Número Equivocado Capítulo 7 Tu voz
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Capítulo 7 Tu voz

Viernes, 18 de julio 22:14

Danna llevaba casi diez minutos mirando la conversación.

No sabía muy bien por qué.

Simplemente le gustaba releer algunos mensajes.

Sonrió al encontrarse con el enlace de la canción que Andrés le había enviado el día anterior.

Aún seguía sonando de vez en cuando en sus auriculares.

El móvil vibró.

Andrés: Oye.

Danna: ¿Qué pasa? Andrés: Llevo un rato pensando una cosa.

Danna: Empiezo a preocuparme cuando dices eso.

Andrés: No es nada malo.

Pasaron unos segundos.

Los tres puntitos aparecieron. Desaparecieron.

Y volvieron a aparecer.

Finalmente llegó el mensaje.

Andrés: Nunca he escuchado tu voz.

Danna sintió un pequeño vuelco en el estómago.

Era verdad.

Llevaban casi una semana hablando todos los días. Y, aun así, no sabía cómo sonaba la voz de Andrés.

Ni él la suya.

Danna: Yo tampoco la tuya.

Andrés: Entonces estamos empatados.

Ella sonrió.

Andrés: ¿Te da vergüenza mandar una nota de voz?

Danna miró el teclado.

Muchísima.

Era extraño.

Podía escribirle durante horas.

Pero grabar un audio le parecía muchísimo más íntimo. Danna: Un poco…

Andrés: A mí también.

Danna: Pensaba que solo me pasaba a mí.

Andrés: Me tranquiliza saber que no soy el único.

Durante unos segundos ninguno escribió.

Hasta que apareció una notificación.

Andrés te ha enviado una nota de voz (0:09).

Danna abrió mucho los ojos.

—¿Tan rápido? —murmuró.

Se puso un auricular.

Respiró hondo.

Y pulsó reproducir. —Hola... —se escuchó al otro lado—. No te rías, es la primera vez que mando una nota de voz y estoy bastante nervioso... Bueno... Espero que estés teniendo un buen día.

El audio terminó.

Danna permaneció inmóvil.

No era una voz como la había imaginado.

Era... mejor.

Más cálida.

Más tranquila.

Y tenía una risa que apareció justo antes de despedirse.

Sin darse cuenta, volvió a escuchar el audio.

Después una segunda vez. Y una tercera.

No podía evitar sonreír.

El chat volvió a aparecer en la pantalla.

Andrés: ¿Sigues viva?

Danna soltó una pequeña risa.

Danna: Sí.

Andrés: ¿Tan mal ha ido?

Danna: No. Danna: Solo estaba escuchándolo otra vez.

Pasaron unos segundos.

Andrés: ¿Eso es bueno?

Ella apoyó la espalda en el cabecero de la cama. Miró el teclado.

Sonrió.

Y decidió ser completamente sincera.

Danna: Me gusta tu voz.

Durante unos instantes no hubo respuesta.

Solo los tres puntitos.

Después llegó un mensaje.

Andrés: Creo que ese es el mejor cumplido que me han hecho nunca.

Danna notó cómo sus mejillas se calentaban.

Respiró hondo.

Era su turno. Pulsó el botón del micrófono.

Comenzó a hablar.

Pero se equivocó en la primera palabra.

Lo borró.

Grabó otro.

También lo borró.

—¿Por qué es tan difícil? —susurró entre risas.

Lo intentó una tercera vez.

Esta vez llegó hasta el final.

Se quedó mirando el botón de enviar.

Su dedo permanecía inmóvil sobre la pantalla.

Solo tenía que pulsarlo. Pero hacerlo significaba dejar de ser únicamente letras.

Significaba que Andrés escucharía su voz por primera vez.

Cerró los ojos. Y lo envió.