Operación Femme Fatale Chapter 1 #16
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Chapter 1 #16

Nos quedamos con las ganas (esto no os lo esperabais, eh, pues sí).

Nunca más se repitió o hicimos que surgiese, cada uno empezó a conocer gente y como que nos apartamos el uno del otro, a nivel físico, pese a que nos sigamos teniendo muchísimo cariño.

Nunca sabremos si sexualmente somos compatibles (que yo creo que sí), pero quizás mi plan femme fatale haga que lo compruebe.

Miki es DULCE, GRACIOSO, GUAPO, INTELIGENTE, CARIÑOSO, TOZUDO y APASIONADO.

Lo pudo definir como CARIÑOSO y DIVERTIDO.

N

Nicolás – Raro donde los haya, y un chasco en aquel momento.

Esta vez, la M y la N casi podemos decir que se suceden en el tiempo, porque yo conocí a Nico en aquel momento en el que Miki y yo nos separábamos poco a poco.

Nos presentaron en la uni a través de un amigo de mi amiga Elena (Elena siempre de casamentera).

El chico era mono, superdulce, eso sí, y como que nos gustamos en el primer momento.

A partir de allí, todo fue rodado y quedábamos todas las semanas los jueves (siempre salíamos los jueves) y funcionábamos superbién a todos los niveles (me hacía unas cosas supersorprendentes y que eran de lo más placenteras).

El chico sabía dónde se movía, y nunca mejor dicho.

Después de tantísimas noches juntos, jamás pensé que fuese a suceder lo que ocurrió. Pero, con el tiempo, hemos podido comprobar las rarezas humanas y, sobre todo, lo volados que pueden estar los tíos en la edad del pavo.

Llegaba el final del curso y nos separaríamos, porque él se iba a estudiar dos meses fuera al extranjero, pero tampoco era grave.

Septiembre estaba a la vuelta de la esquina y yo también me iría en verano de vacaciones familiares.

Yo estaba de lo más tranquila, ni me esperaba cómo se sucederían los acontecimientos.

Pasamos ese día en la piscina de mi urbanización, incluso nos liamos en el agua aprovechando que no había vecinos al acecho, y luego lo acompañé a la estación, porque se tenía que ir a casa.

De camino, todo iba muy bien hasta que me hizo la gran pregunta que en aquel momento no reparé que se trataba de eso, pero que, con el tiempo, me di cuenta de que su desaparición tenía que ver con esa pregunta y mi respuesta.

Sin venir a cuento me dice:

—¿Tú qué harías si te quedas embarazada y te dice el médico que el feto tiene malformaciones o alguna deficiencia?

Umm… ¡CHAPARRÓN!

¿Qué pregunta es esa con veintiún años y justo cuando se va a producir una despedida romántica?

Yo me quedé totalmente KO. No sabía ni a qué venía eso, ni por qué había escogido ese momento para sacar ese tema, además de que él no podría nunca estar embarazado, ¿Qué me estaba queriendo decir?

Total, que mi respuesta fue que no lo sabía, que es muy complicado ponerse en esa situación y que dependería un poco de mi situación actual también: si estaba sola o acompañada, si estaba sana o enferma, si tenía dinero o estaba en la ruina y un montón de etcéteras que se me ocurrían sobre la marcha, porque mi única respuesta es que no lo sabía.

Creo que con mi edad tampoco era dramático decir no lo sé, ¿no?

Era algo muy importante que había que procesar, creo.

La despedida fue mucho menos apasionada que de costumbre y, de buenas a primeras, dejó de responder a mis mensajes. Pasado un mes, cuando yo ya estaba hasta preocupada, me deja por mensaje diciendo que había conocido a otra. Hello? ¿Pero este de qué va?

Hablé con nuestros amigos en común y me dijeron que lo dejase, que se había vuelto muy raro y que había decidido no volver a la ciudad y que, efectivamente, estaba con otra.

Hablando del incidente de la pregunta extraña, me llegué a enterar con el tiempo de que Nico tenía una hermana con discapacidad y que lo era todo para él.

¿Cómo no me lo había dicho? ¿En serio no me conocía lo suficiente como para saber que eso no era un problema para mí?

¿O es que tenía miedo a tener un error genético y que sus hijos tuviesen algún problema?

Me quedé supersorprendida y muy triste. No entiendo cómo hay personas que toman sus propias presunciones y decisiones sin hablar abiertamente y sin tapujos, ni hacer ese tipo de preguntas abstractas sin antecedentes.

Estaba claro que no era para mí. Me sentí muy defraudada, aunque hubiera encontrado a la mujer de su vida en ese viaje, las cosas se hacen de otra forma, ¿no os parece?

Lo voy a definir como BUENO, GUAPO, SEXUAL, APASIONADO y COMPLICADO.

Lo catalogo como BUENO y COMPLICADO.

Ñ

Aunque he conocido a muchos “ñoños”, creo que ninguno reseñable para darle un lugar en mi agenda con una letra tan bonita como la Ñ (es de mis preferidas por lo que significa, es única y no muchos la tienen. Eso sí, en otros países la escritura se nos complica a los españoles bastante).

O

Óscar – Yo pensaba que a Óscar no me lo volvería a encontrar en la vida después de aquella noche, porque se trataba de un rollo fortuito. Él no vivía en mi ciudad y no había ningún nexo de unión, al menos en aquel momento.

