Número Equivocado Capítulo 13 ¿Y si nos conocemos?
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Capítulo 13 ¿Y si nos conocemos?

Jueves, 24 de julio 21:19

Danna llevaba toda la tarde esperando aquel mensaje.

No porque Andrés tardara en responder.

Sino porque se había acostumbrado a que, tarde o temprano, siempre aparecía.

Y, como casi todos los días…

El móvil vibró.

Andrés: Hola, pesada.

Danna soltó una risa.

Danna: Hola, pesado. Andrés: ¿Qué haces?

Danna: Aburrirme.

Andrés: Perfecto.

Danna: ¿Perfecto?

Andrés: Así puedes aburrirte hablando conmigo.

Ella negó con la cabeza mientras sonreía.

Cada vez le resultaba más fácil imaginar el tono con el que Andrés decía cada frase.

Después de un rato hablando de cualquier cosa, Andrés dejó de responder durante unos minutos.

Los tres puntitos aparecieron.

Desaparecieron. Volvieron a aparecer.

Danna arqueó una ceja.

Danna: ¿Qué estás escribiendo tanto?

Pasó casi un minuto.

Hasta que llegó el mensaje.

Andrés: Llevo cinco minutos intentando decirte una cosa.

El corazón de Danna empezó a latir un poco más deprisa.

Danna: Pues dilo.

Andrés: Promete que no te vas a reír.

Ella sonrió.

Danna: Lo prometo.

Andrés tardó unos segundos más. Finalmente escribió.

Andrés: ¿Y si nos conocemos?

Danna dejó de respirar por un instante.

Sabía que ese momento iba a llegar.

Pero no esperaba que fuera tan pronto.

Miró la pantalla.

Volvió a leer el mensaje.

Una.

Dos.

Tres veces.

No era miedo. Era nervios.

Muchísimos nervios.

Andrés: Si no quieres, de verdad que no pasa nada.

Andrés: Podemos seguir hablando como hasta ahora.

Danna apoyó el móvil sobre las piernas.

Miró por la ventana de su habitación.

Intentó imaginar cómo sería verle por primera vez.

¿Cómo sería saludarle?

¿Y si en persona no era igual?

¿Y si todo cambiaba?

Volvió al chat.

Respiró hondo. Y escribió.

Danna: Sí quiero.

El mensaje apareció en la pantalla.

Andrés respondió enseguida.

Andrés: ¿De verdad?

Danna: Sí.

Andrés: Pensaba que ibas a decir que no. Ella sonrió.

Danna: Yo también pensaba que iba a decir que no.

Los dos se quedaron varios segundos sin escribir.

Hasta que Andrés volvió a romper el silencio.

Andrés: Entonces… Andrés: ¿Este sábado?

Danna miró el calendario.

Faltaban dos días.

Sintió un vuelco en el estómago.

Estaba a punto de responder cuando la voz de su tío sonó desde el pasillo.

—¡Danna! ¿Puedes venir un momento?

—¡Ya voy!

Dejó el móvil sobre la cama.

Solo serían unos minutos.

O eso pensó. Cuando volvió a su habitación casi media hora después, encontró varios mensajes.

Andrés: ¿Sigues ahí?

Andrés: Creo que te he asustado…

Andrés: Perdón, igual he ido demasiado deprisa.

Danna sintió un pinchazo en el pecho.

Rápidamente escribió.

Danna: Perdón.

Danna: Mi tío me llamó y dejé el móvil.

Pasaron apenas unos segundos.

Andrés: Menudo susto me has dado.

Ella sonrió. Miró de nuevo el mensaje anterior.

¿Este sábado?

Colocó los dedos sobre el teclado.

Respiró hondo. Y empezó a escribir su respuesta.