Obedece en la Mansión (Sumisa de Lujo nº 2) CAPÍTULO 4 Caliente mediodía en la piscina
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CAPÍTULO 4 Caliente mediodía en la piscina

El sol del mediodía cae como una lengua de fuego.

Helena, Sofía y Valeria conducen a Alma por la escalera de piedra.

Baja directamente a la piscina.

El aire huele a cloro disuelto.

Huele a bronceador de coco.

La piscina es un rectángulo perfecto de agua turquesa.

Rodeada de tumbonas con cojines blancos.

Más allá de la piscina solo se oye el viento.

Mueve las copas de los árboles.

La mansión parece aislada del resto del mundo.

Las tres dominantes llevan bikinis mínimos.

Apenas cubren sus pezones.

Apenas cubren el triángulo del pubis.

Alma camina desnuda entre ellas.

Lleva un plug anal dentro de su culo.

Previamente colocado por Helena.

La mujer de blanco señala el borde de la piscina con un dedo.

—Al agua. Apóyate en ese flotador. Ponte de espaldas. Piernas abiertas al máximo.

Alma entra en el agua tibia.

Se tumba de espaldas.

El sol le calienta las tetas.

Le calienta el coño depilado.

Aún sensible por la noche anterior.

El flotador la sostiene.

Sus piernas se esfuerzan por mantenerse bien abiertas.

Sofía se mete en la piscina.

Lleva un dildo de silicona transparente.

Grueso.

Con ventosas en la base.

Se coloca entre las piernas flotantes de Alma.

Presiona la cabeza del juguete contra la entrada del coño hinchado.

El agua hace que todo resbale más.

El dildo se hunde de un solo empujón lento.

Solo queda el mango fuera.

Valeria se acerca por fuera.

Se arrodilla en el borde de la piscina.

Sus dedos encuentran el clítoris de Alma.

Sobresale hinchado.

Rojo.

Lo pellizca con fuerza.

Tira hacia arriba.

La morena empieza a mover su juguete de silicona.

Dentro y fuera bajo la superficie.

El agua chapotea alrededor de la penetración.

Crea pequeñas olas.

Las olas lamen los pezones erectos de Alma.

Helena flota a su lado.

La sujeta por los hombros para mantenerla en posición.

—Respira por la boca. Siente cómo el agua te folla al mismo tiempo que nosotras.

La rubia suelta el clítoris.

Coloca unas pinzas metálicas frías con cadena en cada pezón.

Las aprieta hasta que Alma arquea la espalda.

Alma gime alto.

La cadena cuelga entre sus tetas.

Helena la tira suavemente.

Descargas de dolor que se convierten en placer líquido.

Alma flota completamente expuesta.

El sol broncea su piel.

El agua lame cada centímetro.

El dildo la folla sin piedad.

Las pinzas tiran de sus pezones.

Su ano se contrae alrededor del plug con cada embestida.

Amplifica todo.

—¡AHHH!

¡ME ENCANTA QUE ME TIRES DE LAS TETAS, AMA!

Alma grita.

Se retuerce en la piscina.

—¡Mire cómo me abro bajo el agua mientras su amiga me revienta el coño!

—¡Cómo gime esta loca ninfómana! —se burla Valeria.

Le pellizca los muslos.

—Vamos a usarla como un juguete flotante frente a toda la mansión.

Valeria se mete en la piscina.

Se coloca detrás de la cabeza de Alma.

La sujeta por el pelo mojado.

Helena tira más fuerte de la cadena de las pinzas.

Estira los pezones hasta el límite.

El coño de Alma se contrae alrededor del dildo.

Espasmos visibles.

Los jugos comienzan a brotar.

Se diluyen en el agua.

Helena, con un gesto, detiene todo de golpe.

La morena saca el dildo.

Un sonido acuoso.

La rubia se aparta.

Entre las tres la sacan del agua.

La sujetan por los brazos.

La tumban boca arriba en una tumbona.

El sol cae directo sobre su cuerpo empapado.

Los jugos brillan como aceite en su piel.

—Piernas en mis hombros —ordena Helena.

Se posiciona entre las rodillas de Alma.

Alma obedece.

Coloca los talones sobre los hombros de su ama.

Helena se inclina.

Hunde la lengua directamente en el coño abierto.

Palpitante.

Lame con hambre.

Sofía y Valeria se colocan a los lados.

Le chupan las tetas.

