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Santiago ya me contó que lo sabes todo, que ya me conoces y sé que debes estar histérica perdida. Lo entiendo, yo también lo estaría, aunque la diferencia en-tre nosotras es que probablemente habría terminado bastante mal si hubiese sido yo quien se enteraba de todo.
Inicialmente quería grabar un video para que me conocieras. A lo mejor en un futuro llegamos hasta ese punto y nos comunicamos así, pero creo que llegó el momento de conocernos, de comunicarnos entre nosotras, de ser una misma persona, así que me presento:
Hola, soy Elena, tu otra yo, esa que siempre ha estado ahí buscando venganza, ansiando sangre. Ya sé que estarás pensando que estoy loca y sí, efectivamente, lo estoy, bastante loca diría yo, pero tal como lo dice el sombrero loco «Las mejores personas lo están».
Así que considero que más que juzgarnos entre nosotras debemos trabajar como equipo, los tres, incluyendo a Santi, porque como no lo incluya ya sabes tú bien que es un puñetero malcriado, pero lo amamos tal y como es.
Debo añadir que sí, efectivamente conozco esa versión de él pero también conozco su lado oscuro, ese que sabías que ex-istía porque conoces su pasado, pero ya me contaron que lo descubriste en toda su esencia. Estoy segura que cada vez te gustará más.
Créeme cuando te digo que el dolor también enamora (y puedes lograr unos orgasmos épicos).
Intentaré ser breve, responder preguntas que seguramente te estén pasando por la cabeza ahora mismo porque sé que sobrepiensas demasiado. No te juzgo, pero qué putada.
Respecto a nuestra juventud, debo admitir que tengo muy pocos recuerdos.
Recuerdo en ocasiones despertar con mucho dolor de cabeza, verme frente al espejo con golpes o heridas en los brazos.
Para mí fue muy confuso entender lo que estaba sucediendo y conocer quién era.
Primero porque lógicamente tú llevabas ese día a día del que yo no era consciente.
Para explicártelo de una mejor manera, es como si vivieras una vida donde no tienes personalidad, no sabes quién eres ni cómo te llamas.
Nuestro nombre lo supe en un momento en el desperté en medio de una pelea con mamá. Intenté defenderme pero esa mujer tenía mucha fuerza. Agradezco que con el tiempo se fuera desgastando a sí misma, porque si no, no estaríamos contándolo.
Sé que pudo haber sido complicado comprender que mataste a tu propia madre, pero sé, gracias a Santi, que viviste el momento en el que comenzó a ahogarte, que sentiste ese terror y que no recuerdas nada más.
En ese momento, al abrir los ojos bajo el agua, no sentí miedo.
Inmediatamente supe que estaba en peligro y no me preguntes cómo lo logré, pero saqué toda la fuerza que tenía y conseguí soltarle la mano que nos sostenía la cara.
Le hice tanto daño con mis uñas en la mano que se tiró hacia atrás de dolor. Salí del agua y, mientras intentaba respirar, vi el cuchillo. Nunca antes me había defendido de la manera en la que ese día lo hice.
Pero alguna parte de nuestro cerebro me advirtió que era ella o nosotras, así que lo hice, cogí el cuchillo y sin pensarlo un segundo se lo clavé en el cuello.
Estuve unos segundos paralizada, viendo cómo se desangraba en el suelo pero no lloré, no sentí remordimiento, no sentí dolor.
Ahora lo pienso y creo que no sentí nada porque nunca creé ningún vínculo con ella. Era tan solo una persona que nos maltrataba y que estaba intentando matarnos.
Cuando noté que ya no se movía, salí de la bañera y llamé a la abuela. Gracias a su interés por lo que pensaban los demás y mantener sus apariencias dentro de su círculo social, decidió mantener el secreto.
Por eso llegaste a vivir con ella y no en un psiquiátrico, pero debo decir que fue bastante complicado el momento en el que llegó a casa y vio a su hija muerta, desangrada en el baño. Está de más hacerte sufrir contando todo lo que nos dijo, pero fueron palabras bastante hirientes.
Luego de esa desagradable experiencia tengo vagos recuerdos. A veces despertaba acostada en la madrugada en nuestra habitación en casa de la abuela. Revisaba tu teléfono, veía los mensajes con tus amigas y con Santi. Fui conociendo tu entorno y lo que era importante en tu vida.
Conocí tu vida amorosa gracias a tus mensajes, y quiero que sepas que desde el inicio tuve ganas de masacrar a esos malparidos, pero no podía hacerlo sola y menos sin tener un plan, por esa razón no murieron tan jóvenes.
Poco tiempo después, la abuela habló con Santiago. Supongo que esto ya lo sabes, pero seguramente no te ha contado nuestro primer encuentro.
