho de una forma tan atropellada que me está costando entenderlo. ¿Lo dices en serio?

Arran asintió.

—Pero ¿lo vuestro no era un pacto para alejar a Paul?

—Sí, pero me temo que en ese pacto surgieron sentimientos…

—Vaya… habría esperado escuchar otra cosa, pero no eso… No sé ni qué decirte…

—¿Qué te parece darme tu bendición y dejar que me vaya?

Cameron sonrió.

—¿Sin preguntarte absolutamente nada?

—¿Y qué quieres saber? Eres tan alcahuete como Buchanan.

Cameron lanzó una carcajada.

—Lo siento, amigo, pero es que es una información demasiado jugosa después de haberte visto tan amargado durante meses.

He intentado que no trabajaras con tanto esfuerzo, que te quedaras en el castillo y no en la cabaña, incluso que intentaras volver poco a poco a tu clan.

Y ahora esa muchacha lo ha conseguido en semanas… ¿Y quieres que me calle?

Arran se encogió de hombros.

—Tampoco hay mucho más que contar.

—Supongo que ella siente lo mismo…

—¡Por supuesto! No me la llevaría sin su consentimiento.

—¿Y cuándo pensáis marcharos? Tendréis mucha gente de la que despediros…

Arran torció la cabeza.

—Mañana a primera hora.

Cameron frunció el ceño.

—¿Mañana? ¿Por qué tanta prisa? ¿Ocurre algo?

Arran sintió una opresión en el pecho. No podía contarle la verdad. Willow se lo había pedido, pero tampoco quería engañarlo.

—¿Puedo no responder ahora a esas preguntas?

Cameron entornó los ojos.

—¿Por qué?

Arran tragó saliva ruidosamente.

—No quiero verme en la obligación de mentirte…

El laird lo miró largamente, intentando adivinar qué estaba pasando.

Algo en los ojos de Arran le indicó que, aunque se marcharan de mutuo acuerdo, había sucedido algo que los obligaba a marcharse con rapidez.

Sin embargo, sabía que su aliado Chattan era demasiado hermético cuando se lo proponía, por lo que no podría arrancarle una respuesta en ese momento.

—Solo dime una cosa…

Arran asintió.

—¿Corréis peligro?

El guerrero Chattan apretó los puños.

—Yo no… —fue su clara respuesta.

Cameron torció el gesto y abrió la boca para responderle, pero la llegada de James los interrumpió.

—¡Laird! —exclamó con voz entrecortada—. Tenemos visita.

—¿Quién?

—Cole Fraser de Lovat.