Un lugar
Estoy bebiendo con Lucho cuando los vasos empiezan a vibrar. Una matera se estrella contra el piso. El yeso del techo cae como confeti.
«Hijueputa —dice Lucho—. Llegó la hora».
Recuerdo el aviso: No hagas nada sin pensarlo bien.
Grietas como telarañas se extienden por las paredes.
Miro a Lucho. Está fumando un cigarrillo. Y riéndose.
Lo pienso bien. Entonces comienzo a reírme, aunque solo sea para acompañarlo.