Le chupan los pezones con las pinzas todavía puestas.

Alma tiembla entera sobre la tumbona.

El cuerpo cubierto de gotas de agua.

Gotas de sudor.

Ruega con la voz rota:

—Por favor, señora... no puedo más... déjeme correrme, se lo ruego...

Helena levanta la cabeza un segundo.

Los labios brillantes de jugos frescos.

Sonríe con esa crueldad que lo domina todo.

—Todavía no, mi puta. Aguanta. El día acaba de empezar.

Helena se incorpora de golpe.

La boca reluciente.

El mentón goteando.

Arrastran a Alma por la cintura.

La llevan hasta los escalones anchos de la zona poco profunda.

La joven queda a cuatro patas sobre el segundo escalón.

El torso sumergido hasta los codos.

El culo completamente fuera del agua.

Expuesto al sol abrasador.

El mosaico caliente quema las rodillas de Alma.

El agua lame sus antebrazos.

Lame su vientre.

Sofía se ajusta un strap-on.

Un miembro curvo.

Cabeza ensanchada.

Saca el plug del culo de la joven.

Le clava el miembro de un solo golpe.

Alma suelta un grito ronco.

El miembro entra hasta el fondo.

Estira el músculo en un abrazo apretado.

Ardiente.

La llena por completo.

Valeria se tumba de espaldas en el escalón inferior.

El agua le cubre apenas las tetas.

Tira de las caderas de Alma hacia abajo.

El coño abierto de la sumisa queda aplastado contra su propia boca.

La rubia lame con furia.

La lengua entra y sale del canal vaginal.

Sus dientes rozan el clítoris hinchado.

Helena se arrodilla en el borde mismo de la piscina.

Justo delante de la cara de Alma.

Abre sus piernas.

Alma entierra la lengua en su coño empapado.

Ahora Alma está completamente conectada.

El strap-on de la morena la folla por el culo.

Embestidas largas y profundas.

La boca de la rubia devora su coño.

Su propia lengua hundida en el sexo caliente de Helena.

El sol quema su espalda.

Quema su culo.

Deja la piel enrojecida.

Brillante de sudor y agua.

Cada embestida de Sofía hace que su cuerpo se balancee hacia delante.

Hunde más su lengua en Helena.

Presiona su clítoris contra la boca insaciable de Valeria.

—Separa más el coño, zorra —le ordena la rubia desde el escalón inferior.

—¡S-SÍ, SEÑORA!...

Balbucea Alma.

El culo apuntando al sol.

—¡Tengo el culo bien abierto para el miembro de Sofía... y mi coño es todo tuyo Valeria!

La morena acelera.

La folla analmente con golpes tan profundos que hacen temblar las nalgas de Alma.

La rubia introduce dos dedos en el coño de la sumisa.

Al mismo tiempo sigue lamiendo.

Helena agarra la cabeza de Alma con ambas manos.

Frota su clítoris contra su nariz y lengua.

El placer se acumula en el vientre de Alma.

Una bola de fuego líquido.

El ano lleno y martilleado.

El coño devorado y penetrado por dedos.

La boca llena del sabor almizclado de Helena.

Su cuerpo entero tiembla.

Los músculos internos se contraen alrededor del strap-on.

Se contraen alrededor de los dedos de Valeria.

Espasmos visibles.

Alma siente el orgasmo subiendo.

Imparable.

Las piernas flojas.

La visión borrosa por el sol y el placer.

Gime contra el sexo de Helena.

El sonido vibra directamente en el clítoris de su ama.

Helena siente las contracciones en la lengua de Alma.

Se aparta.

Sofía saca el strap-on del ano.

Un sonido obsceno y húmedo.

Valeria retira los dedos y la boca al mismo tiempo.

Alma queda sola.

A cuatro patas en los escalones.

Jadeando.

El ano y el coño latiendo vacíos y chorreantes.

El cuerpo entero convulsionando por la negación.

—¡POR FAVOR, AMA... SE LO SUPLICO!

Solloza Alma.

Babea sobre el mosaico caliente.

—¡Sáqueme los jugos... me duele el coño de lo hinchado que lo tengo... déjeme correrme completa!

Helena le levanta la barbilla con dos dedos:

—Aún no, preciosa. Esta noche, en el salón prohibido, te correrás hasta que olvides tu propio nombre. Pero aquí, bajo mi sol, solo aprendes a aguantar para nosotras.