Interludio. Dos años y medio antes
Interludio DOS AÑOS Y MEDIO ANTES
Sofía
¡Aaah! ¡Vio mi mensaje! Me dejo caer de espaldas sobre la cama y chillo de emoción. El sol del mediodía, una rareza en Bilbao, entibia mi habitación y endulza este momento.
—¿Qué ha ocurrido? —Olatz asoma la cabeza por la puerta de mi cuarto—. ¿Estás bien?
Me apego el teléfono al pecho, para que no vaya a ver ni por si acaso la pantalla.
—¡Sí! Salió un capítulo nuevo de una serie que me gusta.
Olatz se ríe y Amaia le grita que nos callemos que necesita estudiar. Mi amiga me deja sola y cuando al fin cierra la puerta contengo los chillidos otra vez.
Sale que Herio está escribiendo un mensaje.
¡Aaah! ¡Es que no puedo de la emoción! Llevo semanas, semanas pensando hasta que me he decidido a escribirle.
Amaia se va a morir de la envidia cuando sepa que me ha respondido tan rápido.
Nunca contesta a prácticamente nadie, lo que tiene todo el sentido, porque es demasiado popular.
¡Hace un contenido tan coo l ! ¡Baila trends de TikTok en el cementerio!
¡Sobre las tumbas! Es superadorable. Y además es guapísimo, el humano más guapo del planeta Tierra.
Y un verdadero semidiós. Verificado. No uno de esos que pretenden serlo para conseguir más seguidores.
¡Ja! Pero yo tengo más seguidores que él. No soy un ser mitológico, pero tres millones de seguidores lo compensan y… ¿Hmmm? ¿Por qué borra los mensajes?
Empiezo a ponerme nerviosa. Podría dejar de mirar la pantalla como una idiota, pero es que me hace mucha ilusión. Soy tan popular que nunca le he pedido una colaboración a nadie. Siempre me las piden a mí. Tantas, que ya ni siquiera las considero.
Es la primera vez que tomo la iniciativa yo y… Ya han pasado cinco minutos. ¿Será un error? ¿Tendré mala señal? Aparece escribiendo, luego nada. Luego escribiendo otra vez y… La foto de su perfil desaparece. También desaparece la caja de texto de mensajes para volver a escribirle.
¿Qué?
Entro a mirar su perfil… Usuario no ha encontrado.
Esto debe ser un error. No puede ser. Eso ocurre cuando alguien te bloquea y no es posible que me haya bloqueado.
Se me cae el alma al suelo. Cambio de cuenta, a una de las que uso para que nadie me reconozca y lo busco y… ahí está, su perfil sale normal. Vuelvo a mi cuenta principal y… nada. Usuario no encontrado.
Me levanto de la cama y doy vueltas por mi habitación. Vaya, no sabía cómo se sentía esto. Nunca pensé que ser bloqueada por alguien pudiera sentirse tan… tan… miserable.
Quiero arrojar el teléfono por la ventana para que caiga a la ría. Quiero romperlo contra la pared. ¿Es rabia lo que siento? Vamos, no es para tanto.
Cierro bien la puerta para que no vayan a entrar de nuevo mis amigas y me deslizo hasta el suelo, con la espalda en la pared.
Me abrazo las piernas y dejo el teléfono bien lejos de mí. No quiero mirarlo. Me siento idiota, me siento horrible, me siento… aweoná. [170]
Esto una tontería. ¿Qué me pasa?
No debería dolerme el pecho así.
No debería estar llorando por esto.
Herio
Hostia puta. ¿En serio acaba de ocurrir esto? Joder, joder. Eguzki se está cambiando de ropa para ir de poteo y va a empezar a sospechar si no salgo del baño.
—¡Herio! ¡Que los chicos ya están en el bar! —La voz melodiosa y divina de mi novia suena a punto de estar enfadada.
