Nos vemos en Italia Capítulo 6 #2
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Capítulo 6 #2

—Probablemente deberíamos ir contigo… —A su padre no parecía convencerle la idea de que ella fuera sola.

—Papá —lo interrumpió ella—. Tengo casi treinta años. Soy adulta y voy a ir sola.

—¿No deberíamos incluir a tu madre en esta conversación?

—Estoy dispuesta a escuchar su opinión, pero no creo que cambie de idea —dijo levantándose.

—Pero ya estás pasando por un divorcio doloroso… —Él también se levantó.

—Papá, hay cosas peores que viajar a Italia.

Charlotte le dedicó una débil sonrisa y él la abrazó.

—Lo siento. —Don le besó la cabeza—. Esto ha sido una sorpresa muy desagradable. Pero espero que sepas que siempre hemos querido lo mejor para ti. Te queremos más que a nuestra propia vida.

Ella lo sabía. Era lo que la iba a ayudar a salir adelante.

Sloane estaba creando una combinación de colores, comparando muestras de tela con muestras de pintura e imaginando qué muebles quedarían bien con ellas cuando recibió un mensaje de texto de su hermano: No te lo vas a creer .

Sintiendo curiosidad, dejó de trabajar un momento para responderle.

Sloane: ¿Qué pasa?

Julian: Charlotte se va a Italia.

Sloane: ¿De vacaciones? Ojalá pudiera ir con ella. ¿Cuánto tiempo estará fuera?

Julian: Indefinidamente.

Sloane: ¿Para alejarse de Cliff y de las consecuencias del divorcio? Estar fuera del foco de atención durante un tiempo podría ser una buena idea. La gente en Internet puede ser despiadada.

Julian: Su marcha no tiene nada que ver con Cliff. Va allí para conocer a su hermana pequeña .

Sloane frunció el ceño. ¿Cómo podía Charlotte ir a Italia a reunirse con una hermana menor? Era hija única.

A menos que…

Conmocionada por las implicaciones, llamó a su hermano, que respondió al primer tono.

—¡No me digas que Don tiene una hija ilegítima! —susurró, ya que Rory estaba trabajando en su escritorio, justo enfrente del suyo.

—No. Su hermana no tiene ninguna relación con Don ni con Penny.

—Entonces…, ¿cómo es posible que tenga una hermana?

—Resulta que Charlotte fue adoptada al nacer. La hermana es hija de su madre biológica.

—¡¿Qué?! —La exclamación de Sloane hizo que Rory levantara la vista, por lo que volvió a bajar la voz—. ¿Sabía ella que era adoptada? Porque yo nunca he oído nada al respecto.

—Acaba de enterarse. Ha recibido una carta de un abogado en la que le informa de que su madre biológica ha fallecido y ha dejado a una niña de doce años que necesita un tutor.

Sloane se levantó de un salto.

—¿Va todo bien? —preguntó Rory, enderezándose en su asiento.

Ella levantó una mano para indicarle que no había nada de qué preocuparse y salió apresuradamente por la parte trasera, hacia el callejón, para no seguir interrumpiendo a su compañero mientras intentaba trabajar.

Conocía a Charlotte y a sus padres prácticamente de toda la vida.

Era imposible que lo que Julian acababa de contarle fuera cierto.

—Tiene que haber un error —continuó mientras la puerta metálica se cerraba de golpe detrás de ella.

—Yo también lo había pensado, pero Charlotte ya se ha enfrentado a su padre por ello.

—¡Dios mío! — Sloane se alejó del apestoso contenedor de basura que había entre su tienda y el restaurante tailandés—. ¡Debe de estar destrozada!

—Ya lo estaba. Cliff se encargó de eso. Pero sí, está conmocionada por este segundo golpe.

—¡Estoy impactada! Atónita. Nadie podría haberse imaginado que los Williams no eran sus padres biológicos. Incluso se parece a ellos.

—En realidad, no tanto —respondió él.

—¡No parece que sea de otra familia!

—Eso es verdad.

¿Qué había sucedido en el pasado y cómo influiría —y transformaría— el presente?

— ¿Por qué está la hermana pequeña de Charlotte en Italia? —Sloane tenía muchas preguntas.

—Vive allí, en Praiano, cerca de Positano, en la Costa Amalfitana.

Alguien salió del restaurante al callejón y tiró dos cajas de comida a la basura, lo que hizo que Sloane se alejara aún más del contenedor.

—¿Nació allí?

—No recuerdo si Charlotte me lo dijo. Ella no sabe mucho, solo lo que dice la carta. Esta mañana ha intentado llamar al abogado que la envió, pero no estaba disponible. Debería saber más cuando él le devuelva la llamada.

—¿Cómo murió su madre biológica?

—Tampoco tenemos esa información todavía.

Sloane empujó una piedra suelta de grava con la punta de su tacón alto. Normalmente se arreglaba mucho cuando estaba en el estudio. Lucir lo mejor posible ayudaba a generar credibilidad en una industria en la que la gente confiaba en su buen gusto.

—¿Los padres de Charlotte irán a Italia con ella?

—No. Dijo que, aunque lo hicieran, no podrían quedarse mucho tiempo, y no quiere sacar a la niña del entorno al que está acostumbrada hasta que decida qué es lo mejor.

Charlotte ni siquiera está segura de si debe asumir la custodia.

Dependiendo de lo unida que esté la niña a otros familiares, quizá alguien de la familia de su madre biológica sea una mejor opción.

—Esas personas también serían familia de Charlotte — señaló ella—. ¿No te sorprendería descubrir que tienes toda una familia de la que nunca supiste nada?

—Creo que puedo decir sin exagerar que le ha volado la cabeza.

—Sería muy raro conocerlos —añadió ella, imaginándoselo.

—Sí, lo sería. También podría ser muchas otras cosas, dependiendo de lo receptivos que sean, ¿no?

—No querer conocer a Charlotte sería un error. Ellos se lo perderían.

—Puede que seamos un poco parciales. De todos modos, hay muchas cosas que considerar, muchas preguntas sin respuesta. Lo único que me dijo es que se va a mudar allí durante los próximos meses e intentar escribir su libro mientras conoce a su hermana y decide cómo puede ayudarla.

—¿Y dónde se alojará? —Sloane dio otra patada a la piedra con la que había estado jugando y la vio rodar hacia las ruedas de su coche.

— Tiene pensado alquilar una casa.

—En la Costa Amalfitana.

—Sí.

—¿Y va a ir sola?

—Eso ha dicho.

—¿Qué tiempo hace en esta época del año?

—¿Qué tiempo…? —repitió Julian—. He estado allí en primavera. Es precioso. ¿Por qué?

—¿Cuántas habitaciones tendrá? — preguntó ella en lugar de responder.

—Por lo que sé, aún no ha encontrado nada. —Hubo una breve pausa—. Repito: ¿por qué? ¿A qué vienen estas preguntas tan raras?