Nuestra noche negra (Dioses de Euskadi) Hama hiru. Desnúdate. Trece
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Hama hiru. Desnúdate. Trece

HAMA HIRU Desnúdate TRECE

Herio

Joder, no puedo creer que vaya caminando por esta caverna de mierda, que he usado tantas veces en mis trabajos sucios, con Sofía Ochoa. Una tía como ella no debería estar en un lugar así.

Pero no tengo muchas opciones. Para empezar, los dos somos populares.

Aunque vayamos disfrazados podrían reconocernos y sería un follón vernos rodeados de fans.

Además, la otra pareja de cazadores debe seguir buscando al perro allí fuera.

Si nos encontramos con ellos, tendremos que luchar.

Quizá yo podría encargarme de dos, pero no si tengo que estar preocupado del perro y de Sofía.

—¿En serio tenemos que ir por este camino? —Se queja ella, atada a una cuerda de su cintura a la mía. También le he atado las manos.

—Bai. [65] Es más seguro, créeme.

Salvo por el perro, vamos solos. Me pone tenso pensar que voy solo con ella. Gorka se ha ido por la superficie para ir a por las chicas. Espero que las lleve al ritual a tiempo, si los dos llegamos con retraso, Akerbeltz va a cabrearse mucho.

—Tengo mucho frío —murmura Sofía.

Me sigue unos pasos por detrás, todo lo que da la cuerda, mientras ilumino con el móvil las antiguas paredes rocosas y trato de evitar los charcos de agua. La humedad se filtra con facilidad, la piedra desgastada durante cientos de años ya no aguanta bien las furiosas mareas de la ría.

Al menos Sofía se ha tragado mis excusas.

Se ha creído que la llevo porque creo que nos está espiando.

Tampoco lo descarto del todo. Tal vez Sugaar conocía mi debilidad por ella y pensó que me convencería de entregar al perro.

¿Podría ser el dios de las tormentas tan gilipollas?

Que me hiciera unas pajas con vídeos de Sofía no significa que tenga sentimientos reales por ella.

Mi exnovia es una diosa, joder. Ninguna chica está al nivel de Eguzki. [66]

No voy a entregarle al perro solo porque me gusten sus tetas. [67]

Solo la llevo conmigo por… emmm, por precaución.

—¿Podemos ir más lento? Por favor —se queja Sofía otra vez.

—Es el perro el que tiene prisa.

El cachorro tira de la cuerda, emocionado por ir más rápido. Creí que era un perro avispado, pero no. Es idiota. Cree que estamos dando un paseo o algo así.

Joder, era una noche perfecta y ahora estoy nervioso con este asunto. Saco la bolsa de gominolas de mi bolsillo y aunque está mojada por fuera, creo que no les ha entrado agua.

—¿Nahi dozu? [68] —Estiro la bolsa hacia Sofía.

Me lanza una mirada llena de rabia. Camina lento, descalza y con la cuerda dando varias vueltas alrededor de su vestido blanco que sigue mojado.

En otro contexto, esa mirada cargada de odio hubiera sido una mirada sexy.

En este contexto… bueno, también es sexy.

Tal vez debería hacerle una foto y luego cobrarle a Gorka por ella.

¿Sofía Ochoa atada y con la ropa mojada? Eso podría costar varios cientos de euros en algún foro.

Y a mi podría costarme la cordura.

—¡No quiero una puta gomita! Quiero que me sueltes.

Me meto una gominola naranja en la boca. Creo que dejaré las rojas para más tarde.

—Todavía no me fío de ti. —En realidad, no me fío de mí.

¿Qué haré si trata de quitarme al perro? ¿Golpearla? ¿Y si se quita la ropa y me convence?

Hostia, estoy delirando. Esas cosas no pasan en la vida real. De solo imaginarlo se me retuerce el estómago por la culpa. Mi novia está muerta y esta noche debo ascender para ir por ella al mundo de los muertos.

No puedo estar pensando en otra chica sin ropa.

—¿Fiarte de mí? ¡Eres tú el que me tiene secuestrada! —Resopla y el aire hace volar un mechón de pelo celeste que tenía frente a la cara—. Como si pudiera huir a algún lugar en esta puta cueva.

—No te veo tan asustada para haber sido secuestrada.

Suelta una carcajada sarcástica. Vaya. Es curioso ver esta faceta de Sofía. En sus redes sociales y en OnlyFans aparenta ser una chica risueña e incluso tímida. En plan: muestro las tetas, pero me sonrojo por hacerlo.

No soy gilipollas, sé que la gente que vive de eso crea un personaje para sus fans.

Yo mismo exagero mi personaje en TikTok…

No, a decir verdad, soy exactamente como me muestro.

Pero es diferente porque soy un semidiós.

No esperaba que ella, en la vida real, pudiera ser tan directa. No la imaginaba sarcástica.

Tampoco me interesaba su personalidad. A mí me molaba su rollo de muñeca, sus pelos de colores y los vestidos vaporosos con lazos, en distintas tonalidades de colores pastel.

Cuando supe que era un semidiós, entendí por qué me gustaba tanto una chica así.

Era mi opuesto, mi complemento. Inocencia y luz, en contraste conmigo, alguien oscuro y destinado a las tinieblas.

Supongo que por eso me enamoré también de Eguzki.

¿La diosa del sol con el dios de la muerte y la oscuridad? Poético.

Aunque, al final, salió poéticamente mal. Catastrófico.

