Nos vemos en Italia Capítulo 8 #2
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Capítulo 8 #2

—Puede que se sienta tentada de conocer a Lilly, enamorarse al instante y llevársela a casa. Al parecer, es una chica preciosa. Pero como tiene alojamiento en Italia durante un mes, yo me quedaría todo ese tiempo o incluso lo prolongaría.

A ella le había extrañado que le sugiriera que lo pensara más antes de asumir la responsabilidad de Lilly.

¿No era su trabajo encontrarle un hogar a la niña?

¿Y no terminaba su trabajo en cuanto lo hubiera hecho?

Habría pensado que él la presionaría para que tomara una decisión rápida en lugar de aconsejarle que fuera lenta y metódica.

—¿Por qué dice eso? —le había preguntado ella.

—Porque es lo más inteligente. Conozca a Lilly antes de decidirse por una opción u otra.

No quiero envenenarla contra la niña, pero también quiero ser totalmente transparente, para que sepa qué esperar.

Ella merece mucha más consideración de la que ha recibido nunca.

Pero Luca ha señalado que puede ser difícil.

Charlotte recordó lo tensa que se había sentido en ese momento.

—¿En qué sentido? —había preguntado.

—Él no lo especificó. Pero si tuviera que adivinar, diría que está dolida y enfadada, lo que puede hacer que un niño se rebele.

Además, ha sido criada por una madre que no le ha dado ninguna coherencia ni estabilidad.

Y cuando los niños tienen demasiada libertad, tienden a volverse obstinados y rebeldes y a resistirse a la autoridad.

Lo último que Charlotte necesitaba era una adolescente enfadada y problemática. ¿Su hermana ya encajaba en esa categoría? Porque doce años aún le parecía una edad muy joven e inocente.

—¿Es obstinada, terca y se resiste a la autoridad?

—Yo tengo un adolescente, y le aseguro que criar a uno puede ser muy difícil. Todos ponen a prueba sus límites.

«Genial», había pensado Charlotte con sarcasmo. Su hermana ya estaba fuera de control. ¿Qué suponía eso para ella? ¿Podría hacer algo para ayudar? ¿Sería capaz siquiera de tolerar a la chica?

Quizás el viaje sería en vano y volvería a casa antes de lo que pensaba, sintiéndose culpable por no poder ser la solución a un problema que necesitaba desesperadamente ser resuelto.

Esa posibilidad era una de las cosas que la tentaban a volver con Cliff.

Si regresaba al matrimonio, él tomaría la decisión por ella, y estaba casi segura de que se negaría a quedarse con Lilly.

Ni siquiera quería tener hijos propios, al menos aún no.

No estaba dispuesto a sufrir ningún inconveniente. Él era demasiado importante.

Tanta inquietud le estaba provocando dolor de cabeza. O tal vez fuera la altitud. Además, tenía una pierna dormida. Se movió para ponerse más cómoda y se dio cuenta de que Julian ya estaba despierto y la observaba.

—No pareces contenta —le dijo.

—No lo estoy. —Charlotte no se molestó en negarlo.

—¿Es el viejo problema o el nuevo lo que te preocupa?

—Ambos. Soy multitarea cuando se trata de preocuparme.

—Intenta relajarte. Tenemos todo un mes para resolverlo.

Ella asintió y le entregó la comida envuelta en papel de aluminio que la aerolínea había servido mientras él dormía.

—Te la guardé.

—Al menos cómete esto. —Julian intentó devolverle el panecillo que acompañaba a la comida.

—Jules —ella sacudió la cabeza—, ¿qué harías tú si estuvieras en mi lugar?

—Le diría a Cliff que no me merece —respondió él con una sonrisa.

—Ya sé lo que piensas de Cliff. —Charlotte puso los ojos en blanco—. Te pregunto por Lilly. ¿Y si descubrieras que tienes una media hermana en algún lugar y que necesita que la acojas bajo tu tutela, a nuestra edad? —Sloane y él solo eran seis meses mayores que ella—. ¿Lo harías?

—¿Sinceramente? No lo sé. Me alegro de no estar en tu situación. —Julian empezó a comer—. Por otro lado, descubrir lo de Lilly y tenerla en tu vida podría ser una de las mejores cosas que te han pasado nunca. Pero aún no lo sabemos.

¿Una de las mejores cosas que le habían pasado? Charlotte esperaba que fuera cierto que fueran lo mejor que les había pasado a las dos, pero dependiendo de lo «difícil» que fuera Lilly, la realidad podría ser todo lo contrario.

Sloane estaba agotada tras el vuelo y la larga espera en el aeropuerto de Nápoles.

