Otoño en Cold Spring Capítulo 20. ¿A quién va unido el amor, Imogen?
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Capítulo 20. ¿A quién va unido el amor, Imogen?

¿A quién va unido el amor, Imogen?

H alloween había llegado sin previo aviso, e Imogen, antes de regresar a la cafetería, siguió los pasos de Flora, quemando el ramillete de hojas que le había proporcionado, recorrió todos los rincones de la casa, consiguiendo que el humo se adentrase lo mejor posible en cada cuarto y así se quedase impregnado en las paredes.

—Anda que voy a oler a un pedazo de carne ahumado —bufó.

Se tomó el tiempo necesario y dejó el plato con el ramillete a un lado de la habitación cercana a la suya, donde con la ventana abierta olió, a esas horas y sin tráfico, la humedad terrosa del valle del Hudson, que esa noche estaba cubierto por una extraña neblina que lo convertía en colinas humeantes.

En medio había puesto el altar y la vela para pronunciar todo lo que deseaba pedir:

—Quiero que se alejen esos recuerdos del ayer, todo lo ocurrido en la editorial con mi jefa, ya no pertenezco a ese mundo.

Para ella era importante deshacerse de todo aquello, que los miedos, los fantasmas que la habían atormentado hasta hacía bien poco se fueran alejando para que nada influyera en su nueva vida, esa que había comenzado en Cold Spring y que reportaba una enorme tranquilidad.

Eso sí lo agradeció, pues había sido un cambio para bien que necesitaba, pero no lo había visto hasta hacía bien poco, por eso unido a ello pidió que sacara de su vida todo tipo de hipocresía, la mayor evidencia del pasado.

Había veces que lo mejor era dar esquinazo al recuerdo y guardar ciertos retazos del ayer dentro, para que sus secretos no viesen la luz del día.

Otras, por el contrario, había que soltar cuerda para no recordar y permitir que lo ocurrido fluyese en las olas del viento para que navegase lejos, sin olvidar lo que nos llevó al punto en el que estábamos.

Eso era lo que pretendía Imogen, soltar el lastre del dolor y el rencor.

—Que la cafetería vaya bien en el futuro; salud para todos los que quiero. —Respiró hondo, los efluvios que soltaban las hierbas desprendían un aroma indescriptible—. Y el amor... —La cara de Jared apareció en su cabeza sin previo aviso, cual fantasma—. ¡Mi deseo de la noche de brujas es Jared!

EL AMOR PUEDE IR UNIDO A JARED READ.