Número Equivocado Capítulo 4 Imaginándote
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Capítulo 4 Imaginándote

Martes, 15 de julio 20:54

Danna dejó el móvil sobre la cama.

El último mensaje de Andrés seguía allí.

Andrés: Por cierto…

Andrés: ¿Cómo eres?

Suspiró.

No era una pregunta difícil.

Pero tampoco era fácil responderla. Podía enviar una foto y acabar con la intriga.

O describirse.

Aunque eso parecía mucho más divertido.

Después de unos minutos pensando, escribió.

Danna: ¿Tan curioso eres?

La respuesta llegó enseguida.

Andrés: Muchísimo.

Andrés: Llevo tres días hablando contigo y todavía no sé si eres rubia, morena o si llevas el pelo rosa.

Danna soltó una pequeña risa.

Danna: Te confirmo que rosa no.

Andrés: Bueno…ya es un avance. Ella apoyó la cabeza en la almohada.

Danna: Tengo el pelo largo, ondulado y castaño claro.

Pasaron apenas unos segundos.

Andrés: Vale…

Andrés: Ya puedo imaginarme un poco.

Danna sonrió.

Danna: ¿Y tú?

Andrés tardó algo más en responder.

Andrés: Pelo negro.

Andrés: Corto.

Andrés: Y muy rizado.

Ella levantó una ceja. Danna: ¿Muy rizado?

Andrés: Mucho.

Andrés: Mi padre dice que nunca consigo peinarlo.

Danna dejó escapar una carcajada.

Danna: Me lo creo.

Andrés: Oye…

Andrés: Eso ha sonado a que te estás riendo de mí.

Danna: Porque lo estoy haciendo.

Durante unos segundos ninguno se escribió.

Entonces apareció otro mensaje.

Andrés: ¿Y tus ojos? Danna sonrió.

Nunca nadie le había preguntado algo así.

Danna: Marrón claro.

Andrés: Los míos también.

Ella volvió a mirar la pantalla.

Era una tontería.

Pero, por alguna razón, le gustaba descubrir pequeñas cosas que tenían en común.

Andrés: Creo que ya puedo imaginar cómo eres.

Danna mordió ligeramente su labio.

Danna: Seguro que te equivocas.

Andrés: Puede.

Andrés: Aunque la verdad…

Andrés: Prefiero imaginarte antes que ver una foto.

Ella frunció el ceño.

Danna: ¿Por qué?

La respuesta tardó unos segundos.

Andrés: Porque cuando nos conozcamos en persona quiero sorprenderme.

Danna sintió un cosquilleo en el estómago.

Era la primera vez que Andrés hablaba de conocerse.

Y, aunque sabía que todavía faltaba mucho para eso…

No pudo evitar sonreír.

Dejó el móvil sobre la cama. Cinco segundos después volvió a cogerlo.

Solo para releer el último mensaje.

A veces, imaginar a alguien puede ser incluso más bonito que verlo por primera vez.