Chapter 27
Elena
—Tengo un pequeño problema y necesito que me aconsejen
—suelto, apenas entran todas a la llamada.
—Para que nos hagas videollamada tiene que ser importante. Cuenta —responde Olivia.
—¡Ya lo sé!, te follaste a alguien y no sabes cómo sacártelo de encima —añade Isa riéndose.
—¿Os podéis callar y dejarla hablar? —las riñe Violeta.
—A ver… —comienzo a hablar—. Es Santiago… es que…
—Te gusta. ¡Lo sabía!, joder, lo sabía —grita Isa.
—Isabella, cállate ya, joder —la reprime Miranda.
Se me escapa la risa. Mis amigas son lo mejor del mundo, cada una tiene una personalidad tan diferente que cada llamada es digna de un capítulo de Gossip Girl.
—A ver no me juzgueis … es que… Sí creo que me gusta mucho y le tengo muchísimas ganas, de hecho anoche estuvimos a dos segundos de caer… y yo…
—Elena, para —me pide Miranda—. No entiendo cuál es el problema si siempre habéis estado juntos. Sabes que es el hombre perfecto para ti, no entiendo por qué dudas tanto.
—Joder, es que es complicado. Cada vez que tengo una relación que se alarga algo más de tiempo, termina pasando algo desastroso. Si eso pasa con él y todo se va a la mierda, me iré yo a la mierda detrás.
—Yo tengo una solución —anuncia Isa.
—Madre mía, ¿ahora con qué vas a salir? —se ríe Violeta.
—Un clavo saca a otro clavo. Búscate un tío buenorro, buena cama, y se acabó —sentencia Isa.
—Yo esta vez estoy a favor de esa opción —suelta Olivia.
Todas asienten y hablan a la vez mientras yo me quedo en silencio analizando la idea.
Hablamos durante poco menos de 4 horas y termino la videollamada para intentar dormir.
Pero no consigo pegar ojo. La opción de la app de citas me ronda en la cabeza y accedo, cojo el móvil y la descargo, pongo mis datos ya guardados; ya había estado antes buscando alguna víctima de una noche con los calentones que me daban.
Primer match , Sebastián, 30 años, Barcelona. Interesante, muy interesante…
¿Qué haces este fin de semana,
guapísima?
Decido no contestarle, apenas estamos a miércoles y necesito dormir. , Ya lo gestionaré en otro momento.
Me despierta el sonido de una notificación. Miro el reloj y son las nueve de la mañana. Anoche caí desmayada, no recuerdo desde cuándo no dormía así.
Buen día, guapísima,
¿me aceptas un café?
Te lo puedo aceptar si te
acercas a mi zona, tengo el
día atareado.
Perfecto, pásame ubicación
y en unos 30 minutos estoy.
Le envío la ubicación de la cafetería a donde suelo ir, cerca de mi casa, la 365, mi café favorito del mundo.
Me levanto de la cama y me apresuro a arreglarme. En 30 minutos no lograré hacer mucho más que bañarme y peinarme.
Entro a la cafetería y agradezco que no hay mucha gente. Mi mirada lo encuentra al instante, al fondo, sentado con una postura relajada.
Es aún más guapo en persona. Joder, ¿qué le dieron de comer a este hombre de pequeño?
Mis pasos se aceleran, a medida que me acerco a su mesa, sube la vista del móvil y se levanta. Se ajusta el abrigo con una elegancia casi despreocupada y se acerca para darme un beso en la mano. Todo un caballero.
—Eres más hermosa de lo que nunca creí.
Ya está. Guapo, caballeroso, romántico…Vendido, soy tuya.
Compartimos una larga conversación, sin percatarnos de cómo el tiempo pasa tan rápido. Hablamos de todo y de nada, de lo que nos pasa, de lo que nos gustaría para nuestros futuros como personas y en lo profesional.
La química que tuvimos fue espectacular, como si todo encajara perfectamente, como si nos conociéramos de toda la vida.
Las risas eran naturales, las miradas se alargaban más de lo que deberían.
No quería que ese momento terminara, no quería separarme de él, pero la realidad es que tenía que trabajar.
—Tengo mucho que hacer hoy y, aunque me gustaría quedarme aquí hasta que se haga de noche, tengo que irme.
—Respiro hondo.
Miro el reloj y, con un suspiro, me despido. Me levanto de la mesa, trato de no mirar atrás, pero sus ojos siguen allí, viéndome marchar.
—Nos vemos pronto —le digo, y salgo a paso firme del local.
¡QUÉ HOMbrE, POR DIOS!