Capítulo 10 Una foto
Lunes, 21 de julio 22:03
Danna salió de la ducha mientras se secaba el pelo con una toalla.
Como llevaba haciendo los últimos días, lo primero que hizo fue buscar el móvil.
Una notificación.
Una sonrisa.
Andrés.
Andrés: ¿Qué tal el día?
Danna se dejó caer sobre la cama. Danna: Bastante bien.
Danna: ¿Y el tuyo?
Andrés: Mejor ahora.
Ella negó con la cabeza mientras sonreía.
Cada día era un poco más cursi.
Y, aunque nunca se lo admitiría…
Le encantaba.
La conversación continuó durante casi una hora.
Hablaron del calor.
De las vacaciones.
De una profesora que Andrés imitó tan bien en una nota de voz que Danna terminó riéndose hasta que le dolió la barriga. Cuando por fin consiguió calmarse, apareció otro mensaje.
Andrés: Oye... Danna: Dime.
Los tres puntitos aparecieron.
Desaparecieron.
Volvieron a aparecer.
Andrés: ¿Puedo pedirte una cosa?
Danna sintió un pequeño cosquilleo.
Danna: Depende de cuál sea.
Andrés: No te asustes.
Ella sonrió.
Danna: Ya me estás asustando. Pasaron unos segundos.
Y entonces llegó el mensaje.
Andrés: ¿Me mandarías una foto tuya?
Danna se quedó completamente inmóvil.
Era la pregunta que, en el fondo, sabía que acabaría llegando.
Miró el chat durante unos segundos.
Después bloqueó el móvil.
Se levantó.
Fue hasta la cocina.
Bebió un vaso de agua.
Volvió a la habitación.
Y el mensaje seguía allí. Esperándola.
Se sentó frente al espejo.
Observó su reflejo.
Su pelo ondulado caía sobre los hombros todavía un poco húmedo.
—No... —murmuró.
Nunca le había gustado hacerse fotos.
Siempre encontraba algún defecto.
El móvil vibró otra vez.
Andrés: Si no quieres, no pasa nada.
Andrés: No quiero que te sientas incómoda.
Danna sonrió. Era justo esa forma de ser la que hacía que confiara cada vez más en él.
Abrió la cámara.
Se hizo una foto.
La miró.
La borró.
Se hizo otra.
También la borró.
La tercera tampoco le convenció.
Después de casi diez minutos, consiguió una en la que, por primera vez, pensó:
"Bueno... no está tan mal." Respiró hondo.
La adjuntó al chat.
Su dedo permanecía inmóvil sobre el botón de enviar.
Sabía que, después de aquel momento, Andrés dejaría de imaginar cómo era.
La conocería de verdad.
Cerró los ojos.
Y pulsó Enviar.
Durante unos segundos no pasó nada.
Hasta que apareció el aviso.
Andrés está escribiendo…
El corazón de Danna latía tan deprisa que estaba segura de que podía escucharlo.
Entonces llegó el mensaje.
Andrés: …
Después otro.
Andrés: Creo que eres incluso más guapa de lo que había imaginado.
Danna sintió que las mejillas le ardían.
Escondió la cara entre las manos mientras una sonrisa aparecía sin pedir permiso.
No sabía cómo responder.
Jamás le habían dicho algo así.
Después de unos segundos escribió.
Danna: Estás exagerando. La respuesta de Andrés fue inmediata.
Andrés: No.
Andrés: Solo estoy siendo sincero.
Danna leyó aquellas palabras una y otra vez.
Entonces, una nueva notificación apareció en la pantalla.
Andrés te ha enviado una foto.
Su corazón volvió a acelerarse.
Sonrió.
Y, con un dedo tembloroso… Pulsó sobre la imagen.