Oscura Mentira (Serie Oscuridad 1) Chapter 33
94%

Chapter 33

Me aprieta las nalgas con las dos manos y me lleva a la cama para tumbarme boca arriba. Vuelve a coger la navaja, la deja junto a mí y me mira, de pie frente a la cama.

—Abre las piernas y tócate, quiero verte.

Hago lo que me dice, pero cojo la navaja y con la punta afilada comienzo tocando mis pezones.

Voy bajando sin apartarle la mirada, viendo cómo me come con los ojos.

Cuando llego a mi centro, me rozo muy despacio a los lados, intentando no romperme.

Toco mi clítoris haciendo círculos mientras gimo.

Lo tengo hinchado, necesitado. ¿Me estaba follando antes de despertar?

Se agacha, me quita la navaja de la mano y en segundos siento su lengua en mi centro.

Grito de placer.

—Dios, no puedo, no puedo.

—Córrete, córrete en mi boca, córrete para mí.

Con dos dedos me penetra mientras su boca succiona mi clítoris y me dejo llevar en un orgasmo increíble que hace que mi espalda se arquee.

Pero necesito más, lo necesito de nuevo dentro de mí, así que con mis piernas lo atraigo hasta que lo tengo encima.

—No te conformas, ¿eh?

—Tú sabes que no….

—Por fin volvió mi muñequita insaciable.

—Déjate de romanticismos y fóllame.

—Tus deseos son órdenes.

Me penetra llevándome las piernas arriba de sus hombros. Con una mano aprieta mi cadera para mantenerme en posición y con la otra mano me ahorca, dejándome casi sin aire.

Me embiste como un animal, como solo él puede, como solo él sabe hacerlo.

En un rápido movimiento, voltea mi cuerpo y lo siento detrás, abriéndome con dos dedos.

—¿Lo quieres? ¿Quieres que te rompa también ese culito?

—Sí, por favor, sí… —suplico entre jadeos.

Y sin aviso me embiste con fuerza por atrás, lo que hace que se me salgan las lágrimas por un dolor que poco a poco se va disipando.

La cama suena, me tira del cabello, me aprieta los senos, me azota.

Es todo lo que necesito, él es todo lo que necesito.

Y así es como me dejo llevar en otro orgasmo, escuchando como gime de placer dejándose llevar, llenándome.

Caemos en la cama y lo abrazo. Me da un beso en la frente, intentando controlar la respiración.

—¿Ya lo sabe? —le pregunto. Yo sí que conozco que tengo otra personalidad. Nunca he dejado pruebas para protegerla; es ella quien enfrenta el día a día. Pero nunca pensé que finalmente supiera que yo existo.

—Mmmjum, ya le conté todo.

—¿Y ahora?

—Ahora vamos a descansar unos minutos, te voy a seguir follando un poco más y luego vas a grabar ese video que querías grabarle hace tanto tiempo.