Pack El Origen de la puerta de los tres cerrojos 20. UNA TRAMPA PARADÓJICA
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20. UNA TRAMPA PARADÓJICA

UNA TRAMPA PARADÓJICA

Tras las gruesas cortinas, aparecieron en una sala cúbica. Cada pared, suelo y techo estaba cubierto por paneles de grafeno repletos de circuitos. Por ellos fluían corrientes de datos, como luces líquidas, que parecían arterias que se bifurcaban por toda la estancia.

En el centro de la sala levitaba una esfera de cristal opaco, suspendida entre dos columnas.

—ES UN SISTEMA DE CONTENCIÓN CUÁNTICO —susurró Don—. LO MANTIENEN SUSPENDIDO POR HACES DE ANTIGRAVEDAD. AHÍ ES DONDE DEBEN DE TENER ATRAPADO A HEISENBERG.

—¿Cómo lo liberamos? —preguntó Ada, dispuesta a entrar en acción.

—Me temo que no será tan sencillo —intervino una voz joven desde una de las paredes. Un elfo estaba recostado allí y, al verlos, se incorporó de un salto y abrazó a Don—. ¡Dlanod, no sabes cuánto me alegro de verte!

—¿Flaworld? ¿Qué haces tú aquí? —le preguntó este extrañado.

Ada comprendió enseguida quién era al recordar la conversación que había escuchado en la pista de baile.

—Tú eres el becario al que dejaron a cargo de esta trampa gigantesca, ¿verdad?

El joven los observó con recelo, pero ante la mirada tranquila de Don, asintió con cautela.

—Puedes confiar en ella, en nosotros —dijo Don con suavidad—. ¿Qué ha pasado? ¿Cómo has acabado aquí?

Flaworld se relajó un poco y explicó:

—Recibí una notificación oficial en mi despacho para que me presentase aquí y me encontré con una situación muy bizarra. Llegaron unos tipos que darían mal rollo hasta a los quarks Charm , y eso que a estos les encanta toda criatura andante.

TRAÍAN A UN PRISIONERO. UN HUMANO, IGUAL QUE VOSOTROS. LO METIERON AHÍ DENTRO —señaló la esfera— Y ME DEJARON SOLO, CON LA ÚNICA MISIÓN DE VIGILAR LA LLAVE.

El muchacho se ajustó las gafas y, tras inspirar profundamente, prosiguió:

—Pero esto no es normal, Dlanod. No parece una operación legítima del CIC. Están infringiendo, como poco, una veintena de leyes y, en consecuencia, yo también.

Don le posó la mano en el hombro y, para tranquilizarlo, le dijo:

—NO ES CULPA TUYA, SIMPLEMENTE CUMPLISTE ÓRDENES. LO QUE ME EXTRAÑA ES QUE LLEGASEN DESDE DENTRO DEL CIC. ¿SABES QUIÉN TE MANDÓ LA NOTIFICACIÓN?

Flaworld negó con la cabeza.

—Tiene que haber sido Malkak —afirmó Ada con seguridad—. Pero ahora, centrémonos en lo urgente: liberar a Heisenberg. ¿Tienes la llave?

El elfo asintió y sacó de su bolsillo una estrella de ocho puntas plateada, un poco mayor que la palma de su mano.

La colocó en el suelo, bajo la esfera de cristal opaco.

El sonido de un engranaje precedió a la aparición de dos rampas simétricas que surgían por cada uno de los lados de la esfera, que se curvaban hasta fusionarse en una sola y llegar hasta el suelo.

—¿Solo tenemos que subir para liberarlo? —preguntó Born receloso—. No puede ser tan sencillo…

—Y no lo es —respondió el becario—. El humano está atrapado en un experimento:

una caja de decisión.

Solo uno de los dos caminos que tenéis ante vosotros lo salvará. En la esfera hay un dispositivo que, si se activa, liberará un potente veneno que acabará con él.

—¿Y cómo podemos evitar que se active? —preguntó, alarmado, Schrödinger.

—Ahí está la trampa —respondió el elfo—. Como ya os he dicho, todo depende de elegir el camino correcto.

Una de las pasarelas activa el dispositivo venenoso, y la otra os permitirá entrar a la esfera sin problema.

Born miró a Ada y a Don, que, alarmado, les dijo:

—El riesgo es demasiado elevado. Si elegimos un camino al azar, tenemos un cincuenta por ciento de probabilidades de equivocarnos : una moneda al aire con la vida de Heisenberg en juego. ¡No me gusta nada!

Schrödinger empezó a dar vueltas bajo la esfera de cristal opaco mientras murmuraba:

—Este mundo cuántico es de locos. Todo lo que he visto aquí es absurdo. La naturaleza no puede comportarse de manera tan irracional, ¡es inadmisible!

Pero entonces, el científico se detuvo y exclamó:

—¡EUREKA! LA SOLUCIÓN A ESTA PARADOJA ES TAN ABSURDA COMO ESTE MUNDO CUÁNTICO.

Los demás lo miraron con expectación mientras Erwin proseguía:

—NO TENEMOS QUE ELEGIR UN CAMINO. DEBEMOS PASAR POR LOS DOS A LA VEZ: entrar en superposición.

SIGUIENDO LAS ABSURDAS LEYES CUÁNTICAS, DEBERÍAMOS ACTIVAR Y NO ACTIVAR EL DISPOSITIVO VENENOSO SIMULTÁNEAMENTE.

COMO CONSECUENCIA, TENDREMOS A HEISENBERG VIVO Y MUERTO A LA VEZ: EN SUPERPOSICIÓN VITAL, PERO NO MUERTO .

—¡Ni vivo! —exclamó Born alarmado—. ¿Quieres convertirlo en un zombi cuántico?

—Me parece buena idea —opinó Ada—. Y no sería un zombi, simplemente estaría vivo y muerto a la vez.

—Pero eso es imposible —los interrumpió Don—. Ni elfos ni humanos pueden entrar voluntariamente en superposición. Ninguno de nosotros puede transformarse en una onda de probabilidades y recorrer los dos caminos a la vez. Debemos esperar a Zen-O.

Con todo, Ada estaba convencida de que era la única manera, así que replicó:

—Este casino está lleno de seres que pueden entrar en superposición: cualquiera de las partículas que se hallan tras esas cortinas. ¡Voy a encontrar una que nos ayude!

Dicho y hecho: la muchacha desapareció tras las cortinas y regresó poco después con un pequeño electrón borroso al que le decía:

— Solo tienes que subir por esa rampa y, en cuanto llegues a la bifurcación, entrar en superposición y recorrer ambos caminos hasta llegar a la esfera de cristal. Una vez allí, abre la puerta y libera al humano. Tan sencillo como tunelar, ¿verdad?

La pequeña partícula borrosa parecía divertida y aceptó el reto.

—¡Giraos todos! —ordenó Don—. Si observamos al electrón, colapsaremos su función de onda. No podrá entrar en superposición y recorrer ambos caminos a la vez.

Los cinco se volvieron hacia las cortinas, de espaldas a la trampa, y el electrón empezó su camino.

Una voz desgarró la tensión como un trueno:

—¡Por todos los neutrinos! —gritó alguien, emergiendo tras las cortinas—.

¡Habéis condenado a Heisenberg a no poder salir jamás del mundo cuántico!