Número Equivocado Capítulo 12 ¿Y si nunca hubiera contestado?
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Capítulo 12 ¿Y si nunca hubiera contestado?

Miércoles, 23 de julio 22:08

Danna volvió a mirar la foto de Andrés antes de bloquear el móvil.

No sabía cuántas veces la había abierto desde la noche anterior.

Demasiadas.

Y lo peor era que sonreía cada vez que la veía.

—Estoy fatal... —murmuró entre risas.

Justo entonces el móvil vibró.

Andrés: Buenos días.

Danna miró la hora. Eran las diez y media de la mañana.

Danna: Buenos días.

Andrés: ¿Qué haces?

Danna: Intentando convencer a mi madre de que hoy no me obligue a ordenar mi habitación.

Andrés: Mucha suerte.

Danna: La voy a necesitar.

Durante el resto del día hablaron a ratos.

Cuando uno estaba ocupado, el otro esperaba.

Y cuando el otro contestaba, parecía que el tiempo volvía a ponerse en marcha.

Era extraño. Hacía apenas unos días eran dos completos desconocidos.

Ahora era raro pasar varias horas sin saber nada del otro.

Aquella noche, después de cenar, Andrés volvió a escribir.

Andrés: Oye.

Danna: Dime.

Pasaron unos segundos.

Andrés: ¿Puedo hacerte una pregunta un poco rara?

Ella sonrió. Danna: Las preguntas raras suelen ser las mejores.

Andrés tardó unos instantes en responder.

Andrés: ¿Qué habrías hecho si aquel primer día me hubieras bloqueado?

Danna se quedó mirando la pantalla. Nunca se lo había planteado.

Apoyó la cabeza sobre la almohada mientras pensaba la respuesta.

Finalmente escribió.

Danna: Supongo que ahora mismo no estaríamos hablando.

Andrés: Ya…

Andrés: Pero me refiero a ti.

Andrés: ¿Crees que habría cambiado algo?

Danna guardó silencio unos segundos.

Después respondió con sinceridad.

Danna: No.

Danna: Porque no sabía que existías. Pasó casi un minuto sin que llegara ningún mensaje.

Hasta que la pantalla volvió a iluminarse.

Andrés: Pues yo creo que sí habría cambiado algo.

Danna: ¿El qué?

Andrés: Que me habría perdido conocer a una persona increíble.

Danna sintió que el corazón se aceleraba.

Leyó el mensaje una segunda vez.

Y una tercera.

No sabía qué decir.

No estaba acostumbrada a que alguien hablara así de ella.

Respiró hondo. Danna: No creo que sea para tanto.

Andrés: Pues yo sí.

Los dos permanecieron unos minutos en silencio.

Ninguno quería romper aquel momento.

Entonces Danna escribió.

Danna: ¿Y tú?

Andrés: ¿Yo qué?

Danna: ¿Qué habría pasado si hubieras apuntado bien el número de Sofía?

Andrés tardó más de lo normal en contestar.

Danna empezó a ponerse nerviosa.

Hasta que apareció el mensaje. Andrés: Seguramente habría hablado un rato con ella…

Andrés: Pero nunca habría conocido a alguien como tú.

Danna sintió un calor extraño en el pecho.

No sabía si aquello significaba algo.

O si simplemente Andrés estaba siendo amable.

Pero una cosa tenía clara.

Ya no podía imaginar cómo era su vida antes de aquel mensaje.

Miró la hora.

Eran las once y cuarto.

Sabía que debía dormir.

Sin embargo, antes de despedirse escribió una última frase. Danna: Creo que me alegro de que te equivocaras de número.

Pasaron apenas unos segundos.

Andrés: Yo no creo…

Andrés: Estoy completamente seguro.

Danna apagó la pantalla.

Y, por primera vez desde que todo había empezado, se quedó pensando en una posibilidad que nunca antes había considerado.

Quizá aquel error no había sido un accidente. Quizá había llegado para cambiar sus vidas.