Pacto con el guerrero (Corazones oscuros nº 4) CAPÍTULO 9 #2
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CAPÍTULO 9 #2

Willow lo miró y arqueó una ceja, pero Arran sonrió ampliamente e, inconscientemente y con total confianza, pasó un brazo por encima de sus hombros para acercarla a él sin ser consciente de que más gente del pueblo los vio en ese estado.

Para Arran era un gesto de camaradería, el mismo que solía hacer con Kester o su hermana Cora, pero jamás lo había hecho con una mujer como Willow y, sin embargo, tuvo la impresión de que llevaba haciéndolo toda la vida.

Esta acabó regalándole una sonrisa y, para su sorpresa, pasó el brazo por su espalda y posó su pequeña mano en ella.

Fue de forma espontánea, casi sin pensar en lo que hacía, y pareció algo tan común y normalizado en ellos que tardaron varios segundos en separarse.

—Si después no me lo cuentas, dejaré de ser tu amiga…

Arran se llevó una mano al corazón de forma teatral.

—¿Qué imagen tienes de mí? Me has herido.

Willow sonrió aún más.

—Y si no me lo cuentas, te heriré más… —le susurró con tono bromista.

El guerrero se carcajeó y después fijó su mirada al frente.

Estaban a punto de llegar al castillo y, en ese instante, los pocos rayos de sol se escondieron por completo detrás de infinidad de nubes negras.

El viento comenzó a soplar con fuerza y el frío que venía con la tormenta sacudió sus ropajes.

—Gracias a Dios estamos casi dentro… —murmuró Willow más para ella que para Arran.

Este la miró y asintió, pero su mirada no dejaba de posarse en los guerreros apostados en la muralla del castillo Sinclair.

Estos lo observaban desde que se habían quedado expuestos a sus miradas y no perdían detalle de la relación que parecían tener ambos.

Estaba claro que los rumores se habían extendido más allá del pueblo y serían protagonistas indiscutibles del día, sin contar a Cameron Sinclair.

A medida que avanzaban y cruzaron el portón, Arran suspiró aliviado, sabedor de que habían pasado el primer filtro de miradas. Sin embargo, estaban a punto de llegar a la puerta del castillo para refugiarse del mal tiempo cuando James salió del mismo, rumbo a la muralla.

El antiguo guerrero del rey se quedó parado en seco al verlos llegar juntos, pues pensaba que los rumores que había escuchado eran solo eso, rumores. Pero ahora los tenía frente a sí y miraba a Arran y Willow alternativamente con los ojos muy abiertos.

—¿Te estás cagando, Buchanan? —preguntó Arran para que dejara de observarlos de esa forma tan penetrante—. Por tu rostro, parece que estés apunto de hacerlo…

A su lado, Willow dejó escapar una risa que disimuló con una tos y con la mano tapando su boca. La joven desvió la mirada justo en el momento en el que James miró exclusivamente a Arran. Este le guiñó un ojo, pero la expresión del antiguo guerrero del rey era seria e indescriptible al mismo tiempo.

—¿A ti nunca te han partido la boca, Chattan?

—¿Sigues de mal humor por el viaje que has hecho a mi clan?

James gruñó por lo bajo.

—No me lo recuerdes. Tardaré en olvidar a tu hermano Sloan y su incansable buen humor.

Arran lanzó una carcajada.

—Sí, has encontrado a alguien aún más serio que tú, ¿eh?

—Tú, sin embargo, has encontrado a alguien muy diferente…

Y volviendo a mirar a Willow, no pudo evitar preguntarle:

—¿Sois amigos porque le has cosido las calzas raídas por los ratones o es verdad lo que se dice en el pueblo?

En otra ocasión, Willow se habría sonrojado, pero tenía tan integrado el papel que habían acordado fingir que simplemente se encogió de hombros con una sonrisa.

—¿Te refieres a si lo que ha dicho Paul es cierto? Sí, Arran es mi pretendiente.

James no pudo evitar arquear una ceja ante la sinceridad de la joven.