En aquella época, ya había dejado lejos mis estudios y tenía un buen trabajo, dinero para gastar y pocas responsabilidades. Vivía de alquiler en una de las zonas más típicas y conocidas de la ciudad, lo cual me facilitaba mucho las cosas, porque me podía ir a casa andando tras una noche de fiesta.

Esa noche nos apetecía cachondeo a Greta y a mí y decidimos ir a un local en el que había un enorme escenario en el que solía haber espectáculos de drag queens superdivertidos.

Ese local nunca defraudaba y te ibas de allí con la sonrisa puesta siempre, y esa noche todavía más.

Estábamos tronchándonos de la risa con el espectáculo.

Greta tiene una risa contagiosa increíble y, en cuanto empezaba, ya no se podía parar, ni ella ni la que iba con ella ni los que pudieran estar cerca, porque era como una cascada de piezas de dominó, empezaba una y no paraba hasta que habían caído todas.

La onda expansiva de su risa es tremenda.

En una de estas carcajadas, se acerca un chico ataviado con ropa de baloncesto y nos pregunta:

—Pero qué bien os lo estáis pasando por aquí, ¿no?

Y enseguida nos dijo si nos podía invitar a una copa, que estaba con sus amigos de despedida de soltero. Por supuesto, no lo dudamos, el chico parecía majo y a copas gratis no se le hace nunca un feo.

Nos acercamos al grupo y eran unos cuantos, al menos ocho, e iban todos vestidos con el mismo uniforme de baloncesto.

Por lo visto, jugaban en un equipo de otra comunidad autónoma y, aprovechando un torneo aquí y que su amigo se casaba, se habían quedado de fiesta a celebrarlo.

Llevaban una alegría en el cuerpo que ni os lo imagináis.

Realmente, no sabíamos quién era el novio, porque todos iban vestidos igual, pero aquello no nos importó demasiado.

Empezaron a caer botellas de cava como si las regalasen y nosotras con una chispa…

de impresión. Yo me amarré a uno de ellos que me sacó a bailar: era enorme, rubio y con ojos claros, pero claro, todos eran enormes, estaban en un equipo de baloncesto y un baile llevó a otro…

, y nada, ya sabéis cómo podía terminar la cosa.

Cuando cerró el garito, ellos estaban un poco agotados.

Greta hacía tiempo que había desaparecido con su fichaje (uno de los del equipo) y yo me quedé con todos.

Salimos y el que me había estado haciendo compañía durante toda la noche me dijo que si lo invitaba a mi casa, y bueno, siempre he sido muy buena anfitriona, así que nos fuimos los dos.

Nos hicimos los remolones y, en cuanto pudimos, les dimos esquinazo al resto agachándonos detrás de un coche y, aprovechando el rincón, pues nos liamos solo un poquito.

Como mi casa estaba muy cerca, llegamos en nada dando un paseo y, en cinco pisos más arriba, estábamos en mi cama.

La noche no prometió mucho, porque Óscar estaba agotado y se quedó dormido en cuanto se posó sobre la colcha, pero, horas después, fue abrir el ojo y despertarme con unas ganas de meter un triple que ni os lo cuento.

Dejó el listón bastante alto y, sin duda, ganó el partido.

Nos dio tiempo a un desayuno rápido y se tuvo que ir, porque su equipo partía en nada. Pudimos intercambiar teléfonos y poco más.

Lo que sí me dijo fue «¡Ya me dirás que tal está tu amiga después de haberse ligado al novio!».

¡Como lo oís! Mi amiga Greta se había liado con el futuro marido.

¡Toma ya! Lo bueno es que fui yo la que le dio la noticia a ella, porque el pobrecito, que iba como un piojo aquella noche, no se atrevió ni a darle los buenos días y procedió a pirarse corriendo en cuanto se despertó al lado de mi amiga.

Pobre, a saber lo que pasaría por su mente en aquel momento.

A Greta casi le da algo cuando se lo dije, acababa casi de romper un futuro matrimonio (qué mala es la noche y el cava).

Creo que nos enviamos algún que otro mensaje hablando de baloncesto y cosas mundanas Óscar y yo, y dejé de saber de él durante mucho tiempo, pero, casualidades de la vida, un día veo que me escribe a través de LinkedIn.

«¡Anda, Óscar!», pensé yo. El tío me escribía para ofrecerme trabajo, porque resulta que era director de Recursos Humanos en mi sector.

¡Quién me lo iba a decir! Pero lo malo era que el puesto que me ofrecía suponía un cambio de residencia y justo me pillaba en un momento en el que quería descansar un poco de tanto movimiento.

Pero bueno, siempre está bien tenerlo de la mano, igual la que le tengo que ofrecer un trabajito soy yo a él ahora…

Puedo decir que Óscar es ALTO, GUAPO, DEPORTISTA, INTELIGENTE, SIMPÁTICO y EDUCADO.

Lo vamos a definir como AGRADABLE Y SANO.

P

Pascal – Sinceramente, con este creo que mucho no se podría contar, pero, como buen francés, era un mujeriego y creo que sería presa fácil.

Era mi veintiséis cumpleaños y estaba viviendo sola en una apartamentito muy mono en pleno centro.