45. Hora de entrar en la jaula
HORA DE LA JAULA
¿Adivinen qué? Voy a entrar en la jaula para tiburones.
Sully y Ernie van a bajarme por el costado de su bote. No van a cortarme para hacerme sangrar. Esa parte del plan cambió. Van a meter algunos filetes de carne cruda y sangrienta conmigo en la jaula para atraer a los tiburones.
Tuve que aceptar. Prometieron que nos llevarían a Rosa y a mí a casa en cuanto terminaran de filmar la escena del tanque de tiburones.
¿Y si me negaba a hacerlo?
Se me quedaron mirando y no respondieron.
—¿Por qué quieren atraer tiburones? —preguntó Rosa.
Explicaron que es para una película que están haciendo llamada Tiburones y más tiburones .
—Vamos a filmar a los tiburones atacando la jaula de metal —dijo Sully.
—Y mientras más tiburones, mejor —añadió Ernie.
—Liam lo hará, no hay problema —les dijo Rosa—. Liam estará increíble.
¿Es que ella nunca se cansa?
Por supuesto, yo no quería hacerlo. Me mostraron la jaula. Era la misma de antes. ¡No parecía más resistente que una jaula para pájaros!
—¿Y si los tiburones la destrozan? —dije.
Sully sonrió de lado.
—Lo grabaremos todo.
—¿Pero qué pasará conmigo? —exclamé.
—Te harás viral —dijo Sully.
—Al menos partes de ti lo harán —añadió Ernie. Luego se rio de su propio mal chiste.
Escuché un chirrido, y la puerta de la cabina se abrió de par en par.
¿Y quién apareció desde debajo de la cubierta? ¿Pueden adivinar?
Swan, luciendo alto, bronceado y descansado, como si no hubiera estado perdido en el mar. Sully y Ernie también lo rescataron a él.
Me dio tanto gusto ver que estaba bien que casi lo abrazo. Casi.
—Swan —dije—. Pensé que...
—Sabía que me salvarían —dijo Swan—. Le dio una palmada a Sully en la espalda—. Cuando me caí de la canoa, sabía que me rescatarían.
¿Cómo?
¿Cómo sabía eso? Su bote ni siquiera estaba a la vista.
Ernie me entregó un traje de neopreno azul.
—Filmemos la escena mientras el sol todavía está alto —dijo.
Miré la endeble jaula de metal y luego volví a mirar el traje.
—Oigan, esperen un momento —dije—. Swan no tiene el tobillo roto. ¿Por qué no hace Swan esta escena?
—Swan es demasiado valioso —dijo Sully—. Es un atleta de primera y un actor talentoso. No queremos arriesgar su vida, ¿verdad?
Tragué saliva.
—¿Y qué hay de mi vida? —pregunté.
—Ponte el traje —ordenó Sully.