Número desconocido Capítulo 70
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Capítulo 70

Le pareció que habían pasado horas cuando la pendiente se fue suavizando y divisó a través de los árboles las paredes de ladrillo y cemento de la gasolinera y la estrella roja de Texaco.

Con cautela, se descolgó el rifle con una mano, lo apoyó en una roca de granito que le llegaba a la cintura, una de las muchas que obstruían la senda cubierta de hojas y ramas, y quitó el seguro; luego se lo colocó al estilo Rambo, bajo el brazo derecho, mientras seguía sujetando el detonador con la mano izquierda.

Sabía que, más allá de lo que mostraran las películas, las posibilidades de controlar y menos aún de apuntar aquella arma con semejante postura y una sola mano eran prácticamente nulas. Pero no tenía alternativa.

La puerta de la valla metálica seguía abierta. Se parapetó tras el montículo para atisbar el aparcamiento de la parte trasera de la gasolinera. No había ni un alma. Si la explosión había traído a la caballería, estaban todos escondidos.

Ahora empezaba a recuperar poco a poco la audición.

Oía cómo crujían sus botas sobre la grava mientras rodeaba el montículo y se agazapaba detrás del Corolla aparcado, con el rifle torpemente alzado por delante.

Desde allí veía la entrada de la oficina, por detrás de la isla de surtidores, flanqueada por los dos maniquíes. Eran las únicas figuras que se veían.

Pero, doscientos metros más arriba, el coche rojo hacia el que la señora Frome se había dirigido antes al alejarse estaba con el motor al ralentí rodeado de una nube de gases de escape.

Distinguió su parka azul claro en el asiento del conductor.

Pero había alguien más detrás de ella, en el asiento trasero, tal vez inclinado hacia delante.

Los ocupantes del coche, en todo caso, tenían una perspectiva directa de la gasolinera.

Era imposible entrar en la oficina sin ser visto.

—¡Sarah! —gritó.

Le pareció oír una débil respuesta a través del zumbido de sus oídos.

Se decidió a intentarlo.

—¡Ya voy! —gritó. De nuevo creyó captar un sonido apenas audible procedente del interior de la oficina. Había algo extraño en ese sonido: algo que no entendió realmente hasta mucho tiempo después.

Salió de detrás del Corolla y empezó a correr.