Capítulo 13
T EO C OSTAS
¿Fue esa discusión entre padre e hijo por la herencia lo que propició la detención y posterior acusación contra Antón Rey?
Pues… no del todo. Pero sí que reveló que ese chico no era realmente quien parecía.
Esa certeza acabó confirmándose con cada miembro de los Rey Vilaboi.
Pero volvamos al tema que nos preocupa (a mí por lo menos): ¿quién coño está salvándole la vida a vuestro amigo Teodomiro?
Ya. Pensabais que me llamaba Teodoro, ¿no?
Os pasa por adelantaros. Aquí nada es lo que parece.
Me llamo Teodomiro Costas. Mi padre se llamaba Teodomiro Costas, mi abuelo se llamaba Teodomiro Costas y mi bisabuelo se llamaba…
Manolo. Pero era un graciosete, y a saber por qué le dio por tocarnos los huevos a las generaciones venideras y vender lo de Teodomiro como una tradición familiar.
Yo espero una niña y seguro que no hace falta que os haga una descripción de la cara de mi mujer cuando le dije que por tradición familiar le tocaba Teodomira.
Esa es otra de las cosas que he aprendido durante este embarazo: molestar a una embarazada está en la lista de peores ideas del mundo. Sus niveles de paciencia se reducen drásticamente, hasta llegar a culparte de los vómitos matutinos y el malestar.
No quiero agobiaros con mi sabiduría…, bueno, eso y que no sé si llegaré a conocer a mi hija.
La cuestión es que alguien ha entrado en mi casa y me está salvando la vida.
¿Por qué? Pues no lo sé. No tengo ni puta idea de qué hace ni cómo ha entrado.
Un indicativo más de que no tenía nada planeado.
¿No le puedo preguntar? Pues no. Ahora mismo, no tengo la cabeza como para preguntarle eso.
Por el detallito de tenerla espachurrada contra el suelo, más que nada.
Supongo que el asesino, asesina o asesine ha dejado la puerta abierta. Error bastante absurdo, por otro lado.
La cuestión es que ahora mismo esta persona, persono, persone, personi, personu , me está tomando el pulso y ve que haberlo haylo .
Así que está llamando al 112 con mucha urgencia.
Bueno, es una deducción porque he perdido bastante oído, pero me extrañaría que estuviera pidiendo pizza.
Así que, de un momento a otro, supongo que llegará a salvarme un comando sanitario de estos bien uniformaditos.
Mientras eso ocurre, ¿os parece si sigo con esta maravillosa historia? Realmente, os lo pregunto por cortesía, pero me la pela porque voy a seguir contándola. Para algo es mi historia.
Como imaginaréis, tras los interrogatorios de Cora Vilaboi, Antón Rey y Sonia Rey, decidí volver a por Antón. Y ya os adelanto que este interrogatorio fue bastante diferente al primero.
Descubridlo vosotros mismos.