✦ CAPÍTULO 20 ✦
✦ ✧ ✦
El punto final y el salto al vacío
✦ · ✧ · ✦
Después de que algo se rompiera de forma definitiva en mi interior, necesité desahogarme con alguien que estuviera fuera de nuestro círculo más cercano.
Tenía una amiga que vivía lejos —a quien también nos había presentado Elena y con la que había coincidido un par de veces—, una persona con la que podía hablar de todo.
Tuve una conversación muy intensa con ella: le conté mis inseguridades, mis dudas y todo lo que estaba pasando con Iván.
Hablé con ella sabiendo que mi decisión de poner fin a lo nuestro ya estaba tomada.
Habíamos estado juntos un tiempo —apenas unos tres meses, un periodo breve pero lo suficientemente intenso como para revolucionar mi vida entera—, y aunque en un momento dado habíamos sido novios, la realidad que iba descubriendo ya no encajaba.
Incluso, como buena amiga, me ayudó a contrastar y me mantuvo informada con algunos datos que terminaron de encajar todas las piezas del puzle.
Con todo eso en la cabeza, decidí quedar con Iván.
Nos sentamos a hablar profundamente durante horas.
Pusimos todas las cartas sobre la mesa y acordamos que lo mejor era que cada uno tomara su camino por un tiempo.
En teoría era un parón para pensar, pero de ese tiempo empezaron a surgir más y más días de distancia.
Aquel fue el punto final real de la relación, el momento de dejar que pasara el tiempo que él decía necesitar.
Y yo también lo necesitaba, aunque me marché queriéndolo con locura y profundamente enamorada, consciente además de que él sentía que ya no estábamos al mismo nivel.
Nos despedimos en silencio: él se fue por la izquierda y yo por la derecha, sin mirar atrás.
Ahí comenzó el contacto cero absoluto. Y lo que nunca imaginé, lo que mi mente jamás habría predicho, es que después de todo aquello, tras un año entero de silencio, la vida aún guardaba un giro completamente inesperado.
✧ ✦ ✧