—¿Crees que es primera vez que me secuestran? —dice con frialdad—. Soy latina, idiota. Y me ha secuestrado gente mucho más cabrona que tú.

Lo dudo, pero no digo nada. Contengo una risilla y disfruto del sabor dulce de la gominola, aunque no es tan dulce como las rojas.

Mientras caminamos, ignoro los siguientes insultos que me dedica Sofía e ilumino las paredes en busca de las señales. Nunca he hecho esta ruta subterránea con dos cargas: una chavala y un perro. Espero no pasarme de la salida, me queda poca batería en el móvil.

—¿Puedes ir un poco más rápido? —Me giro hacia Sofía, que es un lastre tirando de la cuerda atada mi cintura—. La noche no es eterna, neska.

Tengo que llegar a mi casa y decidir qué hacer con ella antes de ir al akelarre.

¿Sería muy cabrón de mi parte si la ato en mi cuarto hasta mañana, para entonces decidir qué hacer?

Ya, sí. En estándares humanos sería un cabrón. Pero soy un semidiós. Haize siempre dice que la moral humana es para los humanos.

—Me duelen los pies. —Sofía me mira con ojos llorosos. Su piel morena parece azulada a la luz del móvil. Como un espectro de pelo celeste—. Y tengo mucho frío. Creo que me voy a desmayar.

Está temblando, quizá es verdad. Una punzada de malestar me atraviesa cuando veo temblar sus labios delicados. Muchas veces los imaginé alrededor de mi polla. Me corrí imaginando que…

Basta. Joder. Le doy la espalda y sigo caminando.

—No te creo. Eso no te va a funcionar conmigo. Es Gorka el que paga tu OnlyFans, no yo.

—¿Eres gay?

Suelto otra carcajada.

—Qué va, prefiero a las chicas. Casi siempre.

Me detengo. Al fin reconozco en la pared una de las marcas que indican la ruta. Nos acercamos a la parte más peligrosa, pero es mejor que no se lo diga a Sofía. El miedo de los humanos, en una noche como esta, es como cebo para las criaturas.

—Si no eres gay, ¿las prefieres rubias?

La pregunta me sorprende. Me giro hacia ella y me mira con recelo.

Hummm, creo que entiendo lo que le pasa. Está acostumbrada a que los hombres cedan cuando les hace pucheros como los que hacía hace unos minutos. Sabe que está buenísima y los puede manipular así.

Pero no a mí, neska.

—Tengo novia. —Le sonrío—. Bueno, exnovia. Supongo que eso de que esté muerta ha afectado un poco nuestra relación. Y es una diosa. Así que olvídalo, no tienes ninguna oportunidad conmigo.

Ella frunce el ceño, me mira confundida en la oscuridad.

—¿La que murió y dicen los rumores que tienes embalsamada debajo de tu cama?

—No está embalsamada. Está preservada. Y no está debajo de mi cama. —Le doy la espalda otra vez—. En fin, la muerte es un pequeño detalle que se interpone entre nosotros.

Un detalle que pronto, después de esta noche, al fin voy a solucionar.

Aunque ahora lo que pienso… ¿Por qué quiero retener cerca a Sofía si se supone que lo primero que haré después de iniciar mi ascensión es revivir a Egu? No había pensado en eso.

Es evidente que a Egu la idea no le gustaría nada.

Sofía

—Me duelen los pies. Y en serio tengo mucho frío. —Forcejeo intentando liberarme de la cuerda pero es peor, me hace daño en la piel—. ¿Podemos hacer una pausa?

Tengo que calmarme, tengo que pensar.

El camino es una caverna oscura, la gravilla del suelo se me clava en la piel descalza.

Herio sigue caminando, ignorándome. Estoy amarrada a él de mi cintura hasta sus caderas.

¿Cómo voy a escapar de esto? No hay salida en este sitio que parece la garganta de una criatura gigante que va a tragarnos. La garganta de una serpiente.

El cachorro camina delante de él, atado por una cuerda, pero a diferencia de mí, va muy contento como si lo llevaran de paseo. Da saltitos de felicidad moviendo la colita.

Mis amigas van a odiarme. Llevan mucho tiempo preparando esta noche y yo me he metido en este problema. ¿Ellas sabían que sacrificarían un perro en el ritual? No creo. Amaia no haría algo así. Ni siquiera por salvar Euskadi. Supongo.

Y Herio… creo que el estúpido semidiós psicópata que tengo delante se enfadó porque hablé de su novia muerta.

Desde ese momento, no ha vuelto a responder mis preguntas.

Le pregunté por qué vamos bajo tierra, no respondió.

Le pregunté qué signo zodiacal es, para saber con qué clase de psicópata estoy lidiando y tampoco respondió.

Debe ser escorpio. O géminis. No, solo un escorpio podría ir tarareando canciones, paseando un perro que va a sacrificar y con una mujer secuestrada y amarrada a su espalda mientras come putas gomitas de ositos de colores.

Vamos, Sofía, tú puedes. No desesperes, puedes salir de esto. Inspiro hondo. Di algo inteligente, todo se soluciona mediante el diálogo.

—Eres un hijo de puta. —Me gana la rabia—. ¡Cómo vas a matar un perro por un ritual de mierda!

Herio se gira y me mira escandalizado.

—¡Sssh! —Se lleva el dedo índice a los labios—. ¿Quieres traumatizarlo?

¿Es una puta broma?

—¡Tú quieres mata…! —Me callo porque el perro se gira hacia nosotros y mueve sus orejas como si intentara entender lo que estamos hablando.