Número Equivocado Capítulo 14 ¿Y si algún día.?
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Capítulo 14 ¿Y si algún día.?

Viernes, 25 de julio 21:18

Danna no dejaba de mirar la conversación de la noche anterior.

Había releído el último mensaje de Andrés al menos diez veces.

"¿Y si algún día nos conocemos?"

Solo eran seis palabras.

Pero habían conseguido ponerle el corazón del revés.

El móvil vibró.

No necesitó mirar la pantalla para saber quién era. Andrés: Buenos días.

Danna sonrió.

Danna: Buenos días.

Andrés: ¿Has dormido bien?

Ella tardó unos segundos en responder.

Danna: Más o menos.

Andrés: ¿Por mi culpa?

Danna dejó escapar una pequeña risa.

Danna: Un poco.

Pasaron unos segundos.

Andrés: Perdón… Ella frunció el ceño.

Danna: ¿Por qué?

Andrés: Porque creo que fui demasiado rápido ayer.

Danna apoyó el móvil sobre la almohada.

No era eso.

No le había dado miedo la idea de conocerlo.

Lo que le daba miedo era que, al verse en persona, todo cambiara.

Volvió al chat.

Danna: No fue por eso.

Andrés: ¿Entonces?

Respiró hondo antes de escribir. Danna: Me da miedo que en persona no sea igual.

Andrés leyó el mensaje varias veces.

Después respondió.

Andrés: A mí también.

Andrés: Pensé que solo me pasaba a mí.

Danna sonrió.

Era curioso.

Siempre que uno confesaba un miedo, el otro terminaba sintiendo exactamente lo mismo.

Danna: ¿Y si nos decepcionamos?

Los tres puntitos aparecieron casi enseguida.

Andrés: Pues entonces nos reiremos de lo raro que ha sido todo.

Ella soltó una carcajada.

Danna: Eres idiota.

Andrés: Un poco.

Danna: Bastante.

Andrés: Pero te hago reír.

Danna no respondió.

Porque tenía razón.

Y eso era precisamente lo que más miedo le daba.

Pasó un rato hablando de cualquier cosa.

De una película que Andrés había visto.

Del calor insoportable que hacía aquel verano. De lo mucho que ambos odiaban madrugar.

Hasta que Andrés volvió al tema.

Andrés: Oye…

Danna: Dime.

Andrés: No hace falta que nos conozcamos todavía.

Ella levantó la vista de la pantalla.

Andrés: Podemos esperar.

Andrés: Quiero que los dos estemos seguros.

Danna sintió un nudo en el estómago.

Nunca había conocido a alguien que respetara tanto sus tiempos.

Sonrió. Y escribió.

Danna: Gracias.

Andrés: ¿Por qué?

Danna: Porque no me estás obligando.

Andrés: Nunca lo haría.

Andrés: Prefiero esperar un mes…

Andrés: Que hacer que tengas miedo.

Danna volvió a leer aquel mensaje.

Había algo en Andrés que la hacía sentirse tranquila.

Como si, por primera vez en mucho tiempo, no tuviera que fingir ser alguien que no era.

Miró la hora. Las diez y media.

Su tío abrió la puerta de la habitación.

—Danna, ya va siendo hora de dejar el móvil.

—Cinco minutos más.

—Solo cinco.

Cuando su tío salió, Danna volvió al chat.

Danna: Creo que algún día sí me gustaría conocerte.

Pasaron unos segundos.

Andrés: ¿De verdad?

Danna: Sí.

Danna: Pero quiero que ese día llegue cuando ninguno de los dos tenga miedo.

Andrés sonrió al otro lado de la pantalla.

Andrés: Trato hecho.

Danna dejó el móvil sobre la mesilla.

Aquella noche entendió algo.

No tenía prisa.

Porque, por primera vez, sentía que alguien estaba dispuesto a esperar por ella.