Capítulo 6 Una canción para ti
Jueves, 17 de julio 20:56
Andrés: Oye.
Danna sonrió al ver aparecer su nombre en la pantalla.
Danna: ¿Qué?
Pasaron unos segundos.
Los tres puntitos aparecían y desaparecían.
Parecía que Andrés estaba escribiendo... y borrando.
Después de casi un minuto, llegó el mensaje. Andrés: Quiero enseñarte una canción.
Danna levantó una ceja. Danna: ¿Es una indirecta?
Andrés tardó unos segundos en contestar.
Andrés: No…
Andrés: Bueno…
Andrés: Quizá un poquito.
Danna no pudo evitar reírse.
Danna: Ahora tengo curiosidad.
Unos instantes después apareció un enlace.
Andrés: Until I Found You – Stephen Sanchez.
Andrés: Escúchala hasta el final.
Danna se colocó los auriculares. Pulsó el botón de reproducir.
La melodía comenzó despacio.
Era tranquila.
De esas canciones que transmitían paz desde los primeros acordes.
Mientras sonaba, Danna dejó el móvil sobre la cama y cerró los ojos.
Escuchó cada palabra con atención.
La letra hablaba de encontrar a la persona indicada cuando ya no la esperabas.
De la felicidad que aparece al conocer a alguien especial.
Cuando terminó, permaneció unos segundos en silencio.
Volvió al principio.
La escuchó una segunda vez. Y después una tercera.
Había una frase que no conseguía quitarse de la cabeza.
Sonrió sin darse cuenta.
Volvió al chat.
Danna: Es preciosa.
Andrés respondió casi al instante.
Andrés: Sabía que te gustaría.
Danna: ¿Cómo estabas tan seguro?
Andrés: No lo sé…
Andrés: Creo que ya empiezo a conocerte un poco.
Danna sintió un pequeño cosquilleo en el estómago. No sabía exactamente cuándo había empezado a importarle tanto lo que Andrés pensaba de ella.
Pero ahí estaba.
Cada vez que sonaba una notificación, esperaba que fuera él.
Danna: Gracias por enseñármela.
Andrés: De nada.
Andrés: La verdad…
Pasaron unos segundos.
Andrés: Llevo toda la tarde pensando si enviártela o no.
Danna sonrió.
Danna: ¿Por qué?
Andrés: Porque tenía miedo de parecer un cursi. Ella soltó una pequeña carcajada.
Danna: Lo eres un poco. Andrés: Lo suponía.
Danna: Pero eso no es malo.
Al otro lado de la pantalla, Andrés no pudo evitar sonreír.
Abrió su lista de reproducción.
Había pasado casi diez minutos buscando la canción perfecta.
Había descartado unas cuantas.
Unas eran demasiado tristes.
Otras demasiado románticas.
Y algunas decían cosas que todavía no se atrevía a sentir.
Cuando encontró aquella, simplemente pensó en Danna. Y supo que era esa.
El móvil volvió a vibrar.
Andrés: Ahora te toca a ti.
Danna arqueó una ceja.
Danna: ¿A mí?
Andrés: Sí.
Andrés: Quiero que me recomiendes una canción.
Ella abrió inmediatamente su aplicación de música.
Empezó a recorrer todas sus listas.
Tenía muchísimas.
Pero ninguna parecía la adecuada.
—¿Cuál le envío...? —murmuró para sí. Pasó una.
Luego otra.
Y otra más.
Hasta que encontró una que escuchaba siempre cuando necesitaba sonreír.
Copió el enlace.
Danna: Turning Page – Sleeping At Last
Se quedó mirando el botón de enviar.
¿Y si no le gustaba?
Negó con la cabeza.
Era solo una canción.
Respiró hondo. Y pulsó enviar.
Danna: A ver qué te parece.
Pasaron apenas unos segundos.
Andrés: Ya la estoy escuchando.
Durante casi cuatro minutos no llegó ningún mensaje.
A Danna se le hicieron eternos.
Miraba la pantalla cada pocos segundos.
Hasta que, por fin, el móvil vibró.
Andrés: Creo que acabas de encontrar otra canción que no voy a dejar de escuchar.
Danna sintió cómo una sonrisa aparecía lentamente en su rostro.
No era solo la canción.
Era el hecho de haber compartido algo tan suyo con alguien que, unos días atrás, ni siquiera conocía.
Miró la hora.
Eran casi las once de la noche.
Sabía que debía irse a dormir. Pero tampoco quería despedirse.
Entonces apareció un último mensaje.
Andrés: Gracias por no haberme bloqueado aquel primer día.
Danna miró la pantalla durante unos segundos.
Sonrió.
Y respondió con toda la sinceridad que pudo. Danna: Creo que ha sido el mejor error que he cometido.