Número desconocido Capítulo 61
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Capítulo 61

Macdonald había reclutado otro coche patrulla y ahora se acercaban en caravana a la Three Mile Road con las sirenas aullando. Pollitt no respondía en su radio, y esperaba que fuera por la mala recepción habitual en aquellos bosques, y no por algo peor. Sin embargo, tenía un mal presentimiento.

Su acompañante era el adjunto Archie Lime, al que le faltaban dos años para jubilarse y que ahora se dedicaba exclusivamente a trabajar en el mostrador de recepción de la comisaría de Madison.

Por lo que Macdonald sabía, Lime no había salido de patrulla o participado en ningún operativo desde hacía cinco años o más.

Pero como ahora mismo era el único agente disponible, se lo había llevado con él.

Detrás, iba otro patrullero del condado que se encontraba cerca de Greenville cuando había llegado el aviso.

A MacDonald le habían asegurado que nada menos que dos camiones de bomberos y otros tres patrulleros estaban de camino, pero no tenía la menor idea de lo lejos que estaban.

Al llegar al lugar del accidente, se detuvo el tiempo suficiente para cerciorarse de que el Surburban abandonado y la camioneta de Dove estaban vacíos.

Él sabía perfectamente a dónde debían dirigirse.

Incluso una hora después de las explosiones en la cabaña de los Constance, seguía divisándose la gruesa columna de humo que ascendía en el aire gélido de diciembre.

Mientras él y Lime seguían adelante, vio una de las muchas cosas curiosas y luego absolutamente terribles que iba a presenciar aquel día.

Un collie blanco y negro subía furtivamente hacia ellos por un lado del camino cuando ya estaban llegando al desvío de la propiedad de los Constance.

El animal pareció asustarse por las sirenas y las luces y se escabulló hacia los árboles.

Se parecía mucho al perro de Jim Dove, pensó MacDonald. Pero si lo era, ¿dónde estaba Jim?

Al día siguiente, mientras la guardia nacional registraba los bosques y la orilla del lago, encontraron al perro tumbado en el porche de la tienda de pesca, aguardando a que volviera su amo. Decidieron llevárselo.

Entretanto, prosiguió la búsqueda de Ed Constance, el chico que había desaparecido tras el sospechoso suicidio de su padre diez años atrás y sobre el que ahora pesaba una orden de búsqueda y captura por un asesinato con violación en Boston y por la muerte de cinco personas en la cabaña.

Él era en ese momento el fugitivo más buscado de todo el país.