Nudos de sal Capítulo 28
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Capítulo 28

T EO C OSTAS

Antes os he explicado la magdalena de Proust y ahora voy a enseñaros la navaja de Ockham.

No tengo ni idea de quién era ese tío ni por qué llamó así a su idea y no la minga de Ockham.

Él decía que la teoría más simple es, normalmente, la correcta.

¿Quiere eso decir que Elena Otero es la persona que entró en mi casa y me atacó?

Home , dicho así… Suena muy contundente, pero… ¡Claro que es ella!

¡¿Cómo podéis dudar, joder?! ¡Hay indicios! ¡Eso es más que suficiente!

Lo único que no consigo ver es: desde que he comenzado mi historia os he explicado que ese ataque lo sufrí un año después de encarcelar a Antón Rey y que estaba convencido de que guardaban relación.

Entonces ¿qué unía a Elena Otero y al hijo de Ramiro?

Se conocen, pero ¿son tan cercanos como para atacarme así de buenas a primeras?

Hay algo que no me cuadra. Yo tenía muy vigilado a Antón…

Quiero decir que lo tenía muy vigilado tras el crimen.

Nunca lo vi con Elena, nunca hubo una quedada extraña, un mensaje raro… , nada.

La pena es que ahora me viene fatal investigar esa relación. Tengo la cabeza revuelta, podríamos decir.

Otra de las teorías más locas de todo esto es cómo coño se las apa ñó para entrar en mi casa. ¿Cómo recuerdo el olor? Joder, cómo hos tias no voy a recordar ese tufo a colonia. Me ha acompañado tantos años esa peste dulzona que lo reconocería entre la mierda.

Un momento…

Nunca me había planteado esta posibilidad, pero ¿y si Alfredo también tuvo algo que ver y por eso vino al hospital? ¿Y si quería asegurarse de que su hija había terminado el crimen?