Aunque le resultaba emocionante escuchar a su alrededor un idioma extranjero, especialmente uno tan bonito como el italiano, había recibido tantos mensajes de Rory durante el vuelo que empezaba a preguntarse si el viaje no habría sido un error.

Aunque había repasado todo con él antes de partir, su compañero no encontraba esa muestra o aquel plano, necesitaba que ella le enviara ciertos archivos de diseño y tenía preguntas sobre varios trabajos.

También había recibido una llamada de uno de sus clientes pidiendo la remodelación de una casa de huéspedes.

Sloane no contaba con que ese acuerdo se cerrara hasta otoño. Quería encargarse ella misma, pero Rory le estaba haciendo un favor tan grande que le respondió que podía aceptarlo.

En resumen, lo que al principio parecía un plan perfecto: un mes sin preocupaciones en la costa de Amalfi, no estaba resultando tan despreocupado.

Estaba preocupada por su negocio. Rory parecía perdido sin ella.

Y estaba preocupada por su matrimonio, por la razón opuesta.

Ben parecía estar demasiado de acuerdo con su marcha.

El teléfono vibró con un mensaje de texto de su marido: ¿Llegaste bien?

Mientras ella estaba en el avión, él le había estado buscando cosas que ella pudiera hacer en Praiano y había encontrado una excursión a un convento construido en 1399, pero que ya no estaba en uso.

Ben le dijo que debería verlo y tomar un sendero llamado Camino de los Dioses que continuaba por la montaña desde allí.

Según lo que había encontrado, el paisaje era espectacular, de ahí el nombre, y, tras unos once kilómetros, llegaría a Positano, posiblemente la ciudad más popular de la Costa Amalfitana.

Sloane le respondió:

Sloane: Son las tres de la madrugada en la Costa Oeste. ¿Cómo vas a levantarte para ir a trabajar?

Ben: Me las arreglaré.

Sloane: Necesitas dormir.

Ben: Lo intenté y no pude.

Sloane se sintió mal por él, pero en realidad estaba contenta de tener una distracción. Con el avión de Charlotte y Julian aún a una hora o más de distancia, no solo estaba cansada, sino también aburrida.

Sloane: Lamento oír eso.

Ben: ¿Qué vas a hacer mientras esperas?

Sloane: No lo sé. Lo admito: dejarte a ti y el negocio durante un mes me parecía mejor idea antes de hacerlo. 😂

Ben: Probablemente solo sea el jet lag. No te preocupes por nada. Los dos te estaremos esperando cuando vuelvas.

Ella no estaba del todo segura de que su matrimonio o su negocio fueran a sobrevivir, pero no estaba dispuesta a admitirlo.

Sloane: ¡Me voy a retrasar mucho! Me siento mal por imponerle esto a Rory. Y me da miedo haber perdido a todos mis clientes cuando vuelva.

Ben: No perderás nada. Le cubrirás cuando él quiera tomarse unas vacaciones. Mientras estés dispuesta a devolverle el favor, todo irá bien.

Esas palabras la tranquilizaron. Tenía razón, se dijo a sí misma. Ya que estaba allí, no podía arruinar el mes cuestionándose su decisión. Lo que necesitaba era una ducha caliente y una siesta para volver a sentirse humana.

Ben: ¿Cuánto tiempo falta para que lleguen Charlotte y Julian?

Sloane: Una hora y quince minutos.

Ben: ¿Has comido algo?

Sloane: Solo lo que sirvieron en el avión. He estado aguantándome porque pensé que sería divertido probar la pizza en Nápoles cuando estemos todos. ¿Sabías que Nápoles es la cuna de la pizza?

Ben: No lo sabía, pero eso significa que tienes que probarla. ¿Quieres que te busque un sitio?

Sloane: Si estás seguro de que no puedes dormir…

Él era el planificador, capaz de encontrar cualquier cosa en Internet en la mitad del tiempo que le llevaba a ella.

Ben: Gino e Toto Sorbillo tiene muy buenas reseñas. Está a dieciséis minutos en taxi, pero seguro que en el aeropuerto hay taquillas donde puedas dejar el equipaje hasta que vuelvas para tomar el tren.

Sloane: Veré si puedo convencer a Charlotte y Jules.

Deberían probar la pizza mientras tuvieran la oportunidad. Ella no sabía si podrían regresar a Nápoles antes de tener que volar a casa.

Sloane: Gracias por cuidar de mí.

Ben: Siempre. Avísame si necesitas algo más. ;)

Sloane sonrió ante su respuesta. Él la cuidaba y siempre era muy amable y generoso con ella. ¿Cómo podría dejar escapar a un hombre así?

No podía. Pero si no iba a tener los hijos que él quería, ¿no debería dejar que formara una familia con otra persona?