Capítulo 11 Al fin tú
Martes, 22 de julio 21:41
Danna respiró hondo.
Su dedo permanecía inmóvil sobre la pantalla.
Solo tenía que pulsar la fotografía.
Pero, por alguna razón, estaba nerviosa.
Muy nerviosa.
Era extraño.
Llevaba más de una semana hablando con Andrés.
Conocía su forma de pensar. Su sentido del humor.
Su voz.
Las canciones que escuchaba.
Incluso la manera en la que escribía cuando estaba cansado.
Y, sin embargo…
Todavía no conocía su rostro.
Cerró los ojos un segundo.
Después abrió la fotografía.
Su corazón se aceleró.
La imagen tardó apenas un instante en cargarse.
Allí estaba.
Un chico de piel clara, con el pelo negro, corto y rizado. Llevaba una camiseta blanca y una ligera sonrisa que parecía completamente natural.
Sus ojos, marrón claro, miraban directamente a la cámara.
No estaba posando.
Parecía una fotografía hecha sin pensar demasiado.
Y quizá por eso le gustó tanto.
Danna sonrió sin darse cuenta.
—Así que este eres tú…
Volvió a mirar la foto.
Después una segunda vez.
Y una tercera.
No porque fuera el chico más guapo que hubiera visto nunca. Sino porque, por fin, la persona que llevaba días imaginando tenía un rostro.
El móvil vibró.
Andrés: ¿Ya la has visto?
Danna tardó unos segundos en responder.
Danna: Sí.
Al otro lado de la pantalla, Andrés sostenía el móvil con las manos sudadas.
Llevaba varios minutos caminando de un lado a otro de su habitación.
No recordaba la última vez que algo le hubiera puesto tan nervioso.
El teléfono vibró.
Leyó la respuesta. Esperó otra.
Pero no llegaba.
Andrés: Di algo…
Danna soltó una pequeña risa.
Danna: ¿Estás nervioso?
Andrés: Muchísimo.
Ella mordió suavemente su labio inferior.
Sabía exactamente cómo se sentía.
Danna: Pues deja de estarlo.
Andrés: Eso intento.
Pasaron unos segundos. Finalmente, Danna escribió.
Danna: Me gustó conocerte.
Andrés frunció el ceño.
Andrés: ¿Solo eso?
Ella sonrió.
Sabía perfectamente que estaba buscando un cumplido.
Danna: ¿Qué quieres que te diga?
Andrés: La verdad.
Danna volvió a abrir la fotografía.
Se fijó en sus ojos.
En esa sonrisa tranquila.
En el pelo rizado que ya se imaginaba desde hacía días. Y decidió escribir exactamente lo que pensaba.
Danna: Me gusta que sonrías de verdad.
Andrés leyó el mensaje dos veces.
Después tres.
No era el típico "eres guapo".
Y, sin embargo…
Era el cumplido más bonito que le habían hecho nunca.
Andrés: Gracias.
Danna: De nada.
Pasaron unos segundos.
Entonces Andrés escribió: Andrés: Ahora ya sabes cómo soy.
Danna: Sí.
Andrés: ¿Y sabes qué?
Danna: ¿Qué?
Andrés: Me alegro de que la primera persona que recibió aquel mensaje por error fueras tú.
Danna sintió un cosquilleo en el pecho.
Miró la fotografía una vez más.
Y, sin poder evitarlo, sonrió.
Quizá…
Solo quizá… El destino se había equivocado de número a propósito.