¡Hostia! Mi novia es Eguzki, una diosa. Una diosa maravillosa, perfecta, imposible. ¿De verdad me he cuestionado responderle a esa chica?
No, no. No es una chica cualquiera. Sofía Ochoa. ¿Por qué cojones me ha escrito Sofía Ochoa? ¡Una colaboración! Me cago en todo. Jamás en ningún universo pensé que esto iba a llegar a pasar. ¿Acaso está en Euskadi? ¿Estará de viaje?
Tal vez se han alineado los planetas. ¿En qué casa está Venus? Debería preguntarle a mi amuma. ¿Será una trampa del destino?
—¡Herio!
—¡Ya voy!
Me peino rápido, me pongo un montón de fijador en el pelo y abro la ducha, que parezca que estoy en ello. Me cambio de ropa rápido y me humedezco un poco el cuello para simular que me he duchado. Me pongo también mucho, mucho perfume.
¡Qué gilipollas! ¡El perfume no va a ocultar mis mentiras!
Qué putada. Mientras Eguzki espera fuera, miro el perfil de Sofía para confirmar si es real.
Sí, es ella, joder. Todos esos seguidores.
Todas esas malditas fotos que no miraba hace al menos un año.
Sigue con el pelo rosa, con esa sonrisa de ángel, esas ropas de muñeca.
Hostia, sigue exactamente igual de buena.
¡Sofía Ochoa sabe que existo!
Dejo de dar brincos por el baño porque parezco un chaval virgen. Joder. La mujer de mis sueños más perversos sabe que existo.
No, calma. Soy un semidiós. Es ridículo que se me pueda acelerar el corazón así solo porque me ha escrito.
¿Por qué estoy abriendo sus fotos? ¡Mi novia es una diosa y está al otro lado de la puerta!
No debería flipar de esta forma porque me escribe una chavala mortal.
Me tiemblan las manos mientras vuelvo al mensaje y lo leo una y otra vez.
«¡Aupa! ¿Qué tal? ¿Te apetece una colaboración uno de estos días?».
No me lo puto creo.
Ni siquiera le he respondido y ya imagino el desastre de colaborar con ella.
Vamos a liarnos, voy a ser infiel a una diosa.
Esa diosa posiblemente me asesine. Sofía quedará embarazada de un hijo semidiós como yo, será huérfano de padre y será un cabrón cuando grande.
Sofía morirá, también asesinada por Eguzki y…
No. Eguzki es demasiado feminista para matarla por celos. Quizá la convertiría en una rana.
Joder. ¿Por qué estoy cachondo? No debería ponerme cachondo con ese futuro siniestro.
Aunque es un futuro en el que follo con Sofía Ochoa. Tal vez merece la pena morir después de follar con ella.
—¡Herio! —La voz de Egu suena pegada a la puerta—. ¿Estás mal de la tripa o qué?
Hostia, me siento fatal. Oír la voz preocupada de Eguzki me arrastra de regreso a la realidad. Yo la quiero. Adoro a mi novia.
¿Qué cojones me pasa?
Ha sido un lapsus. Ya está.
Borro el mensaje de Sofía. Para siempre. Agur.
La bloqueo.
Estoy sudando frío, Egu lo va a notar. Va a leerme la mente, tengo que calmarme de alguna manera. Ya está, la he bloqueado, no pasa nada.
Inspiro, suelto el aire y enfoco mi mente en otra cosa.
En perritos. Perritos degollados, eso. Muy bien.
Que se me baje la maldita polla rápido para poder salir del cuarto.
Miraré a mi novia a los ojos y podré ocultar esto.
No se va a enterar jamás de que ese ángel encarnado en humana llamado Sofía me ha escrito.
No se va a enterar nunca de que me lo he pensado. Nunca.
Esa colaboración es imposible. No hay manera de que yo comparta una habitación con esa chica y le sea fiel a mi novia.
Ni siquiera si es una diosa.
Y yo no le haría eso a Egu jamás. Nunca.