Número Equivocado Capítulo 15 La primera llamada
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Capítulo 15 La primera llamada

Sábado, 26 de julio 22:31 Danna terminó de recoger la cocina y subió a su habitación.

Lo primero que hizo, como cada noche, fue coger el móvil.

Una sonrisa apareció al instante.

Había un mensaje de Andrés.

Andrés: Pensaba que hoy te habías olvidado de mí.

Danna sonrió mientras se dejaba caer sobre la cama.

Danna: Jamás.

Andrés: Menos mal. Danna: Mi madre me ha tenido toda la tarde ayudando en casa.

Andrés: Entonces la perdono.

Ella soltó una pequeña risa.

Llevaban varios días hablando y cada conversación parecía más fácil que la anterior.

Ya no pensaba demasiado lo que iba a escribir.

Simplemente... hablaba.

Después de unos minutos, Andrés dejó de responder.

Los tres puntitos aparecieron y desaparecieron varias veces.

Danna arqueó una ceja.

Danna: ¿Qué pasa?

Pasó casi un minuto. Andrés: Quiero preguntarte una cosa.

Danna: Pregunta.

Andrés: Pero prométeme que, si no quieres, me lo dirás.

Danna sintió un pequeño cosquilleo en el estómago.

Danna: Lo prometo.

Andrés respiró hondo antes de escribir.

Andrés: ¿Te apetecería que habláramos por teléfono?

Danna se quedó completamente inmóvil.

Leyó el mensaje dos veces.

Después una tercera.

Hasta ese momento todo había sido a través de mensajes y alguna nota de voz.

Una llamada era diferente.

Era más real.

Más cercana.

Y, precisamente por eso, daba más miedo.

Danna: Me da un poco de vergüenza…

Andrés respondió enseguida.

Andrés: A mí también.

Andrés: Muchísima.

Ella sonrió.

Danna: Pensaba que solo me pasaba a mí.

Andrés: Creo que los dos somos más tímidos de lo que aparentamos.

Danna apoyó la cabeza en la almohada.

Miró el techo de su habitación.

Quizá ya era el momento.

Respiró hondo.

Y escribió.

Danna: Vale.

Danna: Pero si hay un silencio incómodo, la culpa será tuya.

Andrés reaccionó con un emoji riéndose.

Andrés: Trato hecho.

Apenas unos segundos después, el móvil empezó a sonar.

Llamada entrante… Danna sintió que el corazón le latía tan fuerte que parecía querer salirse del pecho.

Miró la pantalla.

Su dedo se quedó suspendido sobre el botón de responder.

—Vamos, Danna... —se dijo en voz baja.

Cerró los ojos.

Y aceptó la llamada.

—¿Hola...? —dijo casi en un susurro.

Al otro lado hubo unos segundos de silencio.

Hasta que escuchó una pequeña risa.

—Hola…

Era Andrés. Su voz sonaba exactamente igual que en las notas de voz.

Pero había algo diferente.

Ahora estaba escuchándolo en ese mismo instante.

—Qué raro se hace esto... —dijo él entre risas.

Danna sonrió.

—Sí…

—Pensaba que ibas a colgar.

—Yo pensaba que ibas a quedarte callado.

Los dos rieron al mismo tiempo.

Y, de repente, todos los nervios desaparecieron.

Hablaron durante casi una hora.

De música. De las vacaciones.

De sus amigos.

Incluso de las manías más extrañas que tenían.

Cuando colgaron, ya era casi medianoche.

Danna dejó el móvil sobre la mesilla.

Miró el techo.

Y sonrió.

Había hablado con Andrés durante una hora.

Y sentía que aún les habían quedado mil cosas por decir.

Justo antes de quedarse dormida, el móvil vibró una última vez.

Andrés: Buenas noches. Andrés: Me ha gustado mucho escucharte hoy.

Danna sonrió antes de responder.

Danna: A mí también. Danna: Buenas noches, pesado.