Número desconocido Capítulo 45
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Capítulo 45

La habitación no tardó en llenarse de policías.

Hubo que mantener a raya en el pasillo a los huéspedes que intentaban averiguar qué había ocurrido.

El médico forense se aseguró de que los agentes de emergencias sacaran cuidadosamente fotos y medidas de las marcas dentales.

La odontología forense quizá estaba en un estado incipiente, pero aquellas marcas tan perfectas probablemente bastarían para encerrar a alguien de por vida.

La existencia de tales marcas llegó muy pronto a la prensa.

Incluso antes de las primeras ediciones de los periódicos, los programas de radio de madrugada empezaron a llamar al asesino «el Caníbal de North End».

El encargado del bar recordaba muy bien a la pareja.

Le había parecido que había algo raro en el tipo.

Tenía una actitud furtiva y estaba todo el rato mirando a su alrededor.

Había oído que la señora se presentaba como Nell no sé cuántos, pero cuando ella firmó la cuenta vio que su verdadero nombre era Gail McReedy.

Él había presenciado en su trabajo mucho de estos encuentros casuales y no pensó más en ello cuando los dos salieron juntos del bar.

Pero le había parecido que la señora —la difunta— parecía interesada por ese tipo tan inquieto.

Por lo demás, aunque él les había atendido personalmente, no pudo añadir mucho a la descripción extraída de las cámaras de seguridad.

La policía se llevó a la comisaría la cinta de la cámara de seguridad para examinarla más detenidamente.

Esta vez la reprodujeron de principio a fin y descubrieron algo más.

Cuando el marcador de la hora llegó a un punto justo antes de medianoche, la cinta se quedó misteriosamente en blanco unos minutos, como si hubiera sido borrada por accidente.

Las cámaras de vigilancia eran una tecnología relativamente nueva; ese tipo de fallos a veces ocurrían.

A la policía no le importó el fragmento de cinta que faltaba; ellos ya habían encontrado a su hombre.

Lo único que debían hacer era identificarlo.