Número Equivocado Capítulo 21 Las dudas también existen
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Capítulo 21 Las dudas también existen

Viernes, 1 de agosto 22:11

La lluvia golpeaba suavemente la ventana de la habitación de Danna.

Era una de esas noches en las que apetecía quedarse bajo la manta con una taza de chocolate caliente.

Como cada noche, cogió el móvil.

Andrés: ¿Llueve donde tú vives?

Danna sonrió.

Danna: Sí.

Danna: Muchísimo. Andrés: Aquí también.

Danna: Me encanta escuchar la lluvia.

Andrés: A mí también.

Andrés: Sobre todo si estoy hablando contigo.

Danna sintió cómo una sonrisa aparecía en su rostro.

Ya no le sorprendían ese tipo de mensajes.

Pero seguían consiguiendo el mismo efecto.

Después de hablar un rato sobre música, películas y los planes para el fin de semana, la conversación quedó en silencio.

No era un silencio incómodo.

Simplemente…

Ninguno sabía qué escribir. Danna observó el teclado.

Había una pregunta que llevaba varios días rondándole la cabeza.

Nunca se había atrevido a hacerla.

Hasta esa noche.

Respiró hondo.

Y escribió.

Danna: ¿Puedo preguntarte una cosa?

Andrés: Claro.

Danna: Pero prométeme que responderás con la verdad.

Andrés: Te lo prometo.

Danna dudó unos segundos.

Finalmente envió el mensaje. Danna: ¿Y si cuando nos conozcamos en persona no soy como esperas?

Al otro lado de la pantalla, Andrés dejó de escribir.

Leyó la pregunta dos veces.

Después apoyó el móvil sobre el escritorio.

No porque no supiera qué responder.

Sino porque quería encontrar las palabras adecuadas.

Pasó casi un minuto.

Entonces llegó su respuesta.

Andrés: ¿Sabes una cosa?

Danna: ¿Qué?

Andrés: Creo que llevamos tantas horas hablando… Que ya sé quién eres.

Danna sintió un pequeño vuelco en el pecho.

Andrés: Una cara puede sorprenderme.

Un peinado puede cambiar.

Incluso una fotografía puede engañar.

Pero tu forma de ser…

Eso ya la conozco.

Ella notó cómo los ojos empezaban a humedecerse.

Nunca nadie le había dicho algo tan bonito.

Danna: ¿Y si en persona soy más tímida?

Andrés: Entonces hablaré yo más. Danna: ¿Y si casi no hablo?

Andrés: Me sentaré a tu lado hasta que te sientas cómoda.

Danna: ¿Y si me pongo muy nerviosa?

Andrés sonrió antes de responder.

Andrés: Entonces significará que los dos estaremos igual.

Danna dejó el móvil sobre la cama.

Se quedó mirando el techo.

Todas aquellas dudas que llevaba días guardándose parecían un poco más pequeñas.

El teléfono volvió a vibrar.

Andrés: Ahora me toca preguntar a mí.

Danna: Vale.

Andrés: ¿Y si soy yo quien te decepciona?

Danna respondió sin pensarlo.

Danna: No creo que puedas.

Pasaron unos segundos.

Andrés: ¿Cómo estás tan segura?

Ella sonrió.

Y escribió despacio.

Danna: Porque la persona de la que me he hecho amiga…

No está en una foto.

Está en cada conversación que hemos tenido.

Andrés leyó el mensaje una y otra vez. Nunca una pantalla le había parecido tan pequeña para todo lo que estaba sintiendo.

Antes de dormir, Danna abrió la conversación desde el principio.

Volvió a leer aquel primer mensaje.

"¿Has llegado bien a casa?"

Y sonrió.

Porque, aunque todavía no lo supieran… Los dos estaban llegando poco a poco al mismo lugar.