Nunca jamás (Harriet Blue 1) 3
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«¿Y ahora qué? ¿Una pierna? ¿Una oreja?».

Le sorprendió su propia crueldad. Sabía que no era ético que un soldado jugara con el traidor mientras le aplicaba el código militar, pero aún le ardía la rabia por dentro.

«Nos habrías delatado —espetó furioso mientras lo veía correr a ciegas—.

Nos habrías sacrificado a todos». No había ser más rastrero sobre la faz de la tierra que un mentiroso, un tramposo y un traidor.

Y quitarle la vida a un compañero de armas nunca era fácil.

En el fondo, era como una segunda traición.

«Mira lo que me has obligado a hacer», se dijo al ver al chico gritar.

Lo dejó aullar. El viento se llevaría su voz hacia el sur, lejos del campamento.

El grito de un traidor. Lo recordaría en sus momentos de flaqueza.

El soldado se recolocó sobre la arena, apuntó a la cabeza de Danny y siguió sus movimientos a través de la mira mientras el joven se levantaba por última vez.

—Objetivo localizado —murmuró para sí, exhalando despacio—. Ejecutando orden. —Apretó el gatillo. Lo que vio por la mira le hizo sonreír con tristeza. Se levantó, plegó el bípode del enorme rifle y se colgó el arma al hombro—. Objetivo aniquilado. Misión cumplida.

Bajó por la pendiente hacia la oscuridad.