DOS
KELLY
—Se llama Jason. —Él sabe cómo se llama mi novio, solo está siendo un idiota—. Y no tiene un mal corte de cabello. Es solo su estilo.
—¿El estilo actual es malo ? —pregunta.
Pongo los ojos en blanco.
—Yo no elijo las tendencias de moda, Herb.
Papá siempre decía que Herb nunca encontraba un silencio que no quisiera romper.
Disfruto de nuestras charlas mensuales, incluso cuando se comporta como un idiota cascarrabias, porque en el fondo es un gran osito de peluche.
Lo conozco desde que tengo memoria. Fue el mejor amigo de mi papá durante décadas.
Herb era el único que sabía por lo que estaba pasando mi papá después de que mi mamá muriera cuando yo era una bebé, y se unieron por ser viudos.
Lo admitieran o no, se necesitaban el uno al otro.
—Bueno, es francamente ridículo. Cuando íbamos detrás de las faldas...
—¿Mujeres? Eres mejor que eso.
Se aclara la garganta.
—Perdónenme. Damas . — Así está mejor—. En aquella época, al menos sabíamos cómo estar presentables. Entendíamos el arte de cortejar a una mujer, no necesitábamos esos malditos deslizadores de teléfono.
—Bueno, ¿quién necesita aplicaciones para ligar cuando tienes el Pony Express, verdad?
—Dios, ¿cómo el viejo Silent Clyde crió a un bocazas así? Oye, hablando de teléfonos, sigue removiendo mientras intento encontrar el mío. Siempre estoy perdiendo esa maldita cosa.
Me río y sigo removiendo, luego alzo la voz para que me oiga desde la habitación de al lado.
—¡Si no eres capaz de encontrarlo, voy a tener que comprarte uno de esos collares de Life Alert 2 !
—¡Puedes comprármelo, pero no puedes obligarme a llevarlo! —grita él.
Después de un par de minutos, regresa a la cocina y deja caer su teléfono, protegido por una funda del tamaño de un ladrillo, sobre la mesa de la cocina con un golpe seco.
—¿Qué hay de ese otro chico que siempre viene por aquí? ¿Logan?
Sonrío. ¿Siempre viene?
—Ese chico tiene treinta y dos años. Y no viene tan a menudo a mi casa.
—Chico. Hombre. Ya sabes a qué me refiero. —Agita la mano en el aire—. Me gusta ese. ¿Qué tal es? ¿Está soltero?
Lo miro con el ceño fruncido.
—¿Por qué? ¿Quieres que le hable bien de ti? —Probablemente hablaría bien de Herb antes que de cualquier otra mujer. Aunque prefiero no entrar en detalles por ahora.
—Solo digo que quizá deberías salir con él.
—¿Estás alucinando? Solo somos amigos. Y, además, es mi jefe.
—Eso es bastante sexy.
Me atraganto con la risa.
—¿Sexy? ¿Has dicho sexy ?
—¿Qué, se supone que solo debo decir cosas como genial, maravilloso y estupendo ? He tenido amigas antes, y también eran atractivas .
—Sí, seguro que sí. —Echo un vistazo a la foto enmarcada en la pared en la que aparecen él y mi papá descansando en un par de sillas de jardín rojas baratas con una lata de cerveza en cada mano. Se ven mucho más jóvenes.
—Es cierto. Si tu papá estuviera aquí —señala con la cabeza la foto que me ha llamado la atención—, te diría lo Casanova que era.
Sonriendo, miro la rica salsa rojo-anaranjada.
—Si papá estuviera aquí, te diría que eres un mentiroso. —Lo que daría por echar un vistazo a su salvaje pasado. Papá nunca se volvió a casar; para él, era mamá o nadie. Pero Herb abrazó la soltería después de que falleciera su esposa.
—Tenía algunas frases ingeniosas, incluso Clyde tenía que admitirlo.
Giro el dial, bajando el fuego del quemador, y me giro hacia Herb, poniendo las manos en las caderas.
—Muy bien, vamos a oírlo. ¿Cuál era tu mejor frase para ligar? Hola, soy Herb. Sobreviví a la viruela.
—Oye, les escribía poemas, como un caballero.
Es un romántico a pesar de su aspecto rudo. He leído algunos de sus trabajos y es cierto, el léxico de este hombre es letal.
Me aparto para que pueda probar la salsa y decidir qué quiere añadir. Es muy exigente cuando se trata de cocinar.
—Eres un poeta, te lo reconozco. —Sonríe, añade más sal y luego un poco de pimentón ahumado. Apoyo los codos en la encimera y me sostengo la barbilla con las manos mientras lo observo trabajar—. ¿Alguna vez has utilizado accidentalmente el mismo poema con chicas diferentes?
Su silencio rezuma culpa.
La sonrisa se extiende de oreja a oreja en mi rostro.
—Pícaro.
—Solo me atraparon una vez. No sabía que se conocían. —Levanta las cejas—. Ahora, volvamos a tu mal gusto con los hombres. Lo único que digo es que Logan parece más adecuado para ti.
Gruño. Solo dice eso porque Jason no tiene tatuajes.
Logan y yo somos tatuadores, es diferente.
—Sí, bueno, Logan no sale con nadie.
—¡Y una mierda! —grazna, abriendo la tapa de un frasco de cayena.
—¡Lo digo en serio! Y es una pena, porque probablemente podría elegir a cualquiera que quisiera.
Una vez que termina de sazonar la sopa con especias, vuelvo a encargarme de removerla y él regresa a la tabla de cortar, elige un cuchillo de sierra y la barra de pan de masa madre fresca que horneó antes.
—¿Incluyéndote a ti? —pregunta.
Pongo los ojos en blanco.
