Número Equivocado Capítulo 3 Detrás de la pantalla
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Capítulo 3 Detrás de la pantalla

Lunes, 14 de julio 21:36

Danna observó la pantalla durante unos segundos.

Nunca había sido de contar su vida a cualquiera.

Y Andrés seguía siendo, técnicamente, un desconocido.

Pero había algo en él que transmitía confianza.

Respiró hondo antes de responder.

Danna: Tengo dieciséis.

Danna: ¿Y tú?

Los tres puntitos aparecieron casi al instante. Andrés: Menos mal.

Andrés: Yo tengo diecisiete.

Ella frunció el ceño.

Danna: ¿Menos mal?

Andrés: Pensaba que ibas a decir trece o catorce y me iba a tocar desaparecer de la vergüenza.

Danna soltó una carcajada.

Danna: Tranquilo, no tendrás que huir.

Andrés: Qué alivio.

La conversación continuó durante varios minutos.

Hablaron de cosas sencillas.

De la universidad. De las canciones que no podían dejar de escuchar.

De las series que siempre decían que iban a empezar y nunca veían.

Era extraño.

No había silencios incómodos.

Las respuestas llegaban con naturalidad.

Como si llevaran más tiempo hablando.

Después de casi una hora de conversación, Andrés envió otro mensaje.

Andrés: ¿Puedo hacerte una pregunta?

Danna apoyó la espalda en el cabecero de la cama.

Danna: Depende.

Andrés: ¿Siempre eres tan desconfiada? Ella sonrió.

Tardó unos segundos en responder.

Danna: No.

Danna: Solo cuando un chico aparece en mi vida porque escribió mal un número.

Andrés soltó una risa al otro lado de la pantalla.

Andrés: Touché.

Pasaron unos segundos.

Luego llegó otro mensaje.

Andrés: ¿Sabes una cosa?

Danna: ¿Qué?

Andrés: Empiezo a pensar que equivocarme de número ha sido la mejor metedura de pata de mi vida.

Danna sintió que una sonrisa aparecía sola.

Movió la cabeza de un lado a otro.

Era imposible.

Solo llevaban dos días hablando.

No podía estar ilusionándose.

¿O sí?

Dejó el móvil sobre la cama y se levantó para ir a por un vaso de agua.

Cuando volvió, la pantalla estaba iluminada.

Había un nuevo mensaje.

Andrés: Por cierto… Andrés: ¿Cómo eres?

Danna se quedó inmóvil.

Nunca le había gustado describirse.

Y mucho menos enviar fotos a alguien que apenas conocía.

Miró el mensaje durante unos segundos. Sin responder.