Nunca te perdonaré (Recuerda 2) 29 #2
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Dejo la bolsa en el coche y voy andando a la fiesta de celebración junto con mis compañeros de equipo.

Mientras camino a su lado me sacuden los recuerdos.

Evoco otra vez la conversación que escuché en la mansión Reynolds, cómo me escondí entre las sombras cuando Ashley salió en mi busca, cómo el regreso a casa fue tan punzante que casi lo he borrado de mi mente y cómo al meterme en la cama su aroma impregnó mi sueño ansioso.

Me imaginé que la cama olía a ella. Así de trastornado estaba, la sentía tan cerca… Pero en realidad estaba tan lejos…

Me pongo en modo alerta para asegurarme de que no esté espiándome entre las sombras y, tras descartarlo, mi mente rescata unas palabras de ella, y no puedo evitar un nudo en mis entrañas.

«Es el amor de mi vida. Y no puedo estar con él.

Si como mínimo pudiera encontrar una forma de luchar contra mi familia juntos, sin que sus fantasmas nos acecharan…

Pero ya viste cómo reaccionó, ni siquiera me dio la oportunidad de explicarme, su rabia tomó el control y en vez de hablar conmigo se folló a otra.

Para, como siempre, arrepentirse después.

¿Qué haría si supiera la verdad? ¿Hasta dónde llegaría si un día nos peleamos?

¿Nos pondría a todos en peligro? Es tan impredecible…

». Sonaba tan angustiada mientras las pronunciaba, como si escondieran un miedo real, como si ese peligro fuera un atentado contra la integridad de demasiadas personas.

¿Y si es cierto? ¿Y si hay una explicación a sus actos? ¿Y si de verdad hay un riesgo latente en avanzar en mi estrategia para destruirla? ¿Y si los daños colaterales son demasiado altos para aceptarlos con dignidad?

Repito en mi mente otra parte de esa conversación: «Mientras mi tío y mis primos sigan siendo una amenaza para todo lo que me importa, no puedo arriesgarme.

Ninguno de los tres puede en realidad. Y una gran parte de la culpa es mía.

Si hubiera confiado en él, si le hubiera desvelado quién soy, qué me hizo mi familia, cómo de capullos son mi tío y mis primos…

». Hay algo en esa declaración de Ash que me acojona, y en algunas otras de sus afirmaciones.

Mi razón me insta a detenerme, a valorar por qué Ashley se mostraba tan aterrorizada al hablar de su tío y sus primos…

Pero la furia no tarda en vencer a la prudencia y aplastar mis escrúpulos.

Enseguida regresa el eco de su traición, de sus mentiras, de su forma de hacerme sentir un mierda por acostarme con Bella esa noche, cuando ella me escondió lo más importante.

Y me la sudan las consecuencias de ir hasta el final .

Entro después de una última inspección visual de los alrededores y asegurarme de que no hay rastro de ella.

El interior de la casa está a tope de actividad cuando venzo la gilipollez de los remordimientos y avanzo entre la gente.

Observo la música alta, la peña bailando en la pista improvisada, las parejas dándose el lote, los grupos participando en juegos para beber, el jardín con la piscina cargados hasta los topes…

Mis ojos recorren el recinto y no tardan en localizar a Bella en una de las mesas, metida de lleno en una partida de Beer Pong junto a sus amigos.

Dustin y Robert me saludan con un gesto de cabeza, estas últimas semanas he vuelto a salir con ellos, a ir al circuito de Warren en su compañía y a crear lazos de amistad, porque los que creía mis amigos de verdad me han engañado y necesito nuevos.

Aunque no voy a permitir que nadie más rompa la coraza con la que he recubierto mi corazón. A partir de ahora no voy a involucrar los sentimientos en mis relaciones, son demasiado difíciles de controlar y tarde o temprano se vuelven contra mí.

Bella levanta la mirada y la une a la mía. No hemos hablado desde la última fiesta, ni siquiera nos hemos escrito ni quedado ni nada. He respetado su deseo de mantener la distancia, pero esta noche se acabará porque me la voy a llevar a la cama, y no será la última vez.

—¿Vas muy borracha? —le susurro al oído—. Porque, si no es así, me gustaría hablar contigo.

—Apenas he bebido un par de chupitos. —Señala los vasos que hay en el centro y esboza una sonrisa tensa, como si no tuviera demasiado claro qué quiero de ella—. Pero nos lo dijimos todo la última vez…

—Esta noche te he dedicado cada uno de los puntos del partido.

—Le hago cosquillas con mi aliento en el oído y modulo la voz para resultar seductor—.

Porque he comprendido que ya no quiero seguir atado a mi ex ni dejarla dominar mi vida.

—Quizá debería detenerme aquí, pero en vez de escuchar esa vocecita que repite con demasiada insistencia en mi mente que no puedo jugar con fuego, la silencio con determinación—.

Tenías razón, Ashley es una capulla que solo quiere dominarme.

En cambio tú… —Acerco mi boca a la suya—.

He estado a punto de llamarte mil veces, y venir a por ti. Te echo de menos, nena.

Observo su sonrisa, la esperanza que contiene, la ilusión, sus sentimientos.

Sé que son de verdad, que está enamorada de mí, que haría cualquier cosa para hacerme feliz, que por eso no se detiene a calibrar bien mis palabras.

Y esta noche mi felicidad pasa por tenerla en mi cama.

Aunque algo me raspa por dentro al pensarlo. Y no me gusta nada.

Soy mezquino por engañarla y quizás algún día me reviente en la cara, pero no voy a detenerme ahora.

Aprieto la mandíbula hasta que me duele.