La había visto en incontables ocasiones en el castillo junto a Kiera, la esposa de Cameron, pero de ahí a verla codo con codo junto a Arran y descubrir que este parecía haber vuelto a su antiguo tono burlón en su voz era demasiado para entenderlo en solo unos minutos.

No obstante, después de lo que le había dicho el guerrero Chattan, siguió picándole:

—¿Y sabes lo que haces, muchacha? A veces es mejor quedarse sola que mal acompañada…

Arran lo miró de reojo al tiempo que James sonreía. Y, al contrario de lo que esperaba, Willow lo defendió sin pensárselo dos veces:

—No sé lo que has visto tú de Arran, pero es un hombre muy amable, conversador, divertido y respetuoso —dijo sin titubear—. Y estoy muy feliz a su lado.

James se quedó estupefacto ante la defensa de la joven, y acabó arqueando una ceja.

—¿Hablamos de la misma persona?

—Sí, ¿tienes algún problema con él? —Willow dio un paso hacia James sin pensarlo, provocando que el guerrero la mirara de arriba abajo, sorprendido.

Después, el guerrero del clan Sinclair dejó escapar una risa bajo la atenta mirada ligeramente divertida de Arran.

—No, ninguno, muchacha. Pero el que yo conozco es más serio y salvaje.

—Soy así con ella porque Willow me cae bien —intervino Arran con los ojos entrecerrados por la diversión—. Tú, por el contrario, me caes peor porque eres demasiado chismoso…

—¿Chismoso yo? —fingió ofenderse—. Qué valor…

Arran arqueó una ceja.

—Mejor me callaré…

—Sí porque ahora Arran no está solo para meterte con él libremente —dijo Willow con seguridad—. Puedo defenderlo yo.

Sin poder evitarlo, James esbozó una sonrisa.

—Estás amenazando a un guerrero del clan, muchacha.

—¿Y? —preguntó la joven sin arrepentimiento.

—Podría meterte en las mazmorras…

Willow arqueó una ceja.

—Primero tendrías que arrestarme, y antes de que lo hicieras te cortaría los huevos…

Arran se carcajeó a su lado y miró a James, que la observaba sorprendido, hasta que comenzó a negar con la cabeza.

—Pero ¿tú eres la misma mujer modosita que viene a arreglarle los vestidos a la esposa del laird?

—Ser amable y gentil no está reñido con la defensa de una misma si la ocasión lo requiere…

James la observó largamente, hasta que acabó sonriendo ampliamente.

—Madre mía… Hay que joderse, muchacha. Los tienes que tener bien puestos para aguantar a Chattan.

Willow se encogió de hombros.

—Estoy enamorada de él —le aseguró con tanta vehemencia que no solo se sorprendió ella, sino también Arran—, así que no se trata de aguantarlo, sino de ayudarlo y reconfortarlo.

James mostró una expresión sorprendida y acabó dándole una palmada en la espalda a Arran.

—Pues si estáis juntos, no sé si darte la enhorabuena por encontrar a una muchacha que te soporte o el pésame por tener que aguantarla a ella…

Tanto Arran como Willow le dedicaron un gesto que le arrancó una carcajada y se marchó rumbo a la muralla para dar las órdenes necesarias antes de quedarse definitivamente en el salón para la fiesta.

Por su parte, Arran y Willow entraron en el castillo y el primero no pudo evitar mirar a la joven con una expresión anonadada en el rostro. Con total naturalidad, como si eso ya formara parte de ellos, le tocó suavemente la cintura para llamar su atención.

—Creo que debo darte las gracias.

Willow se quedó parada en medio del pasillo.

—¿Por qué?

—Por enfrentarte a Buchanan por mí. Creo que, salvo Kester, nadie se ha atrevido a tanto por mí.

La joven acabó devolviéndole la sonrisa y bajó ligeramente la voz para que solo él pudiera escucharla.

—Todo el mundo cree que somos pareja, ¿no? Pues yo tengo el deber de defender a mi hombre.

Arran dejó escapar una risa y miró a un lado y a otro del pasillo para comprobar que nadie más los escuchaba.