Novio perfecto (Campus Drivers 2) 15. Carrie #3
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15. Carrie #3

—No queremos a un vejestorio en casa, pero que sepas que no nos falta de nada.

Becca esconde la cabeza entre las piernas.

— ¡Stop! ¡La gente mayor no hace el amor!

Todo el mundo se ríe. Reconozco que es agradable hablar así juntas.

Suelo quedarme en mi rincón, no soy muy dada a las confidencias y, normalmente, como ahora, lamento un poco ser de esa forma.

¿Qué es lo peor que puede pasar? «No es como si estuviera a punto de confesar que estoy locamente enamorada de él».

La risa burlona de la antigua Carrie resuena dentro de mi cabeza.

Me cruzo con los ojos risueños de mi pseudocompañera de piso y, aunque hasta ahora he esquivado las preguntas de mis amigas, siento de repente la necesidad de poner en palabras lo que cada vez me consume más.

—Vale... —suspiro, rindiéndome—. Nos estamos acostando. ¿Contentas?

—¿En plan... sigue pasando? —se sorprende mirando a Lois con los ojos abiertos.

—Sí... Pero os paro ya mismo: no somos pareja y nunca lo seremos.

«Nada de novios para Carrie». Mis padres empezaron en la universidad, y el resultado es inequívoco. Solo por eso me prometí no empezar nada serio durante mis cuatro años de carrera. ¡Ni hablar de perpetuar la maldición familiar!

—¿Por qué? —susurra Esperanza.

—Solo lo pasamos bien entre conversación y conversación.

—¿Quién eres y qué has hecho con mi compañera? —dice Becca.

—Para ya, Becca, no soy una mojigata.

—Sé que te tiras a John de vez en cuando, pero Donovan...

—No quiero oír ni palabra —suelto con voz tensa. Me niego a que me metan en el mismo saco que a sus Donnies. No estoy colada por él, no babeo por él, yo...

Me callo, de pronto. Me quedo sin aire. No sé qué se me refleja en la cara, pero, por cómo me miran, parece que algo las ha hecho reaccionar.

—¿Qué?

—Carrie, cariño... —canturrea Becca.

—Me miráis como si me hubiera metido en un lío...

—Sí, te has metido en un lío. En uno de cojones, de hecho —precisa asintiendo.

La muy bruta consigue arrancarme una risa ahogada. Sí, me he metido en un lío de cojones y no sé cómo salir de ahí. Si me soy sincera, ni siquiera quiero salir, y eso va en contra de todos mis principios. Es el tipo de camino que puede llevarme justo hacia la dirección que temo.

—¿Podemos hablar de otra cosa? —balbuceo tirando del cuello de mi camiseta.

— ¡Yes! —acepta Lois trotando hacia la cocina—. ¡Os voy a preparar un batido, especial mujeres libres!

—Si tienes una receta para cargarse a los hombres, ¡quiero tres litros para llevárselos a ese Carter fucker !

—¿Cuál ha sido el motivo de vuestra discusión de hoy? —pregunta Prudencia.

—El señor quiere un perro —escupe Becca con asco—. ¡Un perro! Pero ¿en qué momento de su vida le dio por pensar que sería genial adoptar un animal?

—Igual necesita compañía durante el día —grita Lois por encima del ruido de la batidora.

—¡Pues por la noche ya me tiene a mí, te lo aseguro! ¿Sabéis lo que se atrevió a hacerme? Yo estaba tranquilamente a cuatro patas en su cama, en pleno...

—¡Nos lo imaginamos! —la interrumpo tapándome los oídos.

—A mí no me molestan los detalles jugosos —se ríe Esperanza.

—En fin, yo estaba bien, muy bien, y de repente, sin dejar de...

—¿ Carter-fuckerizarte ? —propongo antes de que suelte su vocabulario creativo.

—Exacto. Pues en plena faena lo oigo murmurar, y cito: «Igual un pastor australiano es demasiado grande...».

Le lanzo una mirada a Lois, quien intenta ocultar su risa tras la mezcla amarillenta que está preparando.

—¿Y qué hiciste? —pregunta intentando hablar sin reírse.

—Le amenacé con adoptar a un dóberman criado con sangre humana —dice con voz de asesina en serie.

—Esto promete —ríe Lois colocando cinco vasos grandes delante de nosotras.

—Se llamará Castrador, y lo entrenaré para que le clave los colmillos en su asquerosa colita de...

Suena su móvil y descuelga al instante.

—¿Qué? —gruñe.

Oigo una voz masculina. Por la expresión homicida de Becca, solo puede ser Carter.

—¿Que te pitan los oídos? Pues para que lo sepas, aunque tenga otros temas de conversación aparte de ti, justo estaba diciéndoles a las chicas cuánto me encantan las alfombrillas de baño de pelo de perro.

Así que ya sabes, Carter: ten muy clarito lo que le espera a tu mejor amigo canino si lo traes a casa.

Y no me obligues a recordarte lo que te cuelga entre las piernas.

Ahora déjame disfrutar de mis amigas. Besos, te quiero.

Se da cuenta de lo que acaba de decir y empieza a soltar una retahíla de tacos.

—¡No! ¡No te quiero y no te mando besos!

Una carcajada lejana resuena antes de que cuelgue.

—Este tío tiene antenas parabólicas apuntándome, es increíble.

—A mí me gustan los perros pequeños —admite Espe sorbiendo con su pajita.

—Cómo no, con noventa años —responde Becca, metiéndose dos dedos a la boca para fingir una arcada—. Si acepto lo del perro, ¿con qué me vendrá el día de mañana?, ¿con que quiere un crío? Por favor, chicas, no os dejéis engañar por una cara bonita y una gran...

—¡Para! —respondemos Lois y yo al unísono.

Me llevo el batido a los labios, mientras mi otra mano desbloquea el móvil en un automatismo alarmante y empieza a escribir un mensaje impulsivo.

CARRIE: Consejo de viernes noche: si alguna vez quieres un perro, ¡prepara el plan con cuidado!

WOLINSKILLME: Eh... he bebido un poco y leo en pantalla la palabra «perro»... ¿Querías decir «pecho»?

CARRIE: ¿Por qué ibas a querer un pecho?

«¿De verdad quiero saber la respuesta?».

CARRIE: Olvídalo, no quiero saberlo. Consejo número dos del día: evita también los temas serios durante una postura a cuatro patas. ¡O las posturas a cuatro patas en general, de hecho!

WOLINSKILLME: ¿Otro prejuicio sexual? Genial .

Empiezo a escribir una respuesta, pero un escalofrío me bloquea los dedos. Cierro los ojos e intento controlar el efecto que Donovan tiene sobre mí con solo unos mensajes. « Stop , ¡ya basta!». Tengo que recomponerme. No me gusta cómo estoy perdiendo el control .

Borro lo que había escrito.

CARRIE: He hecho balance de la situación y me complace informarte de que vas a pasar al siguiente nivel. ¡Enhorabuena!

Lo envío antes de arrepentirme.

WOLINSKILLME: ¿Me va a gustar?

CARRIE: Es hora de poner nuestras teorías en práctica.

WOLINSKILLME: ¡Vale! Me va a encantar.

CARRIE: Tienes que echarte novia .