—Cuando Logan y yo nos conocimos, yo tenía dieciséis años y él veintidós. Me enamoré de él al instante. Porque, claro, ¿lo has visto?
—Chica.
Me río al oír su imitación de una de mis amigas.
—Trabajábamos juntos por las tardes. Yo ayudaba en la tienda después del colegio, limpiando y haciendo las tareas que mi papá me asignaba. Él era el aprendiz, así que estábamos en el mismo barco. —Sonrío al recordarlo—. Déjame decirte, Herb, que durante dos años prácticamente viví en esa tienda.
—Oh, ya me lo han contado todo. Clyde dijo que lo seguías como un perrito faldero. Dijo que tu enamoramiento era tan...
—Sutil como una escopeta —decimos al unísono.
Sonrío.
—En fin, antes de irme a la universidad, me armé de valor y le pregunté a Logan si alguna vez me vería como algo más que una amiga.
—¿Qué te respondió?
—Se rió de mí, diciendo que era demasiado joven para él y que, aunque se sentía halagado, simplemente no se sentía atraído por mí de esa manera.
Era como su hermana pequeña. Lo tomé como una broma, pero mi corazón adolescente quedó destrozado.
Uf, eso dolió. —Conociendo a Logan como lo conozco ahora, debería haberlo visto venir.
Corta la corteza del pan de masa madre.
—¿Y la siguiente vez que se lo preguntaste?
¿Eh? Inclino la cabeza hacia un lado.
—¿Qué quieres decir? No se lo volví a preguntar.
Herb suspira frustrado.
—Entonces, ¿cómo sabes que no está interesado?
—Porque ya dijo que no —repito.
—¡Claro que dijo que no! ¡Tú aún eras una niña!
Riendo, respondo:
—Créeme, no está interesado. Literalmente bromeamos sobre mi tonta declaración adolescente. No voy a volver a abrir esa puerta. No vale la pena. Además, nunca lo veo con otras mujeres.
Mientras estuve en Nueva York, la distancia hizo que mis sentimientos hacia él se marchitaran, pero si soy sincera conmigo misma, nunca desaparecieron por completo . Sin embargo, he trabajado duro durante años para frenar cualquier... tentación que haya sentido hacia él.
—Estás siendo tonta.
—Está bien, está bien. Digamos, por el bien del argumento, que yo quisiera algo más que amistad con Logan.
¿Qué pasaría si él dijera que todavía no está interesado en mí eh?
¡Él es el dueño de Black Rabbit, Herb! No es como si yo fuera a alejarme de la tienda de mi papá.
Habría una incomodidad tensa que se mantendría sobre nosotros para siempre.
La primera vez puedo echarle la culpa al amor adolescente, pero si me rechaza dos veces, la cosa se pondrá rara.
No solo arruinaría nuestra relación laboral, sino que destruiría nuestra amistad.
—Y si te dijera : Vaya, Kelly, creo que eres una chica estupenda y me encantaría salir contigo .
—Seguiría siendo raro. Los negocios y el placer no se mezclan.
Podría terminar en desastre. ¿Qué pasaría si rompiéramos?
¿Otra vez atrapada trabajando en la tienda de mi papá, con mi ex como jefe?
Olvídalo. Algún día quiero ser dueña de Black Rabbit.
No vale la pena arriesgar eso. Claro, probablemente siempre habrá una pequeña parte de mí que se pregunte qué podría haber pasado, pero solo seremos amigos, y eso me parece bien.
.. Además, ¡tengo a Jason! —Niego con la cabeza.
¿Qué carajo hago pensando en todas estas hipótesis cuando tengo novio?
—¿Así que vas a seguir siendo amiga suya y preguntándote qué podría haber pasado? ¿Durante el resto de tu vida?
Su lado romántico sin remedio está saliendo a relucir.
—Sí. Eso es lo que siempre ha sido y lo que siempre será.
— A pesar de las muchas noches que pasé imaginando algo más—.
A veces, una persona puede cambiar tu vida de la manera más increíble sin llegar a formar parte de ella como tú quisieras.
Para mí, esa persona es Logan, y estoy bien con eso. De verdad.
Después de que papá muriera, Herb me cuidó, pero fue Logan quien intervino y se convirtió en mi apoyo.
Fue entonces cuando me di cuenta de que podía contar con él para cualquier cosa.
Es muy protector conmigo y no sé qué haría si lo perdiera.
Sin él, no estoy segura de haber podido superar esos días oscuros sola.
Afortunadamente, esta nueva relación con Jason podría ser lo que finalmente ponga fin a ese enamoramiento infantil tan terco.
—¿Quieres tocino en el tuyo? —le pregunto, untando mantequilla en el pan de masa madre y añadiendo una generosa porción de mantequilla a la sartén caliente.
Inhala y exhala, como si mi respuesta lo frustrara.
—No, estoy bien, tengo que cuidar mi colesterol... Pon más mantequilla.
—¿Y tú colesterol?
—Es un producto lácteo, es bueno para los huesos. ¿Quieres que acabe con osteoporosis?
Me río y añado otra porción.
Cuando nos sentamos a comer, se me hace agua la boca. El crujido del pan tostado con mantequilla llena la habitación cuando mordemos nuestros sándwiches.
—Maldita sea —murmura—. Mm-hmm.
Mojo la esquina de mi sándwich en la sopa y le doy otro delicioso mordisco, dejando que el queso fundido y la sopa de tomate picante se fundan en mi lengua. Esto es celestial.
—Creo que deberías invitarlo a salir.
Bajo la barbilla. Va a arruinar mi sándwich si no deja de decir tonterías.
—Hablas demasiado.
—Suenas como tu padre.
Nunca me cansaré de oír eso de su mejor amigo. Espero conservar siempre una parte de mi papá conmigo.
—Lo extraño, Herb.
—Yo también, chica.