No omitiré detalles porque considero que, al ser también tu cuerpo, debes saberlo.
Antes de comenzar con el guarreo, porque sí, lo hubo, debo añadir que ese hombre te ama como no te haces una idea. A mí también, pero conmigo es un poco más salvaje, le sale ese lado asesino.
Pero cómo te habla, cómo te mira…
Ese primer día lo observé callada, lo estudié, y en pocos minutos supe que estaba completa y asquerosamente enamorado de ti y que esta vez era el correcto.
Pero ¿sabes qué también supe? Que estaría dispuesto a hacer todo lo que le pidieras y fue en ese momento en el que tomé la decisión de presentarme ante él.
Estábamos sentados viendo televisión en el salón de su casa. Ya sabes que el padre de Santi siempre hacía guardias en el hospital, esa fue una de esas noches. Calculo unos dos meses después de que supiera de mi existencia.
Al principio sentí miedo en su cara, pero creo que era por no saber cómo actuar, cómo reaccionar.
Hablamos durante un rato, le hice un breve resumen de todo lo que te estoy contando hoy acá.
Me contó que entre ustedes nunca había pasado nada, que eran simplemente amigos, cosa que hasta ahora no entiendo.
No sé si esto te parecerá una falta de respeto, pero tuve que aprovecharme de la situación. Las ganas que tenía de besarlo eran insoportables.
Sinceramente no entiendo cómo cojones nunca pasó nada entre ustedes si el deseo era tan fuerte.
Me acerqué un poco más a él, le puse la mano en la pierna y noté su erección. Estoy segura que ahora también sabes que fuimos su primera vez.
Yo al principio no me lo creí; con lo guapo que era como es que nunca hizo nada con ninguna otra chica.
Cuando me soltó la mano, después de admitirlo, continué tocándolo. Nunca olvidaré su cara de pánico cuando comencé a bajarle la bragueta y ya ni te cuento cuando mis dedos rozaron su polla… Qué belleza tiene ahí entre las piernas, ¿no? Necesito que me cuentes qué tal la experiencia.
Estoy segura que lo disfrutaste porque este hombre folla como un puto dios.
La cuestión es que, sin darle tiempo para pensarlo, me puse de rodillas frente a él.
También era mi primera vez, no tenía ni puta idea de lo que hacía, pero te admito ahora que en muchas de esas madrugadas en las que despertaba, veía canales de porno en tu teléfono.
Ya sé que tú también; los tenías en tu historial, guarrilla.
Así que repetí eso que tanto veía que hacían las actrices y lo hice estallar de placer con la boca. Pero, antes de que pudiera correrse, me levanté y me senté a horcajadas sobre él y no, no usé protección, lo siento, nunca la hemos usado.
Cuando tenía su polla a milímetros de estar dentro de nuestro cuerpo, le susurré al oído: Hoy me podrás follar con una condición y antes de que respondiera continué: Necesito matar a alguien y tú me vas a ayudar.
Honestamente me la jugué muchísimo, creía que me tiraría al otro lado del sofá o me echaría de su casa, pero no lo hizo. En cambio, en un solo movimiento terminé recostada boca arriba con él sobre mí, su punta rozándome el clítoris mientras me miraba, extasiado.
Y aceptó, diciendo literalmente estas palabras:
Yo te ayudo en todo lo que me pidas con la condición de que hoy, mañana y siempre, grites mi puto nombre.
Sonreí y lo tomó como el sello final a nuestro trato. Bajé mi mano, cogí su miembro y lo puse en mi abertura, invitándolo a entrar.
Ya sabía que no era tu primera vez en ese sentido, así que no sangraste. Me encantaría saber si al día siguiente sentiste algún tipo de dolor; ya sabes lo bestia que puede ser ese hombre follando y su primera vez no fue la excepción. Creo que tenía demasiadas ganas acumuladas y las supo aprovechar.
Esa noche tuviste cinco orgasmos: dos con su polla, dos con su boca y uno con sus dedos. Sencillamente espléndido.
Fue en ese momento en el que me volví adicta, cada vez que despertaba y estaba él, no podía parar.
Luego llegaron los muertos y conocí mi punto débil: la sangre.
Ya sé que estoy loca, deja de pensarlo, es una realidad. tú también lo estás, solo te pido que te des una oportunidad. Vive ese lado oscuro que tan solo yo conozco, déjate llevar sin juzgarte y no sientas miedo, siempre lo tendrás a él a tu lado, aceptándote y amándote tal como eres.
Espero que te animes a contarme los detalles. es un poco extraño esto, pero seguramente me tocaré leyendo todo lo que te hizo cuando yo no estaba.