Noche púrpura 5. Los secretos te persiguen… y no eres más rápido #2
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5. Los secretos te persiguen… y no eres más rápido #2

—Solo quería advertirte; a las buenas personas nos cuesta imaginarnos lo retorcidas que pueden ser las malas —dijo con una mueca.

—Hablas como si lo conocieras —observó. La insinuación de un secreto siempre despertaba su curiosidad y todo apuntaba a que el directivo de Infra estaba rodeado de ellos.

Calix solo asintió levemente.

—Nos conocemos desde críos. Mi madre murió joven y el padre de Sabatier, mi padrino, fue como un padre para mí.

Me educó para que pudiera hacerme cargo de una gran empresa y más de una vez me dijo que le gustaría dejar Infra en mis manos.

Quería que compartiese el puesto con su hijo, y así hubiera sido si este no hubiera hecho todo lo posible por sacarme de su vida en todos los sentidos.

De hecho, estuve a punto de casarme con su hermana, pero él se encargó de que no sucediera.

Persi formó una «o» con los labios. No sabía que Sabatier tuviese una hermana.

—¿En serio?

—Así es. Lauren y yo tenemos una edad similar, aunque no empezamos a salir hasta la carrera.

—En la UAE —supuso Persi, y Calix asintió.

Ella también había conocido a Rob durante el semestre que había pasado en esa universidad, pero su relación había comenzado cuando se habían reencontrado en un evento años después.

Sabatier también había estudiado allí, según le había dicho Enaire—. Rob no mencionó que lo conocieseis.

Claro que tampoco le había hablado de Calix, pero era más extraño que no hubiera mencionado al directivo; Persi le había hablado de los correos y del encuentro en el aeropuerto.

—Ya, no... Rob no lo conoce más que de verlo en alguna fiesta universitaria —aclaró Calix—. Cuando empecé a tratar con él, Sabatier y yo ya no teníamos buena relación.

—¿Ocurrió algo entre vosotros?

—El señor Sabatier, el padre de Hades, quería que Lauren y yo nos casáramos y que yo me uniera a la familia y ayudara a su hijo a liderar la compañía. Pero cuando este enfermó y cruzó el Río... Hades se quedó con la compañía.

—¿Y su hermana no hizo nada para evitarlo?

—No tengo nada malo que decir de Lauren, excepto lo mucho que dejaba que su hermano la influyera.

Lo adoraba y lo consentía por ser el menor de los dos.

Por ella, llegué a pensar que Sabatier tenía buen fondo...

pero, créeme, no es alguien con quien quieras involucrarte. No te imaginas de lo que es capaz.

Persi asintió, pensativa.

—Se nota que es un hombre envenenado por el poder. Cuando hablé con él, me pareció una persona desagradable y muy prepotente.

—Pues debes de ser alguien con muy buena intuición.

Por desgracia la gente no suele calarlo con tanta rapidez.

Siempre ha recibido un trato preferente.

Mientras crecíamos me parecía insufrible cómo todos parecían ciegos a sus errores, pero, sobre todo, me molestaba cuánto lo idealizaba su hermana, porque era evidente que a Sabatier ella le era indiferente.

La manipulaba y no dudó en ponerla en mi contra hasta que consiguió expulsarme de su círculo.

Persi sacudió la cabeza, indignada.

—¿Por qué? ¿Cómo pudo hacerte eso si os criasteis juntos?

El fauno se encogió de hombros sin mucha energía.

—Supongo que no me consideraba lo bastante bueno para mezclarme con su familia.

Sabatier tiene una visión bastante propia sobre las castas.

Infra siempre estuvo liderada por nigromantes.

En comparación, los faunos somos afables y alegres, lo que suele verse como una debilidad.

Lo cierto es que he llegado a sentir que quizá no merecía el puesto. Ni en la compañía... ni en su familia.

—Por lo que me cuentas, son ellos los que no te merecían a ti —le aseguró. Ella sabía lo que era no ser lo bastante buena para una familia desde niña—. Me cuesta entender cómo puede haberse comportado tan mal contigo.

Calix le agradeció las palabras con una pequeña sonrisa.

—Me odia. Siempre me ha tenido manía. Yo era mayor que él y su padre me felicitaba a menudo por cosas en las que él no conseguía destacar.

Pero lo que de verdad le hacía aborrecerme era pensar en compartir el poder conmigo.

Es una persona ambiciosa hasta lo enfermizo.

No actúa ni habla en vano, está siempre tejiendo sus estratagemas.

Romper mi compromiso con Lauren fue solo el primer paso.

Después le presentó a un amigo suyo. Uno que le era fiel como un perro y que sabía que no sería un obstáculo para controlar Infra.

Pero incluso su hermana se interponía en sus planes.

—La prensa nunca la menciona. ¿También le arrebató su parte? —preguntó Persi, adivinando que no le gustaría el resto de la historia.

—Esa es una forma suave de decirlo. A lo mejor es que Lauren no fue tan obediente como esperaba. No volvió a contactar conmigo, pero, quién sabe, quizá lo intentase. El caso es que un día Sabatier decidió quitarla también de en medio. Tal vez ahora mismo esté en una de esas celdas de metal y nácar.

Persi lo miró sin comprender.

—¿Sabes de dónde sacaba Infra su fortuna antes de vender runotecnia? —le preguntó el fauno, tras dar un trago a su café. Ella se había terminado el suyo hacía tiempo—. «Infra» viene de «Inframundo», eran los encargados de custodiarlo.

Ella alzó las cejas. El Inframundo, la infraciudad, se extendía varios niveles bajo las ciudades.

Era una suerte de túneles a los que pocos tenían acceso.

Solo los Jardines Dormidos, el tramo bajo el Templo del Prisma donde se preservaban las memorias de los humanos fallecidos, estaban abiertos al público general.

Se rumoreaba que algunos túneles ocultaban celdas capaces de retener a cualquier altari, por poderosa que fuera su casta.

Eran las llamadas Prisiones Incoloras: cárceles pensadas para albergar presos durante toda la eternidad, infelices por los que nadie se preocupaba.

Persi también sabía que había muchas zonas que no estaban cartografiadas y que ciertos grupos usaban para cometer delitos y operaciones clandestinas. Ella lo había experimentado de primera mano. Se preguntó si Sabatier tendría relación con ellos.

—Creía que era un organismo del Gobierno el que regía los calabozos —comentó.

—Desde hace un par de décadas, sí —suspiró—. E Infra ha lavado su imagen para que no los relacionen con los túneles. Sin embargo, todavía hay quien teoriza que la familia Sabatier conserva ciertos tramos y tiene… influencia en quién entra o sale de esas prisiones.

A Persi no le gustaba el rumbo que estaba tomando la conversación. Sabía que Sabatier estaba rodeado de rumores sombríos, pero no esperaba que estos se extendiesen hasta las profundidades del Inframundo.

—¿Y crees que encerró en ellos a su propia hermana? ¡Calix, es horrible! ¿Cómo es que nadie habla de esto? Merece que lo encierren a él entre rejas.