Otros mundos (El Talismán 3) Capítulo 26 #5
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Capítulo 26 #5

Jack abre el baúl de ochocientos dólares que Damon ha comprado y se apresura a hacer inventario.

Está todo lo que Jack ha pedido. Sopesa las unidades de aire acondicionado y calcula que rondan los diez kilos cada una.

Las baterías de reserva están envueltas en película termorretráctil.

Todo lo demás se ha colocado con cuidado en torno a las unidades portátiles.

El baúl es de metal negro, con refuerzos de acero, de un metro y medio de largo, y pesa muchísimo más de diez kilos o incluso más de veinticinco.

Se le cae el alma a los pies. Nunca ha intentado trasladar nada tan grande a los Territorios.

Desde luego, no puede acarrearlo en brazos, y la idea de llevarse el material en varias veces le provoca una sensación de cansancio y desánimo.

Speedy, ¿alguna sugerencia? ¿Tal vez un poco de aquel vino barato que tú llamabas zumo mágico?

Es simple sarcasmo y no espera respuesta alguna, pero la recibe.

Piensa en el Talismán, Jacky, mushasho. Seguro que e mejor que mees de pie o mees sentado, mantén el baño limpio y aseado .

Echa el cierre al baúl, se sienta encima y se agarra a los costados.

Cierra los ojos e invoca el recuerdo de aquella bola mística resplandeciente.

En su memoria aún no está claro cómo la consiguió, pero sí lo está el propio objeto.

Recuerda que lo sostuvo entre las manos, que se calentaba al tocarlo y que en las profundidades de su intenso resplandor vio algo hermoso.

Tal vez fuera una rosa , piensa, y de repente el baúl cambia bajo sus manos, adquiere una textura más áspera. La transición al lado de los Territorios no es instantánea. El baúl la convierte en un proceso más lento. Tiene la sensación de atravesar un temible

( exotránsito )

espacio y en él percibe la atracción de la Garganta. A esa distancia no es muy fuerte, pero nota algo peor que ese tirón: la extraña agitación de muchas mentes. Parece un roce de hojas muertas movidas por el viento otoñal. Intenta acallarlas

( dormid pequeños pelirrojos aún no ha llegado vuestra hora así que dormid )

como un padre tal vez trataría de tranquilizar a un niño díscolo.

Tiene la sensación de que ese desplazamiento se prolonga mucho, y quizá así sea; Jack supone que no existe un tiempo objetivo en ese lugar intermedio.

De pronto, como una bendición, siente una brisa fresca que huele al salitre del Mar Limpio. Se aparta el cabello de la frente.

Abre los ojos. Sigue sentado encima del baúl, o lo que antes era el baúl.

Se ha convertido en una caja de embalaje, más larga y más profunda que las que construyó Palle Dawson, pero por lo demás igual, incluidos los pequeños orificios en la tapa.

Mientras que los orificios taladrados por Palle formaban una columna —cinco de ancho por diez de largo, cincuenta en total—, los orificios de esta otra caja forman un círculo.

Jack reconoce al instante que es la forma del Talismán.

¿La ha hecho él ? ¿Ha hecho él esta caja, tan similar a los contenedores que construyó sai Dawson? ¿Ha hecho él ese dibujo circular de orificios? Supone que no tiene importancia. Tanto si ha sido él como si la causa es la transición de un mundo al otro, todo se reduce a lo mismo: ka.

Los pasadores metálicos han sido sustituidos por lazos de cáñamo.

Los desengancha, vuelve a cerrar los ojos y pronuncia una breve oración para suplicar que, al abrir la caja, no aparezcan un montón de cachivaches inútiles en los Territorios.

Espera que ka no sea tan cruel, y enseguida comprende que ka podría ser precisamente así de cruel.

La idea de que ka favorece a los buenos, los valientes y los puros de corazón tal vez sea tema habitual en libros y películas románticos, pero no es, como Jack sabe por experiencia, muy realista.

Déjate de gilipolleces. Hazlo.

Echa atrás la tapa, provista de unas bisagras de cuero.

Las unidades de aire acondicionado ChillZone parecen idénticas.

Acciona el interruptor de una de ellas y nota en la cara sudorosa la corriente de aire fresco.

Bien. Estupendo, a decir verdad. Coge uno de los bloques de baterías.

Ya no se lee «Energizer» ni «Hecho en Estados Unidos», sino «North Central Positronics».

En cambio, las unidades solares llevan adhesivos de la bandera de Estados Unidos y el lema «Fabricadas con orgullo en Huntsville, Alabama».

Los niveles de burbuja que pidió siguen calibrados en inglés, pero los termómetros ahora son redondos en lugar de rectangulares y los números —o supone que son números— parecen simples garabatos. No hay problema; funcionarán.

Un día más y salimos de aquí , se dice. En el supuesto, claro está, de que podamos subir las Cajas de la Perdición desde ese nivel inferior sin volar por los aires, nosotros y todos los demás.

La caja ha aterrizado sobre la libreta de sophie. La retira y ve que el nombre de ella ha quedado casi borrado. Eso lo entristece. La envuelve en una camiseta limpia y se arrebuja entre las mantas. Mira la Vieja Madre y piensa: Ojalá alcance, ojalá logre.

Deseando que ka favorezca a los valientes y los puros de corazón —toda esa cursilería romanticona—, se queda dormido en su balcón.