Nos vemos en Italia Capítulo 21 #2
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Capítulo 21 #2

—No —la interrumpió Sloane—. Hay algo especial en conservarlo. Lilly me dijo que el número de teléfono de su madre es el único que se sabe de memoria. Conservará una parte de Sabrina.

—Y podrá enviarle mensajes a Steve cuando quiera. —Charlotte levantó el teléfono para mostrarle la pantalla a Sloane—. He dejado su información de contacto aquí.

— Le encantó la foto que él le envió.

Había pasado una semana desde que Sloane había ayudado a Lilly a encontrar un lugar en Praiano donde pudieran imprimirla para que ella pudiera pegarla en su espejo. Lo había hecho para mantener a Lilly ocupada mientras Charlotte trabajaba.

—¿Qué noticias tienes de Ben?

—Se mantiene ocupado mientras estoy fuera —contestó Sloane, evitando una vez más una conversación más seria.

Había compartido lo que tenía que compartir, pero no le gustaba insistir en el tema—.

En su tiempo libre, busca cosas en Internet y me envía enlaces a actividades divertidas que deberíamos hacer.

—¿Qué te ha enviado últimamente? —Charlotte conocía muchas de sus sugerencias anteriores.

—Dice que tenemos que alquilar un barco para ir a la Gruta Esmeralda.

—Suena a algo sacado de una película de Disney.

—Es una cueva cerca de Amalfi — le explicó Sloane—. La luz del sol entra por una fisura submarina y tiñe el agua de un bonito color esmeralda.

—Pues yo quiero verlo.

Aún no habían pasado mucho tiempo en la ciudad de Amalfi, pero Charlotte sabía que allí se podían hacer buenas excursiones.

También había muchas tiendas bonitas, por no hablar de restaurantes y panaderías.

Esperaba visitarlo todo, así como Sorrento y la isla de Capri, antes de tener que volver a Los Ángeles.

—¿Hago la reserva? —preguntó Sloane—. He estado esperando porque quería asegurarme de que estuvieras en un buen momento con tu libro para poder venir con nosotros.

—Iremos en cuanto envíe mis capítulos de muestra. Así lo celebraremos.

—Te mereces celebrarlo. Debe de ser difícil concentrarse cuando todos estamos disfrutando. ¿Sigues sintiéndote bien con tu historia?

—Me gusta —asintió.

— ¿Pero no demasiado? —Sloane la miró más atentamente.

—Este libro es un poco más… significativo que el anterior.

—¿Y el anterior se consideraría…?

—¿Juguetón? —Charlotte miró a su amiga con preocupación—. Me temo que a los lectores no les atraerá tanto lo «significativo».

—A veces esos son los libros que mejor se venden. —Sloane se agarró del brazo de Charlotte mientras Julian y Lilly regresaban con unos limones gigantes rellenos de sorbete.

—Espero que tengas razón, porque lo más probable es que solo tenga una oportunidad. Si mis cifras de ventas son malas…

— No serán malas —la interrumpió Sloane—. Tu primer libro fue un éxito.

—No estoy tan convencida. —La lógica de Sloane no ayudaba. El éxito de su primer libro era lo que había creado esas expectativas tan altas.

—Basta. Yo creo en ti.

Animada por el apoyo de su amiga, Charlotte hizo lo que pudo por deshacerse de la inquietante preocupación.

Pero entonces se encontró con la mirada de Julian y se fijó en la rapidez con la que ajustaba la correa de la cámara, que no necesitaba ningún ajuste.

Apenas le había dirigido la palabra desde el beso y se mantenía alejado cada vez que ella estaba cerca.

Su repentino distanciamiento le hizo arrepentirse de sus acciones ebrias de la semana anterior, aunque, especialmente a altas horas de la noche, revivía el momento en que él la había abrazado.

La música del club sonaba débilmente y el protector solar y la sal atravesaban el calor mientras Sloane observaba —bajo la sombra de un sombrero de ala ancha, sentada en una tumbona naranja proporcionada por el One Fire Beach Club— a Lilly nadar en el mar.

Le había sorprendido lo mucho que estaba disfrutando de la media hermana de Charlotte.

Tanto Charlotte como Julian trabajaban por las mañanas, y ella era la única disponible para entretener a Lilly, algo que había pensado que le resultaría pesado.

Pero se había llevado una grata sorpresa. Se lo estaban pasando muy bien.

El día anterior, había comprado maquillaje para Lilly y estaba enseñándole a aplicárselo.

Había que reconocerle el mérito a Sabrina por haberle dicho a Lilly que tenía que esperar hasta los trece años para usar maquillaje, pero Sloane pensó que la niña ya estaba lo suficientemente cerca de esa edad.

Y decidió comprarle algunas cosas con las que pudiera experimentar mientras esperaban a que Charlotte se uniera a ellas.

Lilly salió del agua y echó hacia atrás su cabello, sin darse cuenta en absoluto de que un chico, quizá uno o dos años mayor que ella, la estaba mirando. Sloane sonrió para sus adentros al ver cómo los ojos del chico seguían a Lilly.

—¿Qué tal está el agua?

— Perfecta. —Lilly se tumbó a su lado y se cubrió los ojos con un brazo para protegerse del resplandor del sol—. ¿No vas a meterte?

—Quizá dentro de un rato. Acabo de pedir un par de refrescos.

Después de ponerse su sombrero de playa, Lilly se incorporó y sacó el libro electrónico de la cesta que contenía lo que habían llevado consigo.

Había pedido leer Playing for Keeps , pero Charlotte había insistido en que no tenía la edad suficiente, así que Sloane la había orientado hacia la literatura juvenil, y en ese momento Throne of Glass la tenía pegada a la pantalla.

—¿Qué está pasando en tu libro? —le preguntó Sloane.

—¡Oh, Dios mío! — exclamó Lilly—. Se está poniendo muy interesante. No sé cómo se pronuncia el nombre de la chica, pero está metida en un buen lío. ¡Los asesinos y guerreros están muriendo y ella ni siquiera sabe por qué!

—¿Y tú lo sabes?

—No. Quizás hoy lo descubramos las dos. —Lilly se bajó la visera del sombrero para protegerse más del sol y empezó a leer, pero cuando llegaron las bebidas, Sloane la interrumpió.

—Si pudieras elegir, ¿te gustaría volver a vivir con Steve en la granja? —le preguntó—. ¿Y con Old Blue?

—¿Me ha invitado Steve? —Lilly se mordió el labio.

— No lo sé —mintió Sloane, por si Charlotte se molestaba por haberle proporcionado esa información—. ¿Te gustaría ir si te invitara?

—¿Es lo que Charlotte querría que hiciera, para poder volver con Cliff o lo que sea? —Un destello de sospecha se reflejó en su mirada.

Sloane no quería que pensara que estaban tratando de deshacerse de ella. No se lo había preguntado por eso. Simplemente quería saber cómo se sentía Lilly.

—Ella no ha dicho nada. Te vi tan emocionada por la foto que te envió Steve y por volver a saber de él… Me hizo preguntarme si te gustaría volver con él y con Old Blue, porque si ese es el caso, podría intentar ayudarte. Eso es todo.

—No lo sé. —Lilly miró fijamente la bebida que la camarera acababa de servirle.

—No tienes que decidirlo hoy. Solo pensé que tal vez te gustaría tener esa opción.

Ella asintió y, de repente, se sorprendió al ver al mismo chico que Sloane había notado antes.

— ¿Por qué me mira ese chico? —susurró con recelo, frunciendo el ceño.

—Porque eres preciosa —contestó Sloane con una sonrisa.

—No, no lo soy.

—¿No te has mirado al espejo últimamente? —Sloane no se lo podía creer—. Claro que lo eres.

—Soy demasiado alta y delgada. Y mis pies son demasiado grandes.

—No creo que a él le importen tus pies, ni a nadie más — aseguró Sloane mientras le daba un apretón en el brazo para enfatizar sus palabras.

La atención de Lilly se desplazó hacia la mano de Sloane, pero no se apartó.

Una tímida sonrisa se dibujó en su rostro, una sonrisa que le indicó a Sloane que Lilly estaba comenzando a confiar en ella de la misma manera que había comenzado a confiar en Julian, y fue entonces cuando supo que no quería perder el contacto con esa dulce niña.

Casi le daba miedo contarle a Ben lo que sentía.

Y, al mismo tiempo, estaba ansiosa